Quemaduras en el hogar: evítalas a la vez que tus hijos aprenden

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Hoy os quiero hablar de un tema muy importante dentro de la cultura de la prevención, que todos los padres deberíamos asumir como propia. Como ya sabes (o intuyes) la cocina es el espacio de la casa más peligroso para un niño, con diferencia, tres de cada diez accidentes domésticos ocurren allí; muchos de ellos son quemaduras. Pero un niño no se puede quemar sólo dentro de la cocina, por eso repasaremos de forma exhaustiva todos los consejos de seguridad para que los puedas aplicar en tu hogar.

Respecto a la cocina, es lógico que pasemos mucho tiempo allí, puesto que es un lugar amable para reunirse y conversar. Además podemos escapar un poco de las interferencias provocadas por la televisión, y otras pantallas, y relajarnos compartiendo. Pero pueden haber fuegos encendidos, hornos cociendo, mecheros o cerillas, radiadores o estufas (ahora no cuenta pero pasado el verano bajarán de nuevo las temperaturas y puede que los necesitemos).

El papel de los padres es el de anticiparse a los riesgos, evitarlos, pero también de permitir la implicación de los niños en diferentes actividades domésticas, para que aprendan a autopotegerse

¿Cómo puede un niño quemarse en la cocina?

Bebés y niños muy pequeños son el grupo más vulnerable porque varias razones: tienen pocas habilidades motoras, menos capacidad de reacción, mucha curiosidad, y además su piel es aún inmadura y muy sensible, así que puede resultar más dañada.

Son frecuentes las quemaduras por líquidos muy calientes o hirviendo: al volcar una taza de café, o si alguien se tira encima un cazo de agua. Para prevenirlo, cazos y sartenes deberían colocarse siempre en los fogones que estén más lejos del alcance de los niños; por otra parte, las asas siempre estarán colocadas hacia adentro. Piensa que un despiste puede hacer que te ausentes momentáneamente de la cocina, si el niño tiene acceso en ese momento a la cazuela, podría tener como resultado un accidente.

Para freír debes estar presente en todo momento justo delante de los fogones, evitando así por todos los medios posibles que se acerquen tus hijos. Utiliza tapa, así se evitan las salpicaduras. Una vez ha acabado la cocción, y mientras el recipiente esté aún muy caliente, es recomendable que permanezca inaccesible, para que las manitas del bebé o niño, entren en contacto con él.

El horno: ese electrodoméstico que para un niño puede resultar divertido, puesto que tiene botones, reguladores, ¡y puerta!, por si fuera poco, les resulta súper accesible. Durante los primeros años de la vida de tu hijo, vigila cada movimiento dentro de la cocina, y si entra en ella, síguele. Poco a poco, puedes ir explicándole los riesgos y su evitación, de cara a una futura autonomía.

Por cierto: el lavavajillas también entraña riesgo si se abriera la puerta a la fuerza antes de haber acabado el ciclo (el agua dentro está muy caliente)

Quemaduras

Llega el turno de mecheros y cerillas: en mi casa están en alto (muy alto) y mis hijos ya no son muy pequeños. No me gusta que estén a la mano, y si alguno de ellos me ha pedido alguna vez utilizarlos, lo he permitido pero estando delante. En mi opinión pueden ser peligrosos incluso con niños más grandes, dependiendo de varios factores; he visto niños de 11 años utilizando fuego junto a gas comprimido.

Riesgo de quemaduras… en otros lugares de la casa

En otoño e invierno, tendremos muy cuidado con los sistemas de calefacción, que pueden emanar mucho calor por las superficies, y provocar quemaduras. Conviene que no te saltes las revisiones periódicas de los servicios técnicos, incluyendo el calentador de agua.

En cualquier época del año: no te dejes la plancha encendida y cerca de los niños, que se mantengan a distancia cuando planchas. Revisa también enchufes para protegerlos, para evitar quemaduras eléctricas. Y por último (pero no menos importante) verifica la temperatura del agua antes de bañar o duchar a los niños.

Todo lo que he dicho se puede resumir en: utiliza las posibilidades de la cocina para reunir a la familia, conversar, ayudar en los deberes, dejar que los niños aprendan (mientras baten huevos para una tortilla, por ejemplo)…; pero utiliza el sentido común para evitar quemaduras y otros accidentes. Ten en cuenta que hay otros lugares de la casa en los que también deberás pensar.

Imagen – treehouse1977


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Seguridad

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita... Ver perfil ›

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