Síndrome de Reye

Síndrome de reye

Las enfermedades en esta época del año son muy comunes en los más pequeños de la casa, sabemos que la varicela es una de ellas que como os hemos contado en otros artículos aunque es muy sencilla de superar hay que saber tratarla. Sobre la varicela es importante no administrar aspirina ya que se asocia con otra enfermedad no muy buena, llamada el Síndrome de Reye en su lugar es mejor administrar paracetamol.

El Síndrome de reye es una enfermedad que apreció por primera vez a principio de los años sesenta en veintiún niños australianos. Es una enfermedad poco común, que pueden contraer los niños mientras están recuperándose de una infección viral como la gripe, el resfriado o como hemos mencionado antes, la varicela. 

No se conoce muy bien la causa que produce la enfermedad, pero hay estudios que demuestran que los niños que toman aspirinas cuando tienen una enfermedad causada por un virus suelen tener más posibilidades de contraer la enfermedad. Este síndrome puede afectar a cualquier persona aunque normalmente afecta a niños entre cuatro y doce años y se produce en cualquier momento del año aunque es más alta en épocas de gripe como octubre, noviembre…

Daña todos los órganos del cuerpo pero principalmente al hígado y el cerebro y si no se trata esta enfermedad puede provocar insuficiencia hepática, daño cerebral o incluso la muerte. Los síntomas suelen aparecer una o dos semanas más tarde de tener una enfermedad viral, se puede tener o no fiebre. Los primeros signos son vómitos muy seguidos pero en bebés puede manifestarse con diarreas, la respiración irregular, la falta de apetito, somnolencia y letargo son otros síntomas que aparecen primeramente.

A la vez que va avanzando la enfermedad el niño puede volverse inquieto e hiperactivo, podría tener convulsiones incluso terminar en coma. El tratamiento se produce en cuidados intensivos, se suele administrar fármacos que ayudan al metabolismo intermediario. También es posible que se administre ventilación mecánica, diálisis, anticonvulsivantes y dietas especiales. Aunque muchos niños pueden superarlas sin apenas secuelas es más probable que se generen complicaciones con daños cerebrales prolongados y crisis epilépticas.


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