Si sacas buenas notas te compro un regalo, ¿o no?

regalos por notas

Son muchos los padres que quieren que sus hijos saquen buenas notas, es la forma de hacerles entender que si tienen buenas notas tendrán éxito en la vida. Pero esta realidad es bastante relativa. El éxito no se define por las notas que se saquen en los exámenes, sino por la constancia, el tesón y el buen hacer. Hay muchas personas de éxito que en la escuela sacaban notas mediocres y que luego en la vida adulta han llegado bien lejos.

Las notas son solo notas. Lo que importa es el esfuerzo y la constancia que se dedica al estudio y al querer tener buenos resultados. Es muy frustrante para un niño que se esfuerza que porque le haya ido mal un examen (porque ha tenido mala suerte en las preguntas o simplemente porque no ha sabido controlar los nervios), le castiguen o le etiqueten de ‘vago’ o ‘tonto’. Las notas son solo números.

El premio en las buenas notas

Muchos padres optan por premiar a sus hijos únicamente si sacan buenas notas como consecuencias positiva a algo que consideran bueno. Pero, en ocasiones el talento y la tenacidad no tienen por qué verse plasmado en los números de las notas. Realmente en los exámenes escritos lo que se evalúa es la memoria y no tanto el aprendizaje real de los conocimientos. ¿Cuántos alumnos sacan buenas notas y al cabo de unas semanas no se acuerdan de nada de lo que han estudiado?

regalos por notas

¿Eso es lo que se quiere premiar? ¿Saber las cosas de memoria y sacar un buen número aunque signifique que después de unos días ya no recuerden nada? ¿Ése es el verdadero valor que se les premia a los niños? ¿Es tan importante sacar buenas notas y que los padres lo premien como motivación? No, no lo es.

Las calificaciones son importantes

Lo que no podemos dejar a un lado es la importancia de las calificaciones en la vida de los niños. Las calificaciones les abrirá puertas o se las cerrará, y esto es algo que todos sabemos. Pero, ¿aprender memorizando sirve de algo? ¿Te imaginas que un médico hubiera aprendido memorizando en la universidad y que después pusieras tu vida en sus manos? Probablemente de saber esto no lo harías.

Se aprende con las manos, con la práctica, con la motivación de querer hacer las cosas bien, después de saber que lo que se está aprendiendo realmente es valioso. Que el conocimiento que tenemos delante y que un maestro nos enseña cada día realmente tiene mucho de importante para nuestra cultura, para nuestro conocimiento y para poder desarrollarnos como personas de éxito. Pero hay muchas maneras de enseñar.

Los niños que tienen cada día a un maestro que se sienta en una mesa y les obliga a hacer deberes y a corregirlos, es probable que se sientan más desmotivados que aquellos niños que tienen un maestro que les ayuda a implicarse en el aprendizaje cada día, donde ellos son los protagonistas y no solo meros observadores.

regalos por notas

La enseñanza en manos de un maestro con vocación y con ideas donde las necesidades de los niños y la magia del aprendizaje sean protagonistas serán la clave para que los niños puedan sentir la motivación suficiente para querer sacar buenas notas y además, conseguirlo.

Si sacas buenas notas te compro un regalo

Entonces, ¿es buena idea que si tu hijo saca buenas notas le compres un regalo? Depende. Depende de lo que quieras premiar y de lo que quieras transmitir a tu hijo con esa acción. Si tu hijo ha sacado buenas notas porque se ha esforzado, porque sabe que la constancia es la mejor manera de hacer las cosas bien, entonces quizá no sea una mala idea, siempre y cuando no sea material y vaya acompañado con elogios hacia su esfuerzo y no tanto hacia la nota que ha sacado.

¿Te imaginas que tu hijo sacase buenas notas porque se ha copiado en todos los exámenes? ¿Entonces le darías un regalo? Seguramente no, porque aunque haya sacado buenas notas realmente no ha servido de nada, porque no ha habido aprendizaje.

Puede ser más negativo que positivo

Es posible que te sorprenda ero quizá el comprarle un regalo a tu hijo por sacar buenas notas sea más perjudicial que beneficioso. Igual de malo es castigar por sacar malas notas como premiar por sacar las buenas. Después de llegar hasta este punto es posible que empieces a darte cuenta de que si premias a un niño por sacar buenas notas en un examen -y que solo tienes en cuenta el resultado- es posible que a medida que pase el tiempo quiera pedirte cosas de mayor peso económico, por ejemplo. Le estás enseñando a que su responsabilidad como estudiante tiene premio si tiene buenas notas.

Además, si tu hijo ha puesto de su parte y le prometiste un regalo al sacar buenas notas, y a pesar de su esfuerzo no ha podido aprobarlas todas, ¿te imaginas la frustración que puede sentir hacia los estudios? Aprenderá a que el esfuerzo no es suficiente y que no merece la pena porque aunque te esfuerces no obtendrás recompensa de ningún tipo.

regalos por notas

El elogio es la mejor recompensa

Si quieres que tu hijo se sienta motivado hacia los estudios, olvida los regalos y los premios. Lo mejor es elogiar, alabar y aplaudir sus esfuerzos. Y si realmente quieres premiarle con algo, hazlo con tu tiempo y con experiencias positivas como salir de picnic o ir a la playa… actividades que le gusten a tu hijo/a y le llenen de energía positiva.

Piensa que si tu hijo/a es estudiante su responsabilidad es estudiar y si quieres motivarle busca otra cosa que no sean materiales como lo que te hemos comentado en el párrafo anterior o algo más personal como hacerle su cena favorita, hacerle una tarta para felicitarle y comerla todos juntos o ver una película en familia en el cine que haya elegido tu hijo/a por sacar buenas notas o por tener un buen ritmo de aprendizaje.

¿Qué opinas sobre este tema?


Categorías

Familia

Maria Jose Roldan

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto... Ver perfil ›

Un comentario

  1.   Macarena dijo

    Coincido: el elogio es la mayor recompensa. Creo que las recompensas materiales pueden “atar” a los padres que se ven obligados a recompensar continuamente, y cada vez “a más”; y para los niños suponen que no les va a mover el gusto por aprender, ni el deseo de esforzarse, sino el “premio”.

    No he querido premiar nunca a mis hijos, el premio en todo caso es el rendimiento que obtengan, además conforme se hacen grandes, prefiero incluso que encuentren sin mi ayuda (aunque sí con mi guía) la motivación necesaria para continuar.

    Un saludo y gracias por este post tan estupendo.

    🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *