El sarcasmo en casa: como la picadura de una abeja

abeja que vuela

El sarcasmo se puede comparar con la picadura de una abeja.  Cuando la abeja pica, el impacto del veneno causa dolor e inflamación de forma inmediata: exactamente como hace el sarcasmo en los niños (y en cualquier persona). En muchos hogares se utiliza el sarcasmo para expresar palabras difíciles de otro modo, quizá para no herir directamente a otros, pero que hiere igual o peor.

Una vez que se inflige el dolor y la otra persona está sufriendo emocionalmente, nos intentamos quitar el peso de la culpa diciendo “Pero si sólo era una broma”. Pero no, no lo era. No era una broma. El sarcasmo es una agresividad hostil que duele emocionalmente y que marca negativamente en el corazón de las personas. El sarcasmo duele como una picadura de abeja, el aguijón de esas palabras se calva en el alma. No se ve, pero se siente.

El sarcasmo destruye la comunicación y la unidad familiar. Cuando los padres lo usan con los niños, estarán hiriendo profundamente su autoestima y estarán destruyendo un crecimiento emocional sano, porque los estarán envenenando.

Además,no enseña nada bueno a los niños. Los pequeños de la casa tienen a sus padres como modelo para aprender e imitar, y si éste modelo es tóxico los niños aprenderán esa horrible forma de no-comunicación para dirigirse a los demás, algo que sin duda les puede ocasionar problemas en el futuro. Se trata de una forma irrespetuosa de relacionarse con los demás y eso estarán aprendiendo tus hijos si usas esta forma de (in)comunicarte con tus hijos.

Por si fuera poco el sarcasmo sólo hará que tus hijos se alejen emocionalmente de ti porque les haces daño, y lo que es peor… que no confíen en ti porque tú les estás faltando al respeto, algo intolerable para que una relación funcione. Esto tus hijos lo saben. Si usas el sarcasmo te encontrarás con niños que te desafíen, que te lleven la contrario y que además, no quieran estar a tu lado. ¿Te quejas de que tus hijos son arrogantes? ¿Cómo te comunicas con ellos?

 


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Familia

Maria Jose Roldan

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto... Ver perfil ›

2 comentarios

  1.   Nuria dijo

    Muy interesante…lo cierto es q mi hijo es pequeño aun, pero si he conocido niños cm los q dices… desafiantes,
    y arrogantes. Hacen gracia cuando son pequeños xo luego cuando crecen?? Gracias por plasmarlo tan bien

    1.    Macarena dijo

      Hola Nuria, creo que todas las edades de la infancia son bellas, y dignas de ser disfrutadas y acompañadas. Los padres no somos más que un espejo en el que se miran: si nuestro comportamiento con ellos es reprobable, no lo notaremos cuando son muy pequeños (aunque sí que lo sufrirán) sino cuando construyen su personalidad de forma independiente a nosotros.

      Solo hace falta observar y darnos cuenta de que detrás de un niño que ha gritado a sus hermanos, hay unos padres que le han chillado muchas veces; detrás de las patadas a un amigo, hay golpes que le han propinado. Sé que no siempre es así, pero tratamos a los peques con excesiva crueldad y “arrogancia”, como si no hubiéramos sido niños anteriormente.

      ¡Gracias por tu comentario!

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