Todas las mujeres que son fértiles y que pueden quedarse embarazadas tienen el ciclo menstrual cada mes. Es posible que ya sepas de qué se trata y es que la mujer cada mes se prepara para ovular y es que la semana que va después de la regla el cuerpo de la mujer empieza a prepararse de nuevo para poder albergar en su interior a un posible bebé.
En esta segunda semana del embarazo en la mujer, la mujer entra en la fase de ovulación, un proceso que ocurre una vez cada ciclo menstrual y gracias a los cambios hormonales que se producen, los ovarios liberan el óvulo que recorrerá su viaje por las Trompas de Falopio hasta llegar al útero dónde esperará ser fecundado por los espermatozoides.
Semana 2 de embarazo y ovulación: ¿qué está pasando en tu cuerpo?
Si se tiene en cuenta el primer día de la última menstruación (FUR) como inicio del embarazo, la llamada semana 2 de embarazo coincide en realidad con la segunda semana del ciclo menstrual. Durante estos días todavía no existe un embrión, pero el cuerpo se encuentra en plena fase de preparación: en el útero tiene lugar la proliferación del endometrio y en el ovario se aproxima la ovulación.
Por esta razón, muchos especialistas se refieren a la primera y segunda semana como “semanas previas a la concepción”. Aunque técnicamente aún no estás embarazada, ya se están produciendo cambios decisivos en útero y ovarios que permitirán que, si hay fecundación, el embarazo pueda continuar de forma adecuada.
Semana 2 de embarazo: la ovulación en la mujer

Con el inicio del ciclo menstrual en la semana anterior, la hipófisis del cerebro empieza a secretar las hormonas FSH y LH, que son las responsables del correcto funcionamiento del ovario. Esta etapa se conoce como fase folicular o fase preovulatoria. El aumento de FSH durante los primeros días del ciclo estimula el crecimiento de varios folículos ováricos, pequeñas “bolsitas” llenas de líquido en cuyo interior madura un óvulo.
A medida que avanza la fase folicular, estos folículos van migrando hacia la superficie del ovario y producen cantidades crecientes de estradiol (un tipo de estrógeno). El estradiol es el encargado de que el endometrio se espese, formándose nuevos vasos sanguíneos y glándulas endometriales para crear un ambiente óptimo en el útero, donde los espermatozoides puedan avanzar y, más adelante, implantarse un posible embrión.
Justo al inicio de esta segunda semana, el aumento de estradiol hace que el nivel de FSH se estabilice. De todos los folículos que habían comenzado a crecer, solo uno responde mejor a la FSH y continúa su desarrollo: es el llamado folículo dominante o folículo de Graaf. El resto de folículos se detienen y sus óvulos se pierden de forma natural.
Estos altos niveles de estrógeno harán que aumente otra hormona llamada LH (hormona luteinizante) y ésta ayuda a la liberación del óvulo desde el ovario en la ovulación. Al final de esta segunda semana se produce el pico de LH, un brusco aumento de esta hormona que desencadena la rotura del folículo de Graaf y la liberación del óvulo hacia la trompa de Falopio. El pico de LH es precisamente lo que detectan muchos test de ovulación.
Cuando el óvulo se prepara para la fecundación

El óvulo podrá ser fecundado hasta 24 horas después de la ovulación, y si un espermatozoide logra llegar a él, entonces se producirá la fecundación y comenzará la siguiente fase del embarazo. Tras la fecundación, el óvulo se convierte en cigoto, inicia divisiones celulares mientras avanza hacia el útero y, unos días más tarde, se implantará en el endometrio para dar lugar al embarazo clínico.
Mientras tanto, el folículo roto se transforma en cuerpo lúteo, una estructura que continúa produciendo estrógenos y, sobre todo, progesterona. Esta progesterona mantiene el endometrio engrosado y preparado para recibir al embrión, evitando que se produzca la menstruación si hay implantación.
Síntomas en la semana 2 de embarazo y señales de ovulación

