¿Se pueden quitar las manías en los niños?


Claro que sí se pueden quitar las manías en los niños, o por lo menos podemos intentarlo. Lo primero que hay que hacer es distinguir entre manía y tic. Las manías son actos de carácter voluntarios, aunque inconscientes, en cambio los tics son movimientos frecuentes y cortos, se repiten a menudo, pero son involuntarios, y surgen de manera irregular.

Hay niños que tienen las mismas manías que sus padres y hermanos. Son costumbres que han visto e interiorizado en su casa, como por ejemplo cerrar de inmediato cualquier cajón que esté mínimamente abierto. En cambio otras son propias de cada niño, o niña, y le sirve para controlar los acontecimientos externos a él o ella.

¿Qué son las manías?


Las manías son conductas que un niño o niña repiten a menudo, y que le sirve para controlar acontecimientos externos. Por ejemplo, la manía de darle vueltas al pelo porque está nervioso o nerviosa. En general estas rutinas se van relajando a medida que el niño crece, pero también puede ocurrir lo contrario, es decir que se refuercen. Es en este momento, cuando interfieren en la vida diaria normal del niño, o la niña y se convierten en obsesión cuando hay que pedir ayuda.

Te ayudamos a distinguir lo que es una obsesión de una manía. Una obsesión es una idea o pensamientos repetitivo, inquietante, desagradables y no deseado, que surgen reiteradamente y de forma incontrolable en la mente del niño. Esto le causa un temor persistente y por tanto, ansiedad. Aunque en este blog hablamos de niños y adolescentes, la realidad es que los trastornos obsesivo compulsivos se pueden dar a cualquier edad. Las madres no estamos exentos de ellos y podemos transmitirlos a modo de manía a nuestros hijos.

También hay que distinguir entre las manías y los rituales de grupo que muchos niños desarrollan en la edad escolar. Como por ejemplo, ponerse en fila siempre detrás del mismo compañero o compañera, aunque no haya un orden establecido. Los saludos del equipo deportivo y otros similares. Estas “manías” están asociadas al desarrollo, y a la autoafirmación del niño

¿Se pueden quitar las manías de los niños?

Como hemos dicho antes, en general las manías sí se pueden quitar, y de hecho suelen pasar con el paso del tiempo. Es fundamental que como madre trates de no darle una importancia excesiva a lo que le pasa, a la manía que tiene, así él tampoco se lo dará. es mejor que veas sus manías como algo normal y propio de la edad. Eso no significa que no estés alerta ante un posible empeoramiento.

Las manías son la herramienta que tiene el niño para cubrir alguna necesidad o para reducir algún mal sentimiento. Es importante que le enseñes, poco a poco, a sustituir esa “herramienta” por nuevas habilidades. Los niños necesitan sentirse cómodos en un determinado momento, para estar tranquilo en una conversación en casa, la calle o el colegio, y ahí es cuando desarrollan el hábito de la manía. Lo ideal es enseñarle a enfrentarse a las dificultades de la vida. Tu ejemplo es fundamental en esto, que vea en ti seguridad en los quehaceres diarios. Además hazle entender que no pasa nada si se equivoca a la hora de hacer las cosas.

Practicar con él técnicas de relajación infantil y que sepa identificar cuál es la situación que le provoca esa manía le ayudará. Por ejemplo, si ves que se está mordiendo las uñas, algo muy común, en vez de reñirle, trata de desviar al pequeño hacia otra actividad.

Cómo ayudar a los niños a quitarse las manías

Detrás de las manías de los niños suele haber alguna situación de desasosiego por parte del niño. La forma de combatir las manías es dar con el foco de tensión. Una vía, aunque desconozcamos lo que produce el desasosiego es la relajación, el deporte o la música. Además conoces lo que provoca la manía estarás más cerca de resolverla.

Liberar el cuerpo, bailar, moverse, el ejercicio físico, ayuda a liberar tensiones. Esto acompañado de ejercicios de relajación hará que baje su nivel de actividad. Es importante para el niño tener sus espacios de calma.

Recuerda que desde un punto de vista evolutivo, los niños son más rígidos de pequeños y poco a poco se flexibilizan. Es su deseo de controlar los acontecimientos lo que les lleva a usar siempre la misma taza, el mismo pijama… Cuando van ganando confianza en sí mismos, van soltando estas manías.


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