
Parece que el tema del uso de la tecnología en los niños no deja de ser noticia. Lo que parecía una gran oportunidad para el desarrollo de habilidades y capacidades para los niños, incluso para los más pequeños de la casa —y una gran oportunidad de negocio también para empresas y desarrolladores de apps, que todo hay que decirlo— resulta que no lo es tanto. Estamos todos de acuerdo, espero, en la importancia de la regulación del uso de dispositivos móviles en los niños. Pero en Taiwan han querido ir más allá, y ahora el gobierno ha decido prohibir el uso de estos aparatos a bebés y los niños menores de 2 años. Además, el gobierno taiwanés ha limitado su uso en adolescentes a 30 minutos. Incluso contempla la posibilidad de multar a los padres con hasta 1600 dólares sin no cumplen esta norma.
Pero, ¿por qué el gobierno de uno de los principales fabricantes de tecnología del mundo impone esta medida tan radical? Al parecer, los riesgos para la salud ocular podrían estar detrás de esta prohibición. Al parecer, los últimos estudios realizados indican que las pantallas de dispositivos electrónicos como móviles o tablets emiten 5 veces más luz de onda corta que puede ser altamente nociva para los ojos. Pero esta no es la única razón.
Detrás de esta prohibición también está el alto grado de adicción a Internet observado en Taiwan. La investigación publicada en fechas recientes encontró que el 7,1% de la población de Asia es adicta a Internet. De hecho, en China la adicción a Internet entre los jóvenes se ha convertido en un problema grave, con un estimado de 24 millones de niños considerados adictos a la web. La limitación del uso de dispositivos móviles y otros aparatos electrónicos es otro de los motivos que podrían motivar esta decisión del gobierno de Taiwán. De hecho, países como China y Corea del Sur poseen leyes similares.
Volviendo al tema de los problemas que el uso de pantallas LED puede provocar en la retina, parece importante insistir en que los estudios señalan que una exposición excesiva a las nuevas pantallas LED podría ser un factor de riesgo que puede dañar la retina de manera irreversible. Los niños y jóvenes que usan este tipo de dispositivos a edades cada vez más tempranas son los más vulnerables, porque su cristalino está en desarrollo y no filtra esta luz de un modo eficiente.
Radiación y móviles: lo que conviene saber
En términos de salud, los móviles emiten energía de radiofrecuencia, un tipo de radiación no ionizante. La evidencia más consistente describe un efecto biológico de calentamiento, sin pruebas claras que relacionen el uso de móviles con tumores cerebrales. Aun así, la mayor parte de investigaciones son en adultos; por ello, con bebés y niños pequeños se recomienda prudencia: mantener los dispositivos alejados de su cuerpo, evitar el contacto directo prolongado y priorizar el uso responsable y supervisado cuando sea estrictamente necesario (por ejemplo, videollamadas con familiares).

¿Por qué los bebés acaban usando el móvil?
La disponibilidad constante del teléfono en manos de los adultos y su enorme poder de atracción (luces, sonidos, movimiento) explica que se convierta en una especie de “niñera digital”. Es un recurso siempre a mano para “calmar” o entretener, lo que reduce las oportunidades de juego manipulativo y social que tanto necesitan para madurar.
Consecuencias observadas del uso en edades tempranas
Las siguientes repercusiones aparecen con más frecuencia cuando se abusa de pantallas en los primeros años:
- Falta de concentración en tareas cotidianas (comer, vestirse) si el móvil se usa para “lograr” que colaboren.
- Aislamiento social en una etapa donde el juego con otras personas es clave para su desarrollo emocional.
- Menor autocontrol y dificultad para diferir el deseo cuando se usa la pantalla para calmar rabietas.
- Hábitos sedentarios y menos movimiento, con impacto en la salud y en la exploración del entorno.
- Menor estimulación sensorial (tocar, manipular, oler, probar), crucial entre 1 y 2 años.
- Problemas físicos como fatiga visual o molestias posturales asociados al uso prolongado.
- Dificultades de atención y aprendizaje si la pantalla desplaza experiencias reales y juegos activos.
- Retraso del lenguaje cuando sustituye la interacción cara a cara y el intercambio de palabras sencillas.
- Alteraciones del sueño por la luz de las pantallas, especialmente si se usan cerca de la hora de dormir.
Datos y hábitos de uso que preocupan
Diversos sondeos divulgativos reflejan tendencias que inquietan a familias y profesionales:
- A partir del primer año, cerca de la mitad de los niños usa el móvil para ver vídeos infantiles.
- Más de la mitad de los niños entre 1 y 12 años suma más de cuatro horas semanales frente al televisor.
- En menores de 11, alrededor de un tercio juega con tableta entre una y dos horas al día; en mayores de 11 la media de juego puede llegar a varias horas diarias.
