Coincide con la semana 10 de desarrollo del embrión. Está empezando el periodo embrionario, ya se han formado todos los órganos y sistemas del embrión. A partir de ahora los órganos del bebé entran en una fase de intenso crecimiento y maduración para empezar a funcionar correctamente. Aunque en este nuevo periodo se producen menos malformaciones en el bebé, no debemos bajar la guardia: sigue siendo esencial mantener todas las recomendaciones sobre alimentación saludable, uso responsable de medicación y evitar tóxicos que nos indicaron al principio del embarazo.
Semana 12 de embarazo ¿Cómo es el bebé?

En la semana 12 de embarazo el feto mide alrededor de 6 centímetros desde la cabeza hasta el culete y pesa entre unos 9 y 14 gramos. El aspecto del bebé es totalmente humano: se distinguen claramente la cabeza, el tórax, el abdomen y las extremidades. Aunque las proporciones todavía no están equilibradas, la cabeza representa aproximadamente la mitad de la longitud total. A partir de ahora el desarrollo de la cabeza se vuelve más lento en comparación con el resto del cuerpo, que crecerá de forma muy rápida.
La piel del bebé es todavía muy fina y deja ver los vasos sanguíneos que hay debajo. Los músculos están formados, pero necesitan ejercicio para fortalecerse, por lo que el bebé ya se mueve de forma activa dentro del útero: se estira, encoge las piernas, mueve los brazos, gira la cabeza y abre y cierra la boca. Estos movimientos son frecuentes, aunque la madre todavía no los note. Este ejercicio contribuye al desarrollo muscular y a la maduración neuromuscular.
En la cara, los ojos, que se formaron inicialmente en los laterales de la cabeza, ya están casi en su posición definitiva, aunque los párpados permanecen fusionados para proteger la superficie ocular y no se abrirán hasta bien avanzado el segundo trimestre. Las orejas están en proceso de desplazarse hacia su ubicación definitiva a ambos lados de la cabeza, por lo que aún pueden parecer algo bajas o primitivas, algo completamente normal en esta etapa.
Los órganos internos del feto continúan madurando a gran velocidad. Los intestinos, que hasta ahora se encontraban parcialmente en el cordón umbilical, se van desplazando hacia la cavidad abdominal, donde ya hay espacio para ellos. El sistema digestivo, que empezó siendo un simple tubo, ha ido creciendo y curvándose hasta diferenciarse en esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso. El riñón del bebé ya empieza a producir orina, que se almacena en la vejiga y se libera al líquido amniótico; este ciclo de deglución y eliminación contribuye al desarrollo del aparato digestivo y urinario.
Los pulmones siguen en formación: las vías respiratorias se ramifican y se van formando los bronquiolos, aunque aún pasarán muchas semanas hasta que estén listos para respirar aire. También se forman las cuerdas vocales, comienzan a aparecer las uñas en manos y pies y empieza a dibujarse un fino vello muy suave en algunas zonas del cuerpo. La hipófisis cerebral inicia la producción de varias hormonas importantes que regularán muchos procesos del organismo.
En cuanto a los genitales externos, ya se han diferenciado en masculinos o femeninos. En los fetos varones empieza a formarse el escroto y el glande del pene; en los fetos femeninos se han desarrollado el clítoris, los labios mayores y los labios menores. Aunque la forma general está definida, el tamaño aún es pequeño y la posición del feto puede dificultar verlos con claridad, por lo que no siempre es posible determinar el sexo del bebé con seguridad en la ecografía de esta semana.
En este momento la placenta ya está bien formada y segrega una cantidad suficiente de progesterona y otras hormonas para mantener el embarazo y asegurar el adecuado intercambio de nutrientes y oxígeno entre la madre y el bebé.
¿Qué nota la madre en la semana 12 de embarazo?

Generalmente, las náuseas y los vómitos van disminuyendo de intensidad a partir de esta semana. Empieza un periodo de mayor tranquilidad física y emocional, incluso a veces puede asustar encontrarse tan bien después de un primer trimestre lleno de malestar. No obstante, cada embarazo es diferente: algunas mujeres siguen con síntomas digestivos algunas semanas más.
Lo normal es que todavía no tengas una barriguita muy evidente, aunque es frecuente empezar a notar que la cinturilla del pantalón aprieta y resulta incómoda. El útero empieza a sobresalir por encima de la pelvis y eso puede traducirse en cambios sutiles en la forma del abdomen.
Puedes notar sensación de pinchazos o tirantez en la zona baja del vientre e hinchazón. Esto se debe al crecimiento del útero y a la distensión de los ligamentos que lo sujetan. Salvo que aparezca dolor intenso que no cede, sangrado o malestar general, estas molestias suelen ser totalmente normales y temporales.
Los cambios hormonales también pueden producir otros síntomas: aumento y mayor sensibilidad de los pechos, mayor producción de sebo en la piel (con aspecto más luminoso, aunque a veces con algo de acné), encías más sensibles y con tendencia a sangrar, congestión nasal e incluso pequeños sangrados por la nariz. El aumento del flujo sanguíneo y la acción de las hormonas también pueden favorecer la aparición de pequeños vasos visibles en la piel y aumentar el riesgo de manchas solares (cloasma gravídico), por lo que es aconsejable usar protector solar a diario.
En el plano digestivo, es posible notar acidez, digestiones pesadas e hinchazón abdominal. También pueden aparecer calambres en las piernas, sobre todo por la noche, relacionados con la compresión venosa y los cambios circulatorios. Mantener una hidratación adecuada, moverse con frecuencia y hacer estiramientos suaves ayuda a aliviar estos síntomas.
Controles que te realizarán en la semana 12 de embarazo
Es el momento de realizar la primera ecografía importante desde el punto de vista médico: la ecografía de la semana 12 de embarazo. Se realiza cuando la longitud del embrión desde la cabeza hasta la rabadilla (longitud cráneo-caudal o CRL) está entre 45 y 84 mm, lo que corresponde aproximadamente al intervalo entre las semanas 11 y 13 y unos días.
La exploración puede hacerse por vía abdominal o por vía vaginal. Ambas vías son válidas y seguras. A través del abdomen la resolución es algo menor, pero permite estudiar mejor los planos generales del feto; por vía vaginal la imagen es más detallada, aunque el movimiento de la sonda es más limitado. Muchos especialistas combinan las dos vías según lo que necesiten valorar en cada caso.
En esta ecografía el especialista medirá al bebé para confirmar el tiempo de gestación y ajustar la edad gestacional y la fecha probable de parto si es necesario. No siempre la fecha calculada por la última regla coincide con el desarrollo real del feto, y la medida de la longitud cráneo-caudal permite corregir con un margen de error de menos de una semana. También se confirma el número de bebés; a veces la sorpresa es importante cuando nos dicen: ¡vienen dos! En las gestaciones múltiples además se valora si los fetos comparten placenta o bolsa de líquido amniótico, dato clave para planificar el seguimiento.
Además, se realiza un primer repaso de la anatomía fetal: se comprueba la presencia de las cuatro extremidades, la correcta posición de los órganos internos (estómago, vejiga, corazón), la columna, el cráneo y la osificación de los huesos, así como la ausencia de órganos fuera del cuerpo. Aunque la ecografía morfológica más completa se hará alrededor de la semana 20, ya en esta etapa se pueden detectar algunas malformaciones graves.
Uno de los aspectos más importantes de esta ecografía es el cribado de anomalías cromosómicas. El ecografista medirá el pliegue nucal o translucencia nucal, que es un pequeño acúmulo de líquido en la nuca del feto. Cuando esta medida está por encima de lo esperado para la edad gestacional, aumenta el riesgo de síndrome de Down u otras alteraciones genéticas, por lo que será necesario estudiar el caso con más detalle. También se valoran otros marcadores, como la presencia del hueso nasal, el flujo en el ductus venoso o el funcionamiento de la válvula tricúspide cardíaca.
En esta fecha se realiza también el conocido triple screening o cribado combinado del primer trimestre. Nos realizarán una extracción de sangre para determinar los valores de dos proteínas producidas por la placenta (PAPP-A y beta-hCG libre). Estos datos, combinados con la medida de la translucencia nucal, otras mediciones fetales y la edad materna, permiten calcular el riesgo estadístico de que el bebé presente síndrome de Down, síndrome de Edwards u otras cromosomopatías. Es importante recordar que se trata de una prueba de cribado, no de diagnóstico: ofrece un cálculo de riesgo, pero no confirma ni descarta de forma absoluta la presencia de una alteración.
Como alternativa o complemento, también es posible la realización del test de detección de ADN fetal en sangre materna, una prueba no invasiva con una fiabilidad muy alta para algunas trisomías frecuentes. En caso de que el cribado combinado o el test de ADN fetal indiquen un riesgo alto, el especialista puede proponer pruebas diagnósticas invasivas, como la biopsia corial o la amniocentesis, que permiten estudiar directamente los cromosomas del feto.
En la ecografía de esta semana también se valora el útero y los ovarios maternos, para descartar la presencia de miomas, quistes u otras alteraciones, y se exploran la placenta, el cordón umbilical y la cantidad de líquido amniótico. En muchos centros se aprovecha esta cita para realizar el cribado de preeclampsia, midiendo mediante Doppler el flujo de las arterias uterinas y, junto con otros datos clínicos, estimar el riesgo de desarrollar hipertensión en la segunda mitad del embarazo.
Aunque en esta ecografía a veces se puede visualizar el sexo del bebé, pocos especialistas se aventuran a confirmarlo de forma categórica, ya que el margen de error sigue siendo elevado salvo en posiciones muy favorables. Lo habitual es esperar a la ecografía del segundo trimestre para una confirmación más fiable.
Seguramente tendrás una cita con tu obstetra para comentar todos los resultados, resolver dudas y revisar tus síntomas. También es importante acudir a las charlas de educación maternal del primer trimestre, si no lo has hecho ya, que suele impartir la matrona en el Centro de Salud. En ellas se repasan cuidados, señales de alarma y hábitos saludables.
Y a partir de ahora, con los principales órganos formados y un primer gran control realizado, comienza el segundo trimestre, una etapa en la que muchas mujeres disfrutan más del embarazo gracias a la disminución de molestias y al aumento de la energía, al tiempo que la barriguita empieza a hacerse notar y las ecografías permiten ver cada vez con más claridad a ese bebé que crece día a día.
Imagen — JerryLai0208.

