Sobre la orangután que observaba a Elizabeth: ¿curiosidad, simpatía u orgullo de primate?

Lactancia orangutan

Según relata Elizabeth Burret en su página de Facebook, dejó momentáneamente la visita por las instalaciones del zoológico de Melbourne (Australia), para amamantar a su bebé de 13 semanas en un ambiente más tranquilo. Lo que no sabía ella es que al poco rato aparecería un espectador muy especial. Se trataba de un orangután que se asoma curioso, para intentar vislumbrar a esa mamífera perteneciente también a la orden de los primates que alimentaba a su cría. Sucedió el lunes pasado.

Era una hembra, y parece que después aparecieron otros curiosos con pelo; Elizabeth interpretó (y así lo comunicó a los medios de información) que la orangután estaba orgullosa de ella, sin embargo le he preguntado al primatólogo y antropólogo Pablo Herreros (escribe en un blog de El Mundo llamado “Yo, mono”), y me contesta que no está seguro acerca de si tal sentimiento (estar orgulloso) se da en animales no humanos, al menos en el sentido que le otorgamos los ‘homo sapiens sapiens’. Dicho esto, voy a aprovechar para hablar sobre el supuesto vínculo que pueda haberse establecido entre dos individuos de distintas especies.

Los orangutanes son mamíferos, lo cual significa que alimentan a sus bebés con leche materna; además, orangutanes (y gorilas, chimpancés, etc.) son primates, como los humanos. Sin embargo, deducir a partir de ahí que la hembra orangután pudiera basar su curiosidad en el hecho de amamantar de la humana, es mucho imaginar, aunque no digo que no pueda ser. Ellizabeth también creyó que al ser su hija pelirroja habría podido llamar la atención de la espectadora, confundiéndola con uno de los bebés de su especie, aunque este aspecto resultaría muy difícil de confirmar.

Y puestos a hipotetizar, ¿podría ser que la orangután reconociera el acto de amamantar como también propio de su especie?

Lactancia materna en primates

Como curiosidad, os cuento que Holly Smith estudió que las crías de primates no humanos (en una investigación sobre 21 especies) eran destetadas a la edad en la que aparecían los primeros molares permanentes, lo que sugiere que en humanos lo ‘natural sería destetar hacia los 6 años’. Otras fuentes indican que la relación basada en la lactancia se ve afectada por el tamaño del animal, pues cuanto más grandes son / somos, más dura la gestación; y la lactancia vendría a prolongarse así seis veces el tiempo del embarazo. En el último caso, la lactancia en humanos se correspondería con 4,5 años.

Esto sólo me sirve para pensar que, aunque entiendo que el cautiverio cambia el comportamiento, seguramente en su hábitat natural, los orangutanes mantienen un periodo de acuerdo a las características de la especie; pero los humanos no, porque incluso necesitamos recomendaciones oficiales para mantener tasas globales de lactancia materna aceptables (6 meses en exclusiva, mínimo 2 años junto con alimentación complementaria).

Por finalizar, de lo que no cabe duda es que el tercer cumpleaños de la hija mayor de la familia, fue de lo más entretenido, y volvieron a casa con una novedad para recordar.

Vía — Facebook:


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Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita... Ver perfil ›

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