Durante esta segunda semana no existen aún síntomas de embarazo porque la concepción todavía no se ha producido. Sin embargo, muchas mujeres notan molestias relacionadas con la ovulación y con los cambios hormonales propios de esta fase del ciclo. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Flujo vaginal abundante y con mayor viscosidad, de aspecto similar a la clara de huevo, claro y muy elástico, que indica máxima fertilidad.
- Aumento del deseo sexual, influido por el pico estrogénico y por las feromonas presentes en el moco cervical fértil.
- Aumento de la temperatura corporal basal de 0,2 a 0,5ºC tras la ovulación, útil si se mide todos los días al despertarse.
- Dolor abdominal leve, hinchazón o punzadas en uno de los lados del bajo vientre, conocido como dolor de ovulación.
- Molestias en los senos, cierta sensibilidad o tensión mamaria.
- Gases, ligera hinchazón y, en casos poco frecuentes, mínimo sangrado coincidiendo con la ovulación.
En general, las molestias asociadas a la ovulación suelen ser más suaves que los dolores menstruales. Si se monitoriza el ciclo midiendo la temperatura basal y observando el moco cervical, es posible identificar con bastante precisión la ventana fértil.
Test de ovulación y otros métodos para detectar tus días fértiles
Las mujeres que están buscando un embarazo activamente y no son capaces de detectar los síntomas de la ovulación pueden usar herramientas adicionales para averiguar con exactitud cuáles son sus días fértiles. El recurso más conocido es el test de ovulación.
El test de ovulación consiste en una prueba que se vende en farmacias y que sirve para identificar el pico de LH en la orina y, por tanto, saber qué días del ciclo menstrual la fertilidad es máxima. La ovulación suele producirse entre 12 y 24 horas después de que el test detecta este pico de LH, de modo que esos días y los inmediatamente anteriores son los más recomendables para mantener relaciones sexuales si se desea concebir.
Además del test de ovulación, observa estas señales:
- Las características del moco cervical, que se vuelve transparente, elástico y resbaladizo.
- El registro de la temperatura basal durante varios ciclos para detectar el patrón de subida postovulatoria.
- La observación del cuello del útero, que se vuelve más alto, blando y ligeramente abierto en los días fértiles.
Cuidados y recomendaciones en la segunda semana

Solamente las mujeres que se encuentran buscando la gestación a corto plazo suelen prestar especial atención a sus hábitos de vida en esta fase. Sin embargo, adoptar un estilo de vida saludable antes de la concepción beneficia tanto a la fertilidad como a la salud futura del bebé.
- Visita a tu ginecólogo
- Si estás pensando en quedarte embarazada, lo ideal sería hacer una revisión previa para comprobar que todo está bien y comentar la necesidad de suplementos como ácido fólico o hierro.
- Alimentación
- Se puede comer de todo, prestando especial atención a alimentos ricos en proteínas de calidad, ácido fólico, calcio y hierro. En algunos casos, se recomiendan suplementos vitamínicos específicos para la preconcepción.
- Café, tabaco y alcohol
- Es importante que dejes la nicotina, el alcohol y reduzcas la cafeína si quieres quedar embarazada. Estas sustancias pueden dificultar la concepción y aumentar el riesgo de complicaciones.
- Antibióticos
- No suele haber problema con tomar antibióticos pautados por el médico durante esta segunda semana, sobre todo si existe una infección de orina o cistitis que pueda dificultar la gestación. También es recomendable beber mucha agua.
Además de todo esto, los especialistas recomiendan mantenerse bien informada sobre los buenos hábitos durante el embarazo y aquello que es necesario evitar para no correr riesgos. Revistas especializadas, foros fiables, grupos de apoyo y la guía de fertilidad de profesionales pueden ser de gran ayuda si están elaborados por expertos en reproducción.
Y la próxima semana, aprenderemos un poco más sobre ese proceso tan fascinante que es la fecundación. Esta etapa de ovulación y preparación endometrial es la base invisible sobre la que se asentará todo el embarazo, por lo que comprenderla te permitirá reconocer mejor tus días fértiles, cuidar tu salud desde el principio y vivir con más tranquilidad el camino hacia la maternidad.

