Razones para evitar ruidos intensos durante el embarazo

Ruido embarazo

En este post hablábamos de cómo un estudio pionero del Instituto Marqués, confirmó recientemente que el feto es capaz de escuchar sonidos del exterior desde las 16 semanas de gestación; se explicaba también entonces la reacción del bebé al escuchar música clásica. Los conocimientos sobre la vida intrauterina han evolucionado desde cuando se creía que los niños al nacer aún no habían desarrollado el sentido del oído, hasta el momento actual en el que somos capaces de conocer los niveles de intensidad (decibelios) perceptibles en el interior de la cavidad uterina.

Me he encontrado un artículo de la Fundación Roger Torné, relacionando la exposición a ruido durante la gestación (como variable ambiental) a diversos problemas como partos prematuros, menor peso al nacer, o mortalidad; y he creído conveniente, antes de continuar, explicar una diferencia que la mayoría conocéis, pero aún así.. ¿Sonido y ruido… son lo mismo? Según el diccionario de la Real Academia Española, ‘sonido’ es la sensación producida en el órgano del oído por el movimiento vibratorio de los cuerpos, y que es transmitido por el aire (que es un medio elástico)’.

En cambio el ruido se define como un ‘sonido inarticulado, por lo general desagradable’. El artículo mencionado se hace la siguiente pregunta: ‘un aumento puntual de ruido, contaminación o calor, ¿puede producir un parto prematuro o que un bebé nazca con bajo peso?’

Tengamos en cuenta que los tejidos maternos pueden atenuar entre 30 y 60 dB el sonido del exterior, pero ¿es suficiente?

Ruido embarazo2

El sonido llega al feto como modificaciones en tono, timbre, e incluso con respecto a la intensidad. En este documento leemos que ‘los patrones de respuesta fetal a los sonidos (estimulación acústica) incluyen taquicardia y movimientos de extremidades y párpados, cuando se enfrentan a estímulos de más de 105 db”; son estas señales de malestar fetal, no hace falta más aclaración. Y para ruido que cause 130 dB se producen respuestas que son compatibles con malestar y dolor; no es de extrañar puesto que en niños grandes y adultos, el oído puede entrar en el umbral del dolor a partir de los 120 dB.

Va de decibelios.

Para que os hagáis una idea, el tráfico en la calle puede generar 75 decibelios, igual que la televisión o la batidora (pero la Organización Mundial de la Salud, recomienda no sobrepasar los 55 dB durante el día).

Del documento mencionado al principio, extraemos detalles que corresponden sólo a la influencia del ruido, sobre el que se piensa que ‘es un caso excepcional (en especial el diurno)’. Se considera que el aumento de un decibelio sobre el nivel medio de ruido diurno en Madrid, es capaz de ocasionar un incremento (hasta el 6,8 %) de riesgo de partos prematuros; y no sólo en los nacidos antes de las 37 semanas de gestación, también en partos ocurridos entre las 30 y las 37, y por debajo de la semana 30. Se vincula también el ruido con nacidos de bajo peso (hasta un 5,8 %).

Arriba hemos mencionado la respuesta (compatible con el estrés) del feto a los sonidos de más de 105 db, y este estrés afecta al desarrollo fetal vertiendo cortisol a la sangre; además el ruido está relacionado con la hipertensión, y esta con variables adversas para el bebé.

Esto justifica la recomendación para la madre gestante de evitar los ruidos y procurar que su embarazo transcurra en ambientes relajados.

Imagen — (Segunda) TajaTaja


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Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

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