¿Tatuajes en el embarazo? No te arriesgues

Tatuajes embarazo

Si estás embarazada y tienes ganas de hacerte un tatuaje, deberás primero informarte acerca de los riesgos, antes de decidirte. Es verdad que en muchos centros especializados en hacer tatuaje, se niegan a realizarlos sobre la piel de una embarazada, y si quieres saber por qué, debes seguir leyendo.

No aceptar como cliente una futura mamá es una decisión profesional muy razonable, aunque no estamos hablando de una práctica que sea completamente desaconsejada, eso sí, tienes que reconocer que es prescindible decorarte la piel, y que puedes esperar unos meses para realizarlo.

Es el segundo trimestre cuando resulta menos arriesgado realizarse un tatuarse, porque en el primero el bebé es mucho más vulnerable y no se aconseja ninguna intervención que pueda interferir en el desarrollo de los órganos. Por otra parte, el dolor es las punciones, o la estimulación de areolas o genitales (según la zona a tatuar) podría desencadenar un parto prematuramente, por estrés en la embarazada, si te tatúas en el tercer trimestre.

Estoy embarazada, ¿me tatúo?

Por otra parte, no quiero que subestimes el riesgo de transmisión de enfermedades o de contraer infecciones. Recuerda que la posibilidad de tomar medicación durante esas 40 semanas que dura un embarazo está muy limitada. ¿Para qué arriesgarse?

‘¡Pero si yo me pongo en manos de un profesional!’, es un argumento a tu favor, aunque realmente debes estar segura del buen hacer del tatuador escogido:

  • El profesional y el local deben cumplir con los requisitos de seguridad e higiene establecidos.
  • Los instrumentos deben estar completamente esterilizados. Si el salón no dispone de autoclave, desconfía.
  • Fíjate que las agujas sean estériles y nuevas; y que el envase que las contiene esté sin abrir.
  • Quien tatúa debería usar guantes.

Otros problemas a los que te enfrentas

El aspecto de un tatuaje cambia con el aumento el volumen de la barriga de una embarazada: la piel se tensa, y después se distiende, es de lógica. Según la parte de tu cuerpo que quieras tatuarte, las estrías que pueden aparecer tras el parto, también distorsionarán el dibujo original.

Tras el nacimiento, lo natural es la lactancia materna, pero se deben dejar pasar unos seis meses aproximadamente, desde la introducción en el cuerpo de sustancias químicas; si te has tatuado a partir del segundo trimestre (como te he recomendado antes), en tu leche estarán presentes varios contaminantes peligrosos. Por el mismo motivo, ni se te ocurra tatuarte hasta que hayas dejado de amamantar.

Como conclusión yo aconsejo que la decisión de tatuarse se aplace hasta otro momento de la vida de la mujer, porque los supuestos beneficios estéticos no compensan el gran riesgo que se corre. En cualquier caso, sería recomendable evitar la zona de las mamas, cerca de los genitales, e incluso en las lumbares, ya que en caso de necesitar anestesia epidural, estará desaconsejada debido a que la punción puede arrastrar los pigmentos al interior de la médula espinal.

Imagen – The Daily Apple


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Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

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