Qué es y qué no es juego libre

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El juego es una necesidad para los niños, para que crezcan, para que se desarrollen para que disfruten de su infancia. Pero también es una necesidad para los adultos, los adultos también disfrutan (o deben hacerlo) de su tiempo libre, de tiempo de ocio, de otros tipos de juegos. Pero el juego es sin duda una necesidad que los niños deben disfrutar desde que llegan a este mundo.

Los padres, educadores y cualquier persona que trabaja con niños debe saber qué es y qué no es el juego libre, puesto que este tipo de juego es el necesario para que los niños potencien y desarrollen su creatividad, su imaginación y su pensamiento. Aunque el juego dirigido es en muchas ocasiones necesario, la realidad es que el juego libre también es una necesidad que se debe tener en cuenta.

El juego libre es una expresión de libertad

El juego es, ante todo, una expresión de libertad. Es lo que uno quiere hacer en el momento en que se quiere hacer frente a lo que uno está obligado a hacer. La alegría del juego es la sensación de éxtasis de la libertad. El juego no siempre va acompañado de sonrisas y risas, ni son sonrisas y la risa siempre señales de juego. Pero el juego siempre va acompañado de una sensación de : ‘Es lo que quiero hacer en este momento’. Los niños que juegan sienten que son libres y que tienen el control, no que son los peones del juego de otra persona.  

Cuando un niño juega libremente puede elegir a qué jugar pero también a qué no jugar, además serán ellos mismos quienes dirigen sus propias acciones durante el juego. Aunque jugar siempre implica algún tipo de reglas, son los jugadores quienes aceptan libremente las reglas, si las cambian o no… Y además, los jugadores deberán estar de acuerdo con los cambios. El juego libre con otros es una actividad democrática donde todos opinan, en el juego social (juego que implica más de un jugador), debe haber un consenso en la voluntad de todos.

En el juego libre no hay presiones

Un niño que se siente obligado o presionado para participar en una actividad, no es un jugador, es una víctima. La libertad de dejar de jugar es un proceso democrático que se da en el juego libre social. Si un jugador intenta intimidar o dominar a los demás, el juego real habrá terminado. Los jugadores que quieren seguir jugando deben aprender a no intimidar o dominar. Los niños que no quieran seguir unas reglas de juego deben sentir la libertad de expresar sus ideas para cambiar las reglas y que todos estén de acuerdo en el juego. Es una forma de trabajar la empatía y la asertividad desde pequeños.

Los niños aprenden a través del juego a ser sensibles a las necesidades de los demás y se esfuerzan para satisfacer esas necesidades. Es a través del juego social que los niños aprenden, por su cuenta, la forma de satisfacer sus propias necesidades y al mismo tiempo, aprenden a satisfacer las necesidades de los demás. Esta es quizás la lección más importante que los niños de cualquier sociedad pueden aprender.

Cuando un adulto juega con los niños en su juego libre

Son muchos adultos los que intentan tener control en el juego infantil.  Los adultos pueden jugar con los niños y en algunos casos incluso pueden ser líderes en juegos para niños, pero para ello se requiere por lo menos la misma sensibilidad que los propios niños muestran a las necesidades y deseos de todos los jugadores de su misma edad.

juego libre

Dado que los adultos son comúnmente vistos como figuras de autoridad, los niños a menudo se sienten menos capaces de jugar libremente al no estar de acuerdo con las normas propuestas cuando un adulto está guiando el juego  a cuando lo hace otro niño. Por eso el adulto debe tener empatía para recordar que está jugando con un niño que está en desarrollo.

Cuando los adultos guían demasiado el juego, para los niños deja de ser un juego libre. Cuando un niño se siente coaccionado, el espíritu de juego desaparece y todas las ventajas del juego libre se acaban. Los juegos de adultos que dirigen pero que los niños optan libremente a jugar pueden ser una gran oportunidad de aprendizaje, pero puede sentirse como un castigo para los niños que no han decidido libremente jugar a ese juego.

 

El juego dirigido

El juego dirigido también es una buena opción en cuanto al juego de los niños, siempre y cuando tengan también la oportunidad de poder tener tiempo para el juego libre. El juego es necesario para el desarrollo de los niños. En el juego dirigido los niños también tienen la oportunidad de aprender el respeto por las normas, a seguir una estructura dirigida para llegar a un fin. Donde existen normas para que todos los jugadores puedan tener una equidad ante el juego y disfruten. Pero en el juego dirigido, las normas normalmente no se pueden modificar y en este caso, los niños deben sentir la libertad de poder escoger jugar o no jugar.

Para jugar y divertirse se debe escoger el juego libremente, aunque sea un juego dirigido. Los juegos siempre tienen una estructura con normas. Las reglas del juego deben ser respetadas y es importante para encontrar el equilibrio y la armonía entre los jugadores que las reglas se respeten por todos. Las normas son conceptos mentales que a menudo requieren un esfuerzo consciente para tenerlas en cuenta y que el juego funcione.

nenes en la ciudad

Como ves, el juego es muy importante para el desarrollo del niño, pero hay que diferenciar entre el juego libre, el juego dirigido y cuando un adulto juega con un niño dentro del juego libre. Los pequeños deben sentirse libres para expresarse, para entenderse a sí mismos y también a los demás. La felicidad se puede expresar a través del juego, los pequeños expresarán su libertad y mostrarán cómo son y podrán aprender grandes cosas tanto en el juego individual como en el juego social.


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