Hace unos días vimos una forma sencilla de evitar los cólicos del lactante pero, aún siguiendo cada paso nos podremos encontrar con días mejores que otros. Afortunadamente desde que sigo la técnica que os comentaba para evitar los cólicos rara vez me he tenido que topar con ellos, sin embargo, ya sea porque estoy más cansada o porque el bebé hizo su toma con más ansia, a veces me ha tocado pasar una tarde luchando contra esos gasecillos que le atormentaban.
Cuando el bebé llora desconsoladamente por el dolor que le provocan los gases acumulados solemos perder la paciencia, no sabemos cómo ayudarle, etc. Hoy os cuento cómo podemos aliviarle con simples juegos y técnicas que le ayudarán a expulsarlos con facilidad.
¡Arriba las piernas!
Este juego le encanta a mi bebé, se trata simplemente de tumbarle boca arriba y levantarle las piernas hasta donde sea posible. Yo empecé a hacérselo a mi bebé con intención de que se viera los pies porque le llamaban mucho la atención, sin embargo, descubrí que de esa forma se presiona ligeramente la barriga y los gasecillos van saliendo por sí solos así que, cuando lo veo un poco molesto, empezamos a jugar. Él se ríe muchísimo, la molestia desaparece y podemos continuar el día sin llantos de dolor.
Golpecitos en la barriga
Esto es algo que le alivia mucho, lo vi en el video de un pediatra, lo probé y se convirtió en la técnica infalible con mi bebé. Se trata de ponerte en pie y coger al bebé en brazos pero boca abajo, de modo que una mano pasa entre sus brazos (él apoyará la cabeza en tu brazo) y la otra entre las piernas y, con la mano que pasa entre las piernas, le vamos dando toquecitos en la barriga. Deben ser suaves pero dinámicos.

Masaje en el vientre
Es la técnica más clásica para aliviar los cólicos. Calentaremos un poco la habitación para que el bebé no esté incómodo y le daremos un masajito en el vientre con la ayuda de algún aceite hidratante. El masaje se hará en sentido de las agujas del reloj y debemos asegurarnos de que nuestras manos también tienen una temperatura agradable.

¿Qué son los cólicos y cómo identificarlos?
Los cólicos del lactante son episodios de llanto intenso en bebés sanos, a menudo al atardecer. Suelen relacionarse con inmadurez digestiva, acúmulo de gases, hipersensibilidad o estímulos ambientales. Para ampliar, consulta el desarrollo del bebé de 3 meses. Para orientarnos, la conocida regla de Wessel plantea si el bebé:
- Llora ≥ 3 horas al día.
- ≥ 3 días a la semana.
- Durante ≥ 3 semanas, estando por lo demás sano.
Si responde a este patrón, hablamos de cólico. Aun así, conviene descartar hambre, pañal sucio, frío/calor o molestias puntuales antes de etiquetar el llanto.
Más juegos y movimientos que funcionan
Además de levantar las piernas, prueba la bicicleta suave (alternar flexoextensión de caderas/rodillas) y las flexiones dobles llevando ambas piernas con suavidad hacia el abdomen y soltando despacio. Estos gestos estimulan el tránsito intestinal y facilitan la expulsión de gases.
Otra opción que suele funcionar es la postura boca abajo sobre el antebrazo con balanceo rítmico. El ligero apoyo del abdomen y el movimiento constante calman y ayudan a liberar aire retenido.

Masajes específicos: trazos I-L-U y secuencia abdominal
Con el bebé boca arriba, pon una pequeña cantidad de aceite en las manos y caliéntalas. Traza en su tripita la secuencia I-L-U (conocida como "I love you"): primero una I desde la parte superior izquierda del abdomen del bebé hacia abajo; luego una L invertida empezando a la derecha y bajando por su izquierda; y finalmente una U invertida desde el lado derecho inferior, subiendo y bajando por el izquierdo. Repite entre 5 y 10 veces con presión suave.
También puedes combinar con una rutina abdominal en sentido horario y pausas de rodillas al pecho: círculos suaves, flexión de piernas 3-5 segundos y volver a soltar. En bebés receptivos, el método sol-luna (un círculo completo con una mano y media luna superpuesta con la otra) añade un estímulo rítmico muy relajante.

Ambiente y contención: lo que más calma
El balanceo rítmico en mecedora, el porteo y los paseos en carrito o automóvil aportan movimiento constante que favorece el sueño y disminuye el malestar. Un baño tibio o el arrullo con manta fina reducen la sobreestimulación. Si usas ruido blanco, mantenlo lejos del bebé, a volumen bajo y por tiempos cortos; nunca coloques al bebé sobre electrodomésticos.
El chupete puede ofrecer consuelo extra en algunos lactantes, especialmente si la lactancia ya está bien instaurada.

Alimentación y tomas: pequeños ajustes que ayudan
Si toma pecho, cuida el agarre profundo (boca bien abierta, buena porción de areola) y favorece posturas verticales tras la toma para el eructo. Con biberón, mantén la tetina llena de leche y el biberón inclinado para reducir la deglución de aire, respetando pausas. Evitar sobrealimentar también mejora el confort.
En casos seleccionados, el pediatra puede valorar fórmulas con proteína hidrolizada si se sospecha sensibilidad a proteína de leche de vaca (especialmente ante heces con sangre, eczema o vómitos persistentes). Si das pecho y hay sospecha de sensibilidad, puede plantearse una dieta hipoalergénica temporal guiada por un profesional.
¿Y los probióticos?
Algunas familias reportan menos llanto con L. reuteri DSM 17938 en bebés amamantados. Aunque es generalmente seguro, la evidencia no lo respalda para prevenir cólicos y su eficacia varía; si decides probarlo, consulta antes con tu pediatra.
Seguridad y cuándo consultar
Busca valoración médica si observas fiebre, vómitos biliosos, diarrea persistente, sangre en heces, rechazo absoluto de tomas o somnolencia excesiva. Cuando te sientas sin recursos, