Recetas de purés para bebés a partir de 6 meses

Cuando el bebé cumple alrededor de 6 meses, llega la hora de comenzar con la alimentación complementaria. Para muchos bebés descubrir nuevos sabores y texturas es todo un placer, pero para otros muchos supone un descubrimiento nada agradable. Esta es una fase por la que todos los niños tienen que pasar y con mucha paciencia pronto pasará la introducción a los alimentos.

Al comienzo de esta etapa, tu pediatra te dará algunas recomendaciones sobre cómo debe realizarse esta introducción. De forma que poco a poco tu bebé irá ampliando la lista de productos que puede tomar, lo que te ayudará a la hora de preparar su comida.

Preparar purés para bebés puede parecer un poco aburrido, ya que a penas puedes utilizar ingredientes. No obstante, es importante que la comida de los peques no sea aburrida y siempre igual. De esta forma podrás evitar que la aborrezca y educarás el paladar de tu hijo desde bien pequeño.

A continuación encontrarás algunas recetas, diseñadas para bebés que comienzan su andadura por la alimentación complementaria. Antes de comenzar con las recetas, recuerda que es muy importante introducir los alimentos uno a uno. De esta forma podrás comprobar fácilmente si el alimento no le sienta bien, no le gusta o si le produce reacción. Si introduces varios alimentos de golpe, tardarás mucho tiempo en averiguar cuál de ellos fue el que provocó la reacción.

Crema de calabaza y zanahoria

  • Los ingredientes son los siguientes, 2 zanahorias, un buen trozo de calabaza, 1 patata grande y un puerro. Pelamos y lavamos bien todos los ingredientes y secamos con papel absorbente, troceamos todas las verduras. Ponemos una cazuela grande al fuego y añadimos un chorreón de aceite, incorporamos las verduras y rehogamos un par de minutos. Añadimos agua hasta que cubra las verduras y cocemos unos 15 minutos. Para terminar, trituramos con una batidora de mano y añadimos un chorreón de aceite de oliva virgen en crudo.

Puré de verduras dulces

  • En este caso necesitaremos 2 zanahorias, 1 nabo, 1 boniato grande y 1 patata grande. Pelamos y lavamos todos los ingredientes y secamos. Cortamos en trozos grandes y rehogamos en una cazuela con un fondo de aceite de oliva. Cuando la verdura adquiera color añadimos agua hasta que cubra y cocemos durante unos 20 minutos. Después, trituramos todo bien y añadimos medio vaso de leche, puedes usar leche materna o leche de continuación.

Puré de boniato

  • Necesitaremos 2 puerros, 2 boniatos grandes y 50 gramos de guisantes congelados. Primero pelamos y lavamos bien el boniato, secamos y reservamos. Limpiamos bien los puerros eliminando cualquier resto de tierra, para ello hacemos unos cortes en el medio en forma de cruz. Preparamos una cazuela con un chorreón de aceite, sofreímos el puerro y el boniato y añadimos caldo de verduras casero. Cuando pasen 10 minutos, añadimos los guisantes y dejamos cocer otros 5 o 7 minutos. Trituramos con la batidora y añadimos un chorreón de aceite de oliva virgen en crudo.

Caldo vegetal

El caldo vegetal es la base de cualquier puré, siempre puedes hacerlo con agua pero el caldo aportará vitaminas y sabor a todas las comidas. Puedes preparar bastante cantidad y congelar en diferentes recipientes, así siempre tendrás reservas de caldo cuando necesites cocinar.

  • Añade una cebolla grande pelada, 2 zanahorias peladas, 1 tallo de apio, 1 nabo pelado, perejil fresco y una hoja de laurel. Saltea las verduras con un chorreón de aceite de oliva durante unos minutos, cubre con 1,5 de agua y deja hervir durante una hora aproximadamente. Después, cuela bien el caldo exprimiendo las verduras para sacar todo el jugo.

A medida que tu bebé vaya creciendo puedes ir triturando menos las verduras, es decir, en lugar de pasar la batidora puedes chafar las verduras con un tenedor. De esta forma se adaptará mejor a los cambios y fortalecerá la mandíbula de cara a futuras texturas.

Todas las recetas están pensadas para obtener mucha cantidad, de forma que puedas congelar en recipientes individuales. Cada vez que prepares un puré tendrás para varios días, de forma que siempre tendrás tarritos en el congelador preparados. Si algún día no tienes tiempo de cocinar o sales a comer fuera, siempre tendrás la comida para tu bebé preparada.

Para terminar, recuerda que no debes añadir nada de sal a las comidas de tu bebé, aunque a ti te parezca que la comida estará sosa. El pequeño no tiene consciencia del sabor de la sal por lo que tampoco lo echará de menos si no lo conoce.

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Soy Toñy, mamá primeriza de un pequeño terremoto, con él aprendo y disfruto cada día. Curiosa e inconformista, dedico mi tiempo libre a investigar sobre la maternidad y crianza. Apasionada de la lectura en todos sus géneros, aprendiz de escritora, tejedora compulsiva y amante de la buena cocina.

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