Qué hacer si tu perro muerde a tu hijo y como prevenirlo

Qué hacer si tu perro muerde a tu hijo

Es importante saber qué hacer si tu perro muerde a tu hijo ya que cada vez es más habitual que en las familias haya perros y niños al mismo tiempo. Y, a veces, puede suceder algún accidente, aunque lo importante no es saber qué hacer cuando sucede sino, sobre todo, cómo prevenir que suceda.

Los perros pueden tener muchos estrés cuando hay niños pequeños en casa, sobre todo, si primero estaba el perro en casa y luego llega el niño. En los casos en que llega un cachorro a una casa donde hay niños ya, suele haber menos problema.

Qué hacer si tu perro muerte a tu hijo

¿Qué hacer si tu perro muerde a tu hijo? Ante todo calma ¿Ha mordido nuestro perro a nuestro hijo o lo ha marcado para que se aleje? Hay que diferenciar cuando un perro muerde para hacer daño donde hay herida profunda, desgarros, etc… de cuando un perro no sabe como expresar ya que no le toquen o que dejen tranquilo y recurre a los dientes. En este último caso, no suele haber herida aunque podemos llegar a tener arañazo (si ante el marcaje se ha retirado el brazo o pierna… por miedo) o la marcha redonda de los dientes en la piel si el animal ha apretado un poco más de lo debido.

Es importante diferenciarlas, porque en la primera quiere hacernos daño y en la segunda quiere frenar la actitud que se está teniendo con él. La segunda opción es la más fácil, porque simplemente apartaremos a nuestro hijo de nuestro perro (sin reñir al perro ya que se está expresando y seguramente se expresaba mucho antes de otra manera que ahora comentaremos) y debemos hacer entender a nuestro que si molesta al perro, le pega, le estira de las orejas, etc… es posible que le muerda y no debe hacerlo.

Señales de que nuestro perro no está cómodo ante la interacción con un niño o persona

Si nuestro perro se relame, se espolsa o bosteza, está tratando de autorregularse ante una situación que empieza a superarle. En que veamos estas denominadas señales de calma, debemos separar a nuestro hijo y decirle que no moleste al perro. Si además, se rasca, se mueve frenético o nos mira pidiendo ayuda, deberemos hacer lo mismo. Separar a nuestro hijo e incluso ponerlo a jugar en un lado apartado del perro.

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Qué hacer si tu perro muerde a tu hijo haciendo herida o desgarro

Lo primero es apartar al perro de nuestro hijo, llevarse al perro a una habitación aparte y llevar a nuestro hijo a urgencias. Las bocas de los perro pueden tener bacterias y las heridas deben ser tratadas por un profesional. No va a servir de nada centrarnos en reñir a nuestro perro, lo primero es la herida de nuestro hijo.

Una vez pasado el conflicto debemos ponernos en manos de profesionales, de educadores caninos, que nos ayuden a entender qué ha pasado y si nuestro perro en realidad es peligroso para la familia o ha sido algo puntual. A partir de ahí podremos saber cómo actuar, remediar esa situación y/o evitar otras mordidas.

Como prevenir los conflictos entre nuestro perro y nuestros hijos

Además de saber qué hacer si tu perro muerde a tu hijo, lo primero que debemos saber es evitar estos problemas. Debemos enseñar a nuestros hijos a respetar el espacio de nuestros perros y enseñar a nuestros perros a respetar el espacio de nuestros hijos. 

Crear un espacio de descanso para nuestro perro

Una cosa que suele funcionar muy bien es crear un espacio para que nuestro perro pueda irse y relajarse. Es tan sencillo, como poner una cama en el comedor o lugar común donde pueda estar con toda la familia y poner otra en la cocina, pasillo, algún lugar donde no sea una zona de estar en familia y donde el perro pueda irse a dormir o relajarse si lo necesita. Una manera de escoger ese lugar es fijarnos en donde suele tumbarse nuestro perro ¿Quizá se tumba en una esquina del pasillo, quizá en la cocina, quizá en una habitación…? Pues ese es un sitio ideal para poder ponerle esa segunda cama.

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Además, debemos hacer entender a nuestros hijos que si el perro está en ese lugar no hay que tocarlo ni molestarlo. Ahora bien, puede ser que tengamos un bebé, que aún no camina y con el llanto nuestro perro se altere. Debemos entonces crear lugares donde podemos poner a nuestro hijo sin que el perro le de alcance, para poder estar cocinando o en el baño sin preocupación. Podemos apoyarnos también en puertas de separación para que nuestro perro no entre en la habitación del bebé o de nuestros hijos e incluso crear una zona donde nuestro perro pueda estar cerrado con una de estas puertas si necesita relajarse del bullicio de la familia.

Evitemos que nuestros hijos den abrazos a los perros, sean nuestros o no, es algo molesto para ellos y algunos pueden reaccionar. Evitemos tirones de cola, de orejas y de pelo. No son peluches, son seres vivos y todo ser vivo tiene un límite, no busquemos el de nuestro perro. Mejor prevenir llegar a ese extremo. No hay necesidad de poner a nuestro bebé encima del animal para hacer la gracia o hacer un foto. Creemos una relación sana en familia.

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Preparar a nuestro perro ante la llegada de un bebé

Importantísimo en cualquier caso es preparar a nuestro perro para la llegada de nuestro hijo. Hay muchos especialistas, educadores caninos, que se dedican a estas cuestiones en concreto y ponernos en manos de especialista de manera previa a que surja el conflicto siempre va a ser lo más recomendado. Sobre todo, si sabemos que nuestro perro puede llegar a tener algún problema con los niños.

Cubrir las necesidades de nuestro perro

Por supuesto, deberemos proporcionar a nuestro perro un tiempo con nosotros en la calle y que pueda sacar su energía, correr y ser perro. Para que en casa esté tranquilo. Cubrir sus necesidades, ya que las rutinas se van a ver alteradas con el nuevo bebé.

Y, siempre, en cada momento, debemos estar presentes cuando nuestro perro e hijos estén juntos. No debemos dejarlos solos a no ser que confiemos 100% en nuestro perro y en nuestros hijos. Ante todo anticipación.

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