Sarampión, una enfermedad para estar siempre alerta

El sarampión es una enfermedad respiratoria que causa manchas rojizas en la piel.

Desde hace décadas el sarampión ha sido controlado gracias a la vacuna triple vírica, que protege tanto de esta enfermedad como de las paperas y la rubéola. Sin embargo, las alarmas siempre están encendidas pues el sarampión está entre las enfermedades riesgosas de niños y adultos.

Quizá para muchos el sarampión sea una enfermedad del pasado que ha sido erradicada sin embargo médicos, científicos y especialistas confirman que lejos estamos de esta realidad.

Qué es el sarampión

El sarampión no es otra cosa que una infección respiratoria causada por un virus, con síntomas similares a los de la gripe en un comienzo aunque hay que añadir una erupción cutánea presente en todo el cuerpo.

Se trata de una enfermedad muy contagiosa que si bien ha sido controlada gracias a la vacunación masiva aún está presente en el mundo, en especial en países con menores recursos donde los sistemas de salud y prevención son más precarios. Los riesgos de una epidemia se deben, en parte, a que aún no existe un medicamento específico para tratar y erradicar el virus del sarampión del cuerpo: basta con estar cerca de una persona con sarampión para estar en riesgo. De hecho, las fuentes indican que, de no tener la vacuna, 9 de 10 personas se contagiarían en caso de estar cerca de una persona infectada pues el contagio sucede a través de las gotas de saliva, al toser, estornudar o estar en contacto cercano con alguien enfermo.

Síntomas del sarampión

Los niños con sarampión presentan manchas planas en las manos, rostro y cuerpo.

Cómo hablábamos más arriba, los primeros síntomas de sarampión en niños y adultos son similares a los de la gripe, aunque y aparecen entre 8 y 13 días luego de que la persona haya estado en contacto con el virus.

Entonces aparecen los siguientes síntomas:

Quizá sea éste último síntoma uno de los más característicos. En el caso de los niños, éstos pueden presentar una pequeñas manchitas rojas con el centro color blanco azulado en la boca –llamadas manchas de Koplik– incluso antes de que aparezca la erupción cutánea.

Una vez que la erupción cutánea comienza, se caracteriza por la aparición de manchas rojas planas en la frente que luego se extiende al resto del rostro y continúa hacia el cuello, el torso, los brazos, las piernas y los pies. El proceso continúa su curso durante unos días hasta que finalmente la erupción y las manchas comienzan a ceder. Durante el proceso, el niño debe estar muy bien hidratado e ir al hospital en caso de presentar grandes dolores de cabeza, vómitos o tos muy ruidosa y constante.

El mayor riesgo del sarampión es que se trata de una enfermedad que puede generar complicaciones con facilidad, desde infecciones de oído hasta ceguera, neumonía, diarrea severa y deshidratación, desnutrición o inflamaciones del cerebro (encefalitis), en especial en niños menores de 5 años. La gravedad dependerá de cada organismo si bien los niños desnutridos o con insuficiencia de vitamina A o bien aquéllos con el sistema inmunológico debilitado están más expuestos.

Cómo evitar el contagio

Si hablamos de los niños y el sarampión, es bueno saber que la mejor forma de protegerlos es aplicando la vacuna triple viral o bien la vacuna cuádruple vírica, que además de prevenir el sarampión, las paperas y la rubéola también actúa contra la varicela.

El calendario de vacunación en niños más efectivo está compuesto por dos dosis, la primera en bebés de entre 12 y 15 meses y la segunda en niños de entre 4 y 6 meses de edad. De esta forma, se cubre un 99% de protección aunque, de acuerdo a la información de la organización Médicos Sin Fronteras, en los países donde ellos trabajan el calendario de vacunación sólo incluye una dosis, que abarca un 85% de protección, no así en España donde se administran las 2 dosis para tener una cobertura vacunal completa.

De la enfermedad a la epidemia
La vacuna contra el sarampión es la triple viral.

Tiempo atrás, la Organización Mundial de la Salud envió un alerta debido al aumento de casos de sarampión en Europa, un dato que no sólo habla de que la enfermedad está siempre latente sino del posible riesgo de epidemia de sarampión si tenemos en cuenta que la enfermedad tiene mayor riesgo de expansión en países cuya cobertura vacunal no llega al 95%. Si bien de acuerdo a la organización Médicos sin Fronteras, en la actualidad la cobertura es muy efectiva en muchos países, el informe de la Organización Mundial de la Salud de 2017 hablaba de casi 110.000 muertes en el mundo, niños menores de 5 años en su mayoría.

¿Las principales razones? A la falta de fondos en el seguimiento y control epidémico se le suma la presencia de sistemas de salud deficientes en países con menores recursos y una decadencia en los Programas Ampliados de Vacunación. Si tenemos en cuenta que vivimos en un mundo con grandes desplazamientos de habitantes, resulta sencillo comprender las razones por las que esta enfermedad es siempre una amenaza latente.

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