Aunque el parto pueda asustarte, estás deseando que llegue el momento. El vientre se te hace muy pesado y conciliar el sueño por las noches es toda una aventura. De nuevo sentirás ganas de orinar con frecuencia porque el peso del bebé comprime la vejiga; lo bueno es que tu respiración va a mejorar debido a que, al bajar el útero, los pulmones y el estómago se liberan de la presión que se les ejercía antes.
El líquido amniótico se ha acumulado en la zona inferior del útero, formando la famosa «bolsa de agua» que, al romperse, nos anuncia la llegada del bebé. Si tienes contracciones dolorosas y regulares (cada 5-10 minutos) y tu vientre está duro, sin duda, el parto ha comenzado. Si no son dolorosas y regulares será una falsa alarma, probablemente contracciones de Braxton Hicks.
En caso de que rompas aguas deberás acudir inmediatamente al hospital, porque el bebé ya no se encontrará protegido en su espacio estéril y podría verse afectado por alguna infección. Observa el color del líquido: si es transparente o ligeramente blanquecino suele ser normal; si es verdoso o marrón debes acudir sin demora, ya que puede indicar sufrimiento fetal. Si no puedes sentir el movimiento del bebé, o se mueve mucho menos que de costumbre, no dudes en acudir al hospital para que comprueben que todo va bien.
En cuanto a tu bebé, debería tener ya la posición adecuada para el parto, con la cabeza abajo (posición cefálica), los brazos cruzados sobre el pecho y las piernas flexionadas. Su piel ahora es suave y el vérnix que la cubría ha desaparecido casi por completo. El fino vello llamado lanugo se está perdiendo, aunque algunos bebés nacen todavía con algo de este vello que se irá cayendo solo. Seguirá practicando la respiración, todos sus órganos ya se encuentran suficientemente maduros, excepto los pulmones, que continúan perfeccionándose hasta el nacimiento y en los primeros días de vida. Tanto estos últimos como el cráneo, continuarán perfeccionándose después del nacimiento.
Tu bebé en la semana 37 de embarazo

En la semana 37 de gestación, tu bebé mide aproximadamente 47-48 cm y pesa en torno a 2,7-3 kg, aunque estas cifras pueden variar de un bebé a otro. Sigue acumulando grasa bajo la piel, que le ayudará a regular su temperatura corporal y a mantener unos niveles adecuados de glucosa tras el parto.
La mayoría de los bebés se encuentran ya en posición cefálica, listos para el nacimiento. Solo un pequeño porcentaje se presenta de nalgas o en otras posiciones (presentación pelviana, podálica o de rodillas). En esos casos, el equipo médico puede valorar realizar una versión cefálica externa (VCE), una maniobra obstétrica controlada para intentar girar al bebé desde el exterior del abdomen y favorecer el parto vaginal, siempre que no existan contraindicaciones.
Aunque los pulmones están muy maduros, aún realizan movimientos respiratorios de entrenamiento. El bebé responde a luces intensas del exterior girándose o moviéndose, y es capaz de hacer movimientos de agarre con sus manos, sujetando el cordón, sus pies o sus propias manos.
Síntomas habituales en la madre en la semana 37

Durante la semana 37 puedes notar tu barriga más baja porque el bebé se encaja en la pelvis. Esto aumenta la presión pélvica y el dolor de espalda, pero a la vez permite que respires mejor. Es frecuente que se produzca la expulsión del tapón mucoso, un flujo mucoso y espeso, a veces con hilos de sangre marrón o rosada, que indica que el parto se acerca. Desde que lo expulsas hasta que comienza el parto pueden pasar horas o varios días.
También es normal que aumenten las contracciones de Braxton Hicks: son irregulares, no aumentan en intensidad y suelen ceder al cambiar de postura o descansar. Si las contracciones se vuelven rítmicas, cada vez más intensas y frecuentes, y no desaparecen con el movimiento, es posible que sean contracciones de parto y debas acudir al hospital.
Otros síntomas frecuentes son el aumento del flujo vaginal, la sensación de pesadez en la pelvis, más necesidad de orinar y molestias digestivas como acidez o náuseas. La falta de espacio hace que puedas notar menos movimientos, pero más intensos; aun así, debes seguir percibiendo actividad diaria del bebé.
Pruebas y controles médicos en la semana 37

En la semana 37 se revisan de nuevo la tensión arterial, el peso y la orina para descartar problemas como la preeclampsia, y se valora el bienestar fetal mediante exploración y, en ocasiones, monitorización.
Peso y talla del bebé
Peso: 2 kg. 900 gr.
Talla: 48 cm.
Recuerda que la información que te damos en las semanas de embarazo se trata de forma general, pero cada embarazo y cada bebé se desarrollan a un ritmo diferente y posiblemente te encuentres con algunas pequeñas diferencias.
Más información – Dormir bien durante el embarazo ¡Es posible!
Fuente – Famille actuelle
Foto – Baby center.
A estas alturas del embarazo, tanto tú como tu bebé estáis prácticamente preparados para el gran momento. Conocer los síntomas normales, las señales de alarma y las pruebas médicas habituales te ayudará a vivir la semana 37 con más seguridad, a confiar en tu cuerpo y a disfrutar de los últimos días antes de conocer por fin a tu bebé.