- En torno a los ocho años, solo tres de cada diez juegan más de cuatro horas a la semana con juguetes tradicionales; esa cifra disminuye con la edad.

Recomendaciones prácticas por edades
- Menores de 18 meses: evitar pantallas. Solo se consideran adecuadas videollamadas para mantener vínculos afectivos a distancia.
- 18-24 meses: si se introduce contenido digital, que sea apropiado para su edad, breve y siempre con acompañamiento adulto (co-visionado).
- 2-5 años: limitar a unos 60 minutos al día de contenido de alta calidad, con presencia activa de los padres para contextualizar.
- Desde los 6 años: límites coherentes de tiempo y contenidos, evitando que afecte al sueño, la actividad física y las rutinas familiares.
Higiene, seguridad y salud ocular
Más allá de lo digital, un móvil puede romperse y desprender piezas pequeñas, con riesgo de atragantamiento. Además, es un objeto muy contaminado al estar en contacto constante con manos y superficies; conviene mantenerlo fuera del alcance del bebé y reforzar la higiene del dispositivo. Respecto a los ojos y al sueño, la luz azul de las pantallas interfiere en la melatonina; por ello, se recomienda evitar pantallas en la última hora antes de dormir, reducir el brillo y priorizar luz ambiente cálida.
Cómo acompañar: límites, ejemplo y alternativas
- Establecer límites de tiempo y crear rutinas: sin pantallas en comidas, dormitorios o antes de dormir.
- Modelar buen uso: los niños imitan; reducir nuestra propia exposición es parte de la solución.
- Supervisar contenidos y usar controles parentales para filtrar material inapropiado o violento.
- Comunicación abierta sobre privacidad, trato con desconocidos y ciberacoso, adaptado a la edad.
- Actividades alternativas: juego simbólico, cuentos, dibujo, salir al parque, y “bolsa de recursos” (pizarras, pelotas, plastilina) para esperas.
Recuerda el enfoque de equilibrio 24 horas: actividad física suficiente, descanso de calidad, compañía activa y una vida digital adecuada a la edad. En los más pequeños, se aconseja priorizar varias horas de movimiento y juego libre al día, con pantallas mínimas o inexistentes.
Breve reflexión
¿Deberían los demás países seguir el ejemplo de Taiwán y limitar el uso de dispositivos móviles y dispositivos electrónicos a los jóvenes, y prohibir su uso en bebés? La verdad, no sé cómo se tomarán los asiáticos que sus gobiernos les digan lo que tienen que hacer, pero no creo que la prohibición sea la medida más adecuada para algo que no puede ser considerado delito en el sentido más estricto del término, puesto que no hace un daño inminente sobre nadie. Creo que para casos como este es más eficaz la educación y la concienciación ciudadana, aunque sea lenta y costosa.
Tal vez sería el momento de pensar en crear algún tipo de pantalla que no fuera nociva para los niños, o algún filtro que atenúe esa luz de onda corta que resulta tan nociva. Al fin y al cabo, si esa luz es tan perjudicial, lo será para todos, incluidos los adultos.
En cualquier caso, dudo que este tipo de prohibiciones prosperen en Europa o América. Incluso dudo que se realicen campañas gubernamentales para informar adecuadamente sobre estos temas. Después de lo mucho que se han alabado las virtudes de los móviles en la educación, y del «palo» económico que supondría para distribuidores de aparatos y desarrolladores de apps, dudo que se vayan a hechas atrás y de que se expongan a la ira de los que se verían afectados económicamente. Así son las cosas.
En conclusión, te recomiendo que veles tanto por la salud ocular de tu hijo como de la tuya propia, y que te tomes muy en serio el tema de la adicción a Internet. Los riesgos para él, como posibles retrasos del habla, no son los mismos que para ti. Es más, a día de hoy ningún padre puede basarse en su experiencia de juventud para saber lo que implica; en eso, jugamos en desventaja..
¿Prohibir o educar? El foco en lo que funciona
La ciencia disponible sugiere que el impacto de la tecnología en empatía y atención depende de cómo se usa, durante cuánto tiempo y con qué propósito: un uso prosocial, educativo y limitado puede aportar beneficios, mientras que el abuso (especialmente con fines no educativos y durante horas) los reduce. Con o sin leyes, el mayor retorno para la infancia llega de familias informadas, límites sensatos, presencia adulta y muchas oportunidades para jugar, moverse y relacionarse.
Cuidar de la salud digital en la primera infancia significa priorizar el vínculo humano, el juego real y el descanso; integrar pantallas de forma excepcional y siempre con sentido; y asumir que nuestra coherencia como adultos —modelando hábitos e instaurando límites— es la herramienta más poderosa que tenemos para proteger su desarrollo.