Siguiendo con nuestro Especial Embarazo semana a semana, llegamos a la semana 25. Ya han pasado unas 23 semanas desde la concepciĂłn, y el desarrollo del oĂdo es muy notable, tanto que el bebĂ© podrá percibir algunos sonidos del exterior, especialmente si se trata de ruido intenso o mĂşsica a gran volumen. Por supuesto, tambiĂ©n oirá “tu interior”: latidos, murmullos, el paso de la sangre por los vasos sanguĂneos y los movimientos intestinales.
En este sentido, no es pronto para empezar a hablarle al bebĂ© (si aĂşn no lo haces), como ya te contábamos aquĂ. El feto reconoce los ritmos de tu voz y tambiĂ©n la de la pareja o personas con las que convives, lo que le ayuda a sentirse más calmado y seguro. Puedes cantarle, contarle cĂłmo ha ido el dĂa o simplemente acariciar la barriga mientras le hablas.
El bebĂ© puede estar midiendo alrededor de los 34 centĂmetros y pesará quizás entre 700 y 800 gramos, asĂ que ¡imagĂnate!, nada que ver con las semanas antes de la 20, cuando aĂşn era muy pequeño. En esta etapa su tamaño se suele comparar con el de una verdura grande, como un brĂłcoli, y sigue creciendo con rapidez semana a semana.
Los huesecillos ya no son tan frágiles y se van endureciendo gracias a la osificaciĂłn; por otra parte, aunque aĂşn no lo puedas ver, tiene el pelo bastante definido en textura y color, aunque esto puede cambiar hasta la fecha del nacimiento. TambiĂ©n el iris de los ojos se muestra de un color definido, y las pestañas se notan. Bajo las encĂas, los pequeños dientes de leche se están formando y se van colocando en su posiciĂłn, preparándose para el futuro.
En la semana 25, el sistema nervioso central madura a buen ritmo y el cerebro está en plena fase de crecimiento. El bebé abre y cierra los párpados, mueve la lengua, puede bostezar y realizar entre 20 y 60 movimientos cada media hora, muchos de los cuales ya percibes claramente como pataditas, giros o pequeños “saltitos” cuando tiene hipo.
Semana 25 de embarazo: desarrollo del bebé

Durante la semana 25, el feto continĂşa creciendo con rapidez. La longitud total suele situarse alrededor de los 33-34 centĂmetros y un peso medio de 700-800 gramos, aunque valores entre unos 470 y algo más de 1.000 gramos pueden considerarse dentro del rango de normalidad segĂşn la constituciĂłn de cada bebĂ©.
El esqueleto se fortalece porque los nĂşcleos de osificaciĂłn de los huesos avanzan en su maduraciĂłn, lo que da mayor consistencia a toda la estructura Ăłsea. Aun asĂ, los huesos siguen siendo flexibles para adaptarse al crecimiento y al nacimiento. La piel todavĂa está arrugada y recubierta por vĂ©rnix caseosa y lanugo, que ayudan a proteger la piel del lĂquido amniĂłtico.
El oĂdo es uno de los sentidos más desarrollados en este momento. El bebĂ© percibe sobre todo los sonidos graves del interior de tu cuerpo y tambiĂ©n algunos ruidos externos intensos. Estos estĂmulos auditivos contribuyen a la maduraciĂłn del sistema nervioso y a que el bebĂ© vaya diferenciando patrones de voz y melodĂas. Muchos estudios sugieren que puede llegar a soñar, y que responde con movimientos a sonidos fuertes o repentinos.
Los pulmones continĂşan su desarrollo estructural y funcional. Están produciendo cada vez más surfactante, una sustancia imprescindible para que los alvĂ©olos puedan mantenerse abiertos tras el nacimiento, aunque todavĂa no están completamente maduros. Por eso, aunque la supervivencia serĂa posible con cuidados intensivos si el parto se adelantara, seguir dentro del Ăştero es lo más seguro para el bebĂ©.
Semana 25 de embarazo: cambios en mamá

Habrás engordado entre 7 y 10 kilos, pero el aumento de peso depende de muchos factores como el equilibrio energĂ©tico (alimentaciĂłn + ejercicio), el peso del propio bebĂ©, de la placenta, el volumen de lĂquido amniĂłtico y tu constituciĂłn previa. La matrona en las visitas te va guiando en cuanto al peso, pero si comes equilibradamente y te mueves de forma moderada, no tendrĂa por quĂ© haber problema.
A medida que el Ăştero crece, tu centro de gravedad se desplaza ligeramente hacia delante. Esto puede provocar molestias en la espalda y sensaciĂłn de pesadez en la zona lumbar, por lo que es importante cuidar la postura, evitar cargar pesos y elegir calzado cĂłmodo. La altura del fondo uterino se sitĂşa alrededor de los 25 centĂmetros aproximadamente, desde el pubis hasta la parte superior del Ăştero.
Dado el tamaño del útero, puede apretar los intestinos o la vejiga, y es normal sentir molestias relacionadas. También son frecuentes los picores en la piel abdominal debido a la distensión, además de más gases, ardor y reflujo porque la progesterona enlentece la digestión y relaja la válvula que separa el esófago del estómago.
Otros sĂntomas habituales en esta etapa son el estreñimiento, las hemorroides, los calambres en las piernas, las varices o la apariciĂłn de estrĂas y cloasma (manchas oscuras en la piel). Para aliviar estas molestias se recomienda evitar comidas muy copiosas, no tumbarse justo despuĂ©s de comer, beber suficiente agua, usar ropa poco ajustada y descansar con las piernas elevadas si notas hinchazĂłn.
Por contra, es muy posible que tu pelo luzca espléndido y deje de caerse hasta final del embarazo: lo notarás sedoso o esponjoso, pero será diferente y suele brillar bastante. A la vez, es posible que observes algo más de vello corporal del habitual; esto se debe también a los cambios hormonales y suele normalizarse tras el parto.
SĂntomas habituales en la semana 25 y cĂłmo aliviarlos

Entre las molestias más repetidas, pasadas las náuseas iniciales, destaca el reflujo gastroesofágico. El aumento del tamaño uterino comprime el estómago y, junto con el efecto de la progesterona, facilita los ardores. También son frecuentes los gases y la hinchazón abdominal por la ralentización del tránsito intestinal y la compresión del intestino.
Para mejorar estas molestias puede ayudarte realizar varias comidas pequeñas al dĂa, masticar bien los alimentos, evitar las bebidas con gas, no comer justo antes de irte a dormir y descansar tras las comidas en posiciĂłn sentada, no tumbada. Algunas personas encuentran alivio con infusiones suaves autorizadas por su profesional sanitario y manteniendo una dieta rica en fibra para combatir el estreñimiento y prevenir hemorroides.
En la semana 25 tambiĂ©n pueden aparecer las llamadas contracciones de Braxton Hicks. Se sienten como un endurecimiento puntual de la tripa, suelen ser irregulares, poco dolorosas y desaparecen al cambiar de postura o descansar. Si las contracciones se vuelven rĂtmicas, dolorosas o muy frecuentes, es importante consultar al personal sanitario para descartar complicaciones.
El sueño puede verse alterado por el aumento de la barriga, las ganas frecuentes de orinar y los movimientos del bebĂ©. A veces surgen sueños intensos o pesadillas relacionados con las preocupaciones tĂpicas del embarazo. Cuidar una rutina relajante antes de dormir, usar almohadas para apoyar la barriga y las piernas y evitar pantallas justo antes de acostarte puede ayudarte a descansar mejor.
Ya te comentamos en la semana 24 las pruebas que se espera te pida la matrona (detecciĂłn de la diabetes gestacional), asĂ que, si aĂşn no la has hecho, lo habitual es realizar el cribado de diabetes y la analĂtica del segundo trimestre antes de la semana 28. Además, es un buen momento para consultar cualquier duda sobre ejercicio, alimentaciĂłn o cursos de preparaciĂłn al parto.
Lo dejamos hasta la próxima semana, que será ya la 26. A partir de ahora, tanto tú como tu bebé seguiréis experimentando cambios importantes y os acercáis a la recta final del embarazo, en la que el crecimiento fetal se acelera y tu cuerpo se prepara de forma intensa para el nacimiento.