¿Sabes qué los adolescentes también pueden sufrir depresión?

La tristeza es una emoción experimentada por todos los seres humanos. Unos la experimentan con más frecuencia y otros con menos, pero forma parte de nuestra vida. En ocasiones la tristeza puede apoderarse de nuestros días y hacernos difícil experimentar emociones diferentes a ella. Estos momentos se convierten en algo oscuro, túneles sin salidas que no nos permiten avanzar hacia nuestras metas e intereses. Las cosas que antes nos alegraban dejan de hacerlo y los días son rutinarios, llenos de agujeros negros. Es, en estos momentos, donde nos acecha la sombra de la “depresión”.

La depresión es una de las enfermedades con mayor impacto en la sociedad. No solo se limita a la salud mental, sino que incide directamente en la salud física. Y aunque pueda sorprendernos, no solo afecta a la población adulta.

Hoy somos conocedores de la importancia de este trastorno del estado de ánimo en niños y adolescentes. No siempre ha sido bien comprendido, ya que los síntomas de la depresión infantil varían en sus manifestaciones a los adultos. La irritabilidad es una de las principales muestras, acompañado de tristeza y llanto. La falta de apetito, alteraciones del sueño y falta de interés por actividades que antes motivaban a nuestros hijos son otros síntomas que deben alarmarnos.

Pero, sin duda, hay una etapa del ciclo vital donde la aparición de la depresión debe ser tomada especialmente en cuenta. La adolescencia, momento de cambios, de rebeldía y ruptura con el mundo anterior puede llevar a situaciones criticas a los chicos y chicas. La aparición de depresión en la adolescencia aumenta las posibilidades de poder sufrirla nuevamente en la vida adulta.

Las cifras hablan por si solas, en España entre el 5-10% de los adolescentes sufre un trastorno de depresión (Sergas, 2009). El problema de la depresión en la etapa adolescente es complejo, ya que las tasas de suicidio durante estos años son también elevadas. Todo ello exige una gran responsabilidad al enfrentarnos a este gran problema de salud del siglo XXI.

La alerta debe activarse cuando comiencen a aparecer cambios de conducta por parte de nuestros hijos. Los cambios de conducta pueden tener múltiples causas, y sin lugar a dudas, en esta etapa más aún. Por ello, la cercanía al mundo adolescente se hace completamente necesaria. El diálogo y la comunicación con nuestro hijo puede ayudarnos a ir afinando las posibles causas de los cambios de conducta.

¿Cuáles son los síntomas que deben hacernos pensar la posible presencia de depresión en nuestro hijo adolescente?

  • Conductas negativas y disociales
  • Abuso de alcohol y sustancias
  • Irritabilidad, inquietud, mal humor y agresividad
  • Deseos o intentos de fuga
  • Sentimientos de no ser aceptados
  • Falta de colaboración con la familia
  • Aislamiento
  • Descuido del aseo personal y autocuidado
  • Hipersensibilidad con retraimiento social
  • Tristeza y anhedonia (imposibilidad de sentir placer).
  • Pensamiento depresivo: autorreproches, autoimagen deteriorada y disminución de la autoestima. En algunos casos puede aparecer ideación suicida.

La presencia de estos síntomas en nuestros hijos adolescentes, siempre que antes no estuviesen presentes, pueden hacernos pensar en alteraciones del estado anímico. Lo importante es saber detectar estas dificultades a tiempo y buscar soluciones. El tratamiento psicofarmacológico y la psicoterapia son los métodos más efectivos para superar estos episodios.

Cuanto antes podamos poner solución a un problema de salud, más sencillo será ponerle fin. Este principio es aún más relevante cuando hablamos de la salud mental. La presencia de pensamientos que alimentan a la depresión (“mi vida no tiene sentido”, “no soy bueno en nada”, etc) pueden hacerse más persistentes a medida que vayan apoderándose de nuestra vida.

La OMS nos muestra a través de un sencillo y bello vídeo como la depresión funciona en las personas. No distingue de edades ni de sexos, pues puede aparecer en cualquier momento. Contar con estrategias de afrontamiento adecuadas desde la infancia ayudarán a prevenir posibles episodios depresivos en la adolescencia y vida adulta. Os dejamos este precioso vídeo que nos ayuda a entender la depresión y a todas las personas que hoy la sufren:


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