Síndrome de burnout. ¿Sabías que las madres también lo podemos padecer?

La maternidad es algo único en el mundo. Es algo con lo que muchas mujeres sueñan. Digamos que es como una vocación en la vida de muchas de nosotras. Cuando nuestro momento llega, es mágico. Tenemos un bebé precioso al que amamos con todo nuestro corazón y le prometemos protección y cariño desde el minuto cero. Poco a poco, y según van pasando los días, nuestro cuerpo se va debilitando y con él nuestra mente. Necesitamos un momento de tranquilidad pero con nuestro bebé es imposible; debemos de mimarle, alimentarle y protegerle. Nuestra debilidad corporal y mental va siendo cada vez más visible y a veces desearíamos no salir de la cama en todo el día y que otra persona se ocupase del bebé. Ese pensamiento nos hace sentir que somos unas madres fracasadas.

Si te sientes así, es probable que padezcas el síndrome de burnout. Esta “dolencia” es común en trabajos vocacionales como suelen ser los del área biosanitaria; médicos y enfermeros agotados que no pueden salvar a sus pacientes o que no consiguen un diagnóstico satisfactorio. En las madres (y en padres, aunque en menor proporción), se manifiesta como un conjunto de síntomas derrotistas; síntomas de fracaso en la maternidad. Pero, ¿quién tiene la culpa de que haya madres que se sientan así? La respuesta está en la idealización de la maternidad como algo perfecto, olvidándonos de nosotras mismas por querer ser las mejores. Si sientes agotamiento extremo y no puedes más, sigue leyendo para comprenderte un poco más:

Síntomas de burnout

Al ser un síndrome, se caracteriza por tener una serie de síntomas al mismo tiempo en las personas. Estos no solo se quedan en los físicos, sino que también afectan psicologicamente:

Síntomas físicos

  1. Dolores de cabeza recurrentes.
  2. Dolores corporales, sobre todo dolor en las articulaciones y espalda.
  3. Insomnio, a pesar del agotamiento extremo.
  4. Cansancio
  5. Síntomas gastrointestinales, tales como acidez, reflujo, estreñimiento…
  6. Mareos.

Síntomas psicológicos

  1. Ganas de llorar constantes.
  2. Depresión.
  3. Sentimiento de soledad.
  4. Aislamiento social.
  5. Pensamientos derrotistas.
  6. Frustración.
  7. En casos muy graves, ideas de suicidioMadre con sueño

¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?

Lo primero que debes de hacer es sacar de tu cabeza la idea de madre ideal; aquella que no grita, no llora y no pierde los papeles porque no existe. Como personas, es normal que tengamos días en los que estamos más nerviosos y al igual que discutimos que nuestro marido o con nuestra mujer, podemos discutir un día con nuestros hijos. Es normal que nuestros hijos pequeños nos saquen a veces de nuestras casillas y aunque sabemos que gritar es malo para ellos y nosotros, puede pasar que algún día se nos vaya la fuerza por la boca. (Ojo, que no le busco justificación y mucho menos si se llega al “azote a tiempo”, pero puede pasar y no creo que por ello haya que crucificar a nadie).

La maternidad es un trabajo muy duro que no entiende de descansos y mucha gente infravalora este trabajo por ser “desde casa”. Las personas que han quedado al cuidado de sus hijos sin trabajar fuera de casa han admitido que no hay nada más duro que dedicarse 24 horas al día, los 7 días de la semana, los 365 días del año, al cuidado único y exclusivo de un bebé o de un niño. Lo más importante es que entiendas que nada dura para siempre. En este momento tu hijo te necesita, pero te necesita bien, tanto física como psicologicamente.

Pide ayuda

Si ves que no puedes más y que experimentas los síntomas que caracterizan a este síndrome, pide ayuda. Si no tienes amistades cercanas, o piensas que no te van a entender, puedes consultar con tus matronas. A veces en los centros de preparación al parto tienen apoyo psicológico para madres. En mi opinión, todas las madres deberíamos de tener la disponibilidad de un psicólogo especializado en maternidad para que nos ayudase a quitarnos estas ideas perfeccionistas de la cabeza.

Habla libremente de tu maternidad. No tienes porqué idealizarla o sentirla perfecta si no crees que es así. No vas a ser una mala madre por pensar que quieres estar sola un día entero. Recuerda que ante todo, tu hijo te quiere; te quiere feliz, sana, y paciente. 

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *