Ser madre con discapacidad

Ser madre con discapacidad

Ser madre con discapacidad es un añadido a la ya complicada tarea que es la maternidad, pero no es algo incompatible. Tener discapacidad no te convierte en una persona incapacitada y muchas madres con esta dificultad demuestran cada día que la capacidad para ser madre no está reñida con la diversidad funcional. No obstante, son muchas las actitudes discriminatorias a las que se tienen que enfrentar muchas mujeres.

Existen muchos tipos de discapacidad o lo que es lo mismo y así se debe comenzar ya a describir, diversidad funcional. En algunos casos la diversidad afecta a diversas áreas que por motivos físicos o mentales, no son compatibles con la crianza de un hijo. Sin embargo, cualquier tipo de discapacidad no supone un impedimento para ser madre.

Las dificultades de ser madre con discapacidad

Ser madre adolescente

La maternidad no es siempre un camino de rosas, los niños son impredecibles. Lloran sin razón aparente, tienen rabietas y comportamientos incomprensibles que agotan hasta al más paciente. Todo ello, sumado a la falta de descanso y al añadido de todas las demás tareas a las que hay que hacer frente, se traduce en unos años de verdadero sacrificio. Siempre recompensado por el amor y la felicidad de ver crecer a tus hijos, convirtiéndose en grandes personas con valores.

Pero para las madres que sufren algún tipo de diversidad funcional, la dificultad puede multiplicarse exponencialmente. Y no solo por las dificultades propias de la maternidad, sino por la discriminación que sufren por parte de la sociedad. Algo incomprensible para todos aquellos que conviven a diario con la diversidad funcional, porque ser diferente, no te incapacita para hacer la mayoría de las cosas que puede hacer el resto de personas.

Algunas de las dificultades añadidas que tienen que vivir las madres con discapacidad son:

  • Encontrar trabajo: Por desgracia, en la actualidad existe una gran discriminación laboral hacia las mujeres. Algo que se duplica en el caso de las mujeres que además tienen discapacidad. Los problemas laborales y económicos suponen una gran dificultad para las madres con discapacidad.
  • Presión psicológica: Todas las mujeres tienen miedo al pensar que su bebé pueda sufrir algún problema, algo que en el caso de las mujeres con discapacidad, supone un riesgo mayor. Aunque esto no es del todo correcto, ya que, muchos niños sufren patologías, malformaciones, cardiopatías y todo tipo de dificultades durante su formación, sin que exista un componente genético evidente.
  • La presión social: El mundo todavía no está preparado para ver a mujeres con discapacidad siendo madres. Es algo incomprensible para la mayoría, pero todavía existen personas que piensan que tener una discapacidad elimina la capacidad para hacer otras cosas, como ser madre. La realidad es que muchas mujeres y hombres con discapacidad o diversidad funcional, consiguen formar una familia de forma exitosa.

La unión hace la fuerza

Cualquier madre necesita contar con ayuda, aunque no siempre es fácil reconocerlo porque nos empeñamos en ser super mujeres, super madres y super profesionales. Pero la realidad es que si no existiese tanta presión social con lo que se supone ser una buena madre, la mayoría de las mujeres tendrían menos problemas para delegar en otras personas.

Hacer tribu es esencial para todas las mujeres, para todas las madres y sobre todo, para las madres con discapacidad. Contar con el apoyo de otras personas que comparten tus temores, preocupaciones y problemas, es la mejor manera de aprender a sobrellevar las dificultades y salir adelante. Contar con el apoyo de las personas que conforman el círculo más íntimo, la pareja, la familia, los amigos más cercanos, es esencial para que la mujer confíe en sus capacidades para ser madre.

Porque en definitiva, ser madre es algo tan enorme que es imposible describirlo con palabras. Es amor, instinto, es la fuerza que te hace romper cualquier barrera y dar lo mejor de ti en cualquier situación. Ser madre es protección, es lucha, valores, fuerza, coraje y mucha lucha. Y ninguna de estas capacidades se imposibilita por sufrir determinados tipos de discapacidad. Rompamos ya los estereotipos y aprendamos a convivir con la diversidad funcional.


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