¿Sabías que miles de adolescentes están teniendo pensamientos suicidas?

Suicidio adolescente

La Organización Mundial de la Salud elaboró el año pasado un informe titulado “Health for the world’s adolescents”: de él llama la atención cómo se señalan las tres principales causas de mortalidad entre población adolescente (entre 10 y 19 años). Son los traumatismos provocados por accidentes de tráfico, VIH/Sida y suicidio.

Me sorprende muchísimo que entre las causas de mortalidad se encuentre el VIH/Sida, pero por otra parte entiendo que se trata de un informe global, así que probablemente los datos sufran variaciones dentro de cada nación. En cualquier caso, prevalecen como causas las relacionadas con el tráfico y los suicidios; por ejemplo, según la Academia Americana de psiquiatría infantil y adolescente, el suicidio mantiene una posición variable en los más jóvenes (de 5 a 24 años). En realidad todas estas son reflexiones previas a lo que hoy os quería contar: se trata de la experiencia de una superviviente tras varios intentos de suicidio, se llama Lauren Ball, tiene ahora 20 años y es del Reino Unido.

En la actualidad, Lauren colabora como voluntaria en una organización llamada Papyrus (‘prevention of young suicide’). Lanza un mensaje muy positivo de esperanza a otros jóvenes que en algún momento se han sentido como ella, y recomienda pedir ayuda y buscar información para hacer frente a los pensamientos suicidas. Lauren también sugiere una idea que para mí es muy nueva y creo que aporta muchísimo tanto a la sociedad en su conjunto como a las familias que pasan por momentos difíciles debido a que uno de los hijos adolescentes ha intentado suicidarse.

¿Es malo tener pensamientos suicidas?

La verdad, es que después de leer a Lauren, coincido con ella: en general no sabemos si alguien se encuentra muy mal anímicamente, o incluso si ha pensado alguna vez en quitarse la vida, a lo máximo que llegamos es a percibir algunos cambios en esas personas, y eso con mucha suerte (y que conste que hablo de seres cercanos). También creo que no es malo ‘per se’ tener presente la idea de suicidio, puesto que esta proviene de un sentimiento, y este a su vez derivará de sucesos que están ocurriendo en la vida de una persona.

Lo que si que tendría connotaciones negativas, es que esas personas por no poderse expresar y no poder verbalizar sus pensamientos, se vieran privadas de una ayuda que les permitiera ‘salir del túnel y ver la luz’

Laura cuenta como durante uno de sus intentos de suicidio, había perdido toda esperanza, y no quería seguir viviendo. Por su experiencia personal, y como colaboradora de Papyrus, sabe que cada suicidio de adolescente, enmascara otros miles que en algún momento lo han pensado, y están sufriendo daños en su salud mental. No los vemos, pero están ahí.

Buscando la mejoría

Esta chica está aprendiendo a creer en sí misma, y a enfrentar los pensamientos negativos sin que le hagan daño. Encontró la terapia que necesitaba y ahora se entiende un poquito mejor.

Por último, me gustaría rescatar dos de sus consejos:

  • Escucha: no trivialices las ideas de suicidio de ningún joven.
  • Si estás preocupado por cómo un familiar o amigo se está sintiendo, o por los cambios que experimenta, intenta hablar con él. Busca ayuda de un profesional para que te asesore, si crees que es necesario.
  • Haz que las personas a las que quieres se sientan importantes: eso mejorará su experiencia personal diaria, y les hará sentir mucho mejor.

Sé que os quedáis con las ganas, y tengo mucho que contaros sobre el suicidio adolescente; en breve hablaremos sobre causas y detección.

Vía — BBC


Categorías

Varios

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *