Seguridad en parques acuáticos: guía completa para familias y niños

  • Los parques acuáticos disponen de normativa, socorristas formados y planes de emergencia, pero la supervisión directa de los niños por parte de la familia sigue siendo imprescindible.
  • Para reducir riesgos son clave la lectura y cumplimiento de las normas, el respeto a las alturas mínimas, evitar juegos peligrosos y usar sistemas de flotación adecuados en nadadores débiles.
  • La protección frente al sol, la hidratación y la higiene (ducharse antes, no bañarse con diarrea, usar pañales de agua y no tragar agua) ayuda a prevenir golpes de calor y problemas de salud.
  • Combinar sentido común, normas del parque y educación en prevención permite disfrutar al máximo de las atracciones de agua con más tranquilidad para toda la familia.

seguridad en parques acuáticos

Tras varios días de lluvias esperadas (aunque insuficientes) el calor ha hecho su aparición con temperaturas que algunos días parecen de principios de verano, y no de mitad de Primavera. Por eso aconsejábamos hace unos días que tuvierais cuidado si vais a la playa, o cuando abran las piscinas municipales dentro de poco, porque un despiste podría tener un desenlace fatal. De hecho, bastan 27 segundos para que un niño sufra un ahogamiento por sumersión o inmersión en el agua.

¿Y qué hay de los parques acuáticos? En cuanto finalice el calendario escolar, empezarán a llenarse de familias y grupos, deseosos de pasar un día divertido y “a remojo”. Además de recordar que es necesaria la protección solar en estos casos de exposición continuada, nos gustaría analizar todos los aspectos relacionados con la seguridad en estas instalaciones. Seguridad que, no solo depende de los propios parques, sino de la utilización responsable que hagamos los usuarios de ellos.

Asociamos los ahogamientos a lagos, playas, ríos y piscinas; pero en estos parques también pueden suceder accidentes que se hubieran podido prevenir. Tengamos en cuenta la propia definición de accidente (según la OMS) como “un hecho eventual, anómalo e involuntario, del cual resulta daño físico o psíquico, como consecuencia de una falta de prevención o defecto de seguridad.

Recuerdo muy bien dos de los últimos terribles sucesos ocurridos cuando la víctima había ido a disfrutar de un día de diversión con compañeros de clase o campamento: en uno de ellos se trataba de una niña de entre 10 y 12 años (no recuerdo bien) que murió mientras jugaban a hacer ‘ahogadillas’. Este tipo de juegos, que a veces se trivializan, muestran hasta qué punto una conducta imprudente en el agua puede convertirse en tragedia en cuestión de segundos.

familias y niños en parques acuáticos seguros

La seguridad que ofrecen estos parques

normativa de seguridad en parques acuáticos

Un documento de la Comunidad de Madrid establece todos los requisitos legales que deben cumplir las instalaciones, servicios y sistemas de atención o vigilancia. Por ejemplo se debe disponer de carteles en cada atracción que especifiquen características, restricciones e instrucciones claras; y los socorristas deberán estar adecuadamente formados e ir uniformados para que sean fácilmente identificables. Se menciona por otra parte el pavimento antideslizante, o los elementos de rescate, entre otros muchos puntos técnicos.

Se indica además que “el parque podría no permitir el acceso a menores de 12 años que no vayan acompañados de un adulto responsable de su custodia” (¡vaya!, me sorprende porque con 12 y 13 años aún son pequeños para asumir según qué riesgos en estos contextos). Sin embargo, el apartado seguridad de la web de los parques Aqua Brava, indica claramente que “los menores solo podrán entrar acompañados de un adulto”, en este caso entiendo que para mayores de 15 o 16 quizás la norma sea más permisiva.

Además de la normativa autonómica, muchos parques acuáticos siguen recomendaciones internacionales de salud pública. Organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) insisten en tres pautas básicas para reducir la transmisión de enfermedades en piscinas y atracciones acuáticas: no bañarse con diarrea, no tragar agua de la piscina y ducharse antes de entrar en el agua. Aunque parecen gestos sencillos, ayudan a mantener una calidad del agua más segura para todos, especialmente para bebés, embarazadas o personas con defensas bajas.

Los parques, por su parte, suelen complementar estas normas con protocolos internos de limpieza, desinfección y depuración del agua, revisiones periódicas de cloro y pH, y controles de acceso a determinadas atracciones según altura, edad o condición física. Todo ello configura un entorno en el que la diversión está muy ligada a la prevención de riesgos.

Niños y adultos tirándose por toboganes de agua, y sintiéndose seguros

Es posible gracias a una serie de características que las instalaciones poseen acogiéndose a las correspondientes normativas autonómicas. Existen:

  • Medidas generales de seguridad, como los planes de emergencia, las vías de evacuación claramente señalizadas, los sistemas contra incendios, las zonas de sombra, el control de aforo o el suministro de electricidad que garantiza que el agua circule correctamente por las atracciones.
  • Medidas específicas de seguridad, que son relativas a la actividad concreta de parque acuático. Por ejemplo se consideran dentro de este apartado los elementos de apoyo para los socorristas (botes de rescate, torpedos, camillas o equipos de oxigenoterapia); o los elementos pasivos que informan a los usuarios o separan las características de cada atracción (marcas de profundidad, corcheras, paneles informativos sobre la postura correcta o el tipo de flotador permitido).
  • Sistemas de comunicación rápida entre el personal, que suelen incluir walkie-talkies, silbatos y megafonía, para coordinar cambios de aforo en las atracciones o actuar con rapidez si alguien tiene un problema.
  • Protocolos específicos para zonas infantiles, donde el volumen de niños pequeños es mayor y la vigilancia debe ser todavía más intensa. En estas áreas es habitual que se reduzca la profundidad del agua, se limite la velocidad de los toboganes y se adapten las normas para que el juego sea más seguro.

En muchos parques también se desarrolla una formación continuada del personal de socorrismo y monitores. Esto suele incluir pruebas teóricas sobre primeros auxilios y prevención, entrenamientos físicos en agua, simulacros de evacuación, práctica de rescates en diferentes atracciones o protocolos específicos para golpes de calor y mareos. De este modo, cuando el parque está lleno, existe un equipo preparado para actuar de forma coordinada ante cualquier imprevisto.

atracciones seguras en parques acuáticos

Salud, higiene y protección frente al sol y al calor

protección solar en parques acuáticos

Además del riesgo de ahogamiento, en un parque acuático debemos prestar mucha atención a la exposición solar, la hidratación y la higiene. Son factores que influyen directamente en el bienestar de toda la familia durante la jornada.

Es recomendable aplicarse crema solar resistente al agua antes de salir de casa y volver a aplicarla varias veces a lo largo del día, especialmente después de usar toboganes o de largos baños. La piel de los niños es especialmente sensible, por lo que conviene elegir un factor de protección alto y combinarlo con sombreros, camisetas holgadas y zonas de sombra en las horas centrales del día.

También es importante hidratarse con frecuencia. El calor, la actividad física y la emoción de las atracciones favorecen la deshidratación y la bajada de tensión, sobre todo en olas de calor. Llevar siempre a mano agua o bebidas saludables (evitando en lo posible refrescos con excesivo azúcar o cafeína) ayuda a prevenir mareos y golpes de calor. Muchos parques recomiendan incluso desayunar bien y hacer comidas ligeras repartidas a lo largo del día.

En cuanto a la higiene, conviene recordar algunas pautas básicas inspiradas en las recomendaciones de los CDC para espacios acuáticos recreativos: no bañarse si se tiene diarrea (especialmente en el caso de niños pequeños), no tragar agua de la piscina y ducharse antes de entrar al agua. Para las familias con bebés o niños que usan pañal, es esencial optar por pañales de natación impermeables y realizar los cambios en las zonas habilitadas para ello, nunca en el borde de la piscina, lavándose bien las manos y evitando que objetos sucios entren en contacto con el agua.

Otra recomendación práctica es llevar a los niños al baño con frecuencia y explicarles por qué es importante no hacer pis en el agua. Son detalles que, además de ser una muestra de respeto hacia el resto de usuarios, contribuyen a que los sistemas de depuración trabajen en mejores condiciones.

Seguridad infantil en el medio acuático: responsabilidad compartida

supervisión infantil en parques acuáticos

Teniendo en cuenta los aspectos expuestos anteriormente, queda claro que los parques acuáticos deben proporcionar las condiciones para que la estancia sea segura (y así es). Lo cual incluye, según Emergències Setmil, las medidas de evacuación del parque, y la previsión de socorristas, vigilantes, personal médico y monitores. Pero como he comentado, la seguridad también depende de cada uno de nosotros.

Los expertos en seguridad acuática coinciden en que la supervisión de los padres o adultos responsables nunca puede delegarse totalmente en los socorristas. Estos profesionales están para vigilar el conjunto del vaso y actuar si algo ocurre, pero la vigilancia cercana y constante de cada niño es tarea de su familia. Una buena práctica es aplicar el llamado “sistema de compañeros”: cada menor va siempre acompañado de, al menos, otra persona de confianza, y los adultos se organizan para que nunca haya un niño solo ni sin supervisión directa.

Por ejemplo, deberíamos obligarnos a observar y cumplir las normas de los juegos, siguiendo a rajatabla las instrucciones de los socorristas. Y para que los peques adquieran conciencia de la prevención, podemos acostumbrarles a leer los carteles, y a que hagan preguntas cuando no entiendan alguna recomendación. Y cuando digo cumplir las normas, también estoy pensando en la altura mínima exigida: si una niña o un niño no mide los centímetros necesarios para utilizar una atracción, pues no la usa, ¡y ya está!

Otra medida muy útil es acordar previamente con los niños un punto de encuentro dentro del parque por si se separan del grupo o se pierden. De este modo, si un menor se desorienta, sabrá que debe dirigirse a ese lugar concreto, avisar a un socorrista o a un trabajador del parque y esperar a su familia. Para reforzar esta idea, se puede anotar en una pulsera identificativa el nombre del niño y un teléfono de contacto.

Tampoco está permitido tirarse de cabeza a las piscinas; ni correr, molestar o empujar a otros bañistas. Si tus hijos aún no saben nadar, deberás recurrir a los sistemas de flotación (aquí tienes más información) o quedarte con ellos en la orilla de una de esas piscinas familiares de recreo. Asimismo, se recomienda que los niños menores, los no nadadores y los nadadores débiles usen chalecos de flotación homologados mientras disfrutan de las atracciones, preferiblemente aprobados por organismos oficiales y ajustados correctamente a su talla.

Un truco que recomiendan algunos responsables de parques es elegir para los peques bañadores o camisetas de colores muy llamativos. De esta forma, resultan más fáciles de localizar visualmente, tanto para las familias como para los socorristas, en piscinas muy concurridas o en zonas de juegos con chorros y elementos móviles.

Imagen tomada de Emergències Set Mil

Imagen tomada de Emergències Set Mil

Imágenes y créditos: Segunda imagen tomada de I Stu_pendousmat (Commons Wikimedia). Tercera imagen tomada de VisitCentralFL (Flickr). Además, muchas de las imágenes de referencia las proporcionan las propias entidades y parques que se citan en el texto.

El verano es para disfrutar, pero anteponiendo el sentido común y la seguridad, sólo así las experiencias son realmente divertidas. Cuando los parques acuáticos cumplen con la normativa, el personal está bien formado y las familias se implican activamente en la prevención (supervisión, higiene, protección solar, respeto a las normas y uso adecuado del material de flotación), se crea un entorno en el que la risa, los chapuzones y los recuerdos en familia pueden convivir con la tranquilidad de saber que se está haciendo todo lo posible para reducir riesgos.


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