El suicidio ya es la segunda causa de mortalidad adolescente (en Estados Unidos)

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La Academia Americana de Pediatría ha publicado en Pediatrics un informe sobre el suicidio en adolescentes y la atención a pensamientos suicidas. Con ello se han actualizado unas directrices de hace nueve años que servirán a pediatras y otros profesionales relacionados con la infancia y adolescencia; se trata de que se valoren adecuadamente diferentes situaciones de riesgo para los menores de edad.

Contábamos aquí que el suicidio es la tercera causa de muerte entre población de 0 a 19 años, pero en Estados Unidos tienen unas cifras alarmantes: ha pasado a ser la segunda causa de mortalidad entre los 15 y los 19; sólo las lesiones no intencionales se encuentran por detrás en incidencia. Benjamín Shain, como autor principal y líder del estudio afirma que la intimidación es un factor desencadenante, y por fin se ha reconocido la conexión entre bullying y suicidio.

Sin embargo, no es la única causa, pues los factores de riesgo son varios, mientras que los factores de protección se minimizan cuando los adultos a cargo de esos (aún) niños, no son capaces de percibir cambios o de intervenir en caso de ser necesario. Antecedentes de suicidio (o intentos de), ideación suicida de los familiares en presencia del menor, problemas de salud mental en los padres, cuestionamiento de la orientación o identidad sexual por parte del entorno, abusos físicos, psicológicos o emocionales, problemas de salud mental (incluyendo trastornos del sueño o trastorno bipolar), episodios de intoxicación por sustancias, estrés postraumático, uso patológico de las TIC o internet, entre otros.

Suicidio adolescente: una idea real pero inexistente para los adultos.

También existen otras causas como el deterioro de las relaciones familiares, dificultades en el colegio, aislamiento social, exceso de elementos estresantes en su vida… La cuestión es ¿somos conscientes de lo vulnerables que son los adolescentes? En ocasiones las madres y los padres creemos que con el crecimiento nos debemos distanciar, sin embargo junto con dejarles sus propios y respetar su intimidad, podemos y debemos estar presentes como figuras de referencia. Somos modelos, servimos de guía, y además podemos contener, ayudar a gestionar emociones, atender sus preocupaciones, respetar sus gustos y necesidades. La maternidad y la paternidad son caminos muy satisfactorios, pero de largo recorrido, y no es para menos: son personas las que se están construyendo.

Aquí hemos hablado de la depresión y el estrés en los menores de edad, y de las lesiones que se infligen; enterarte de que una persona que tiene toda la vida por delante desarrolle conflictos emocionales tan graves es muy duro, pero la solución es plantar cara a los problemas por grandes que sean, porque una niña o un niño no pueden solos con ello. El miedo, la vergüenza, la incertidumbre harán que tendamos a minimizar el sufrimiento, es solo una fantasía, la realidad tiene otra cara, un rostro que no podemos ver pero se manifiesta, a veces de la peor forma posible.

El suicidio ya es la segunda causa de mortalidad adolescente (en Estados Unidos)

¿Cómo se afronta?

Es de sentido común que si son los padres los que detectan indicios lleven a su hija o hija al pediatra o médico de familia, o a un psicólogo; los primeros pueden derivar a una Unidad de Salud Mental. Mi consejo es pedir la opinión de varios profesionales y decidir a quien se acude, a no ser que nos encontremos con una crisis aguda o una autolesión, en cuyo caso, nos iremos de cabeza a las Urgencias Hospitalarias, y después empezar o reanudar tratamiento ambulatorio. El informe del que os hablo menciona los niveles de gravedad, según el riesgo de suicidio, que debe ser valorado; siempre es mejor la prevención o la detección temprana, está claro.

Y es necesario un acompañamiento familiar, no basta con llevar al niño semanalmente a su tratamiento, si es preciso toda la familia acudirá a terapia familiar, y cuando se detecten patrones de relación que deben cambiarse, se realizarán los ajustes necesarios.

Pediatras: cuando la detección la realiza primero el médico

La Academia Americana de Pediatría ha incluido en el documento consejos para los pediatras, porque en ocasiones el adolescente llega al médico con problemas emocionales que no han sido detectados por sus familiares. Los signos o síntomas de depresión se deben tener en cuenta. El médico también puede preguntar si existen armas de fuego en el domicilio o sobre la relación que se mantiene con los padres. Por otra parte se requiere que reciban formación específica y se establezcan mecanismos de coordinación con otros recursos comunitarios, sanitarios o educativos.

El riesgo de suicidio está presente independientemente del origen socio económico o de la raza, aunque varían las tasas en determinadas poblaciones. En cuanto a los métodos (recordad que hablamos de Estados Unidos) que se utilizan son la asfixia, las armas de fuero, el envenenamiento y el lanzamiento desde gran altura. Se recomienda a cualquier persona que tenga responsabilidad de cuidado o educación de personas adolescentes supervisar los contenidos que se visionan en los medios de información y comunicación, porque el comportamiento suicida puede ser imitado; al menos que no accedan a contenidos violentos o de riesgo sin después hablar del tema con un adulto.


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Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita... Ver perfil ›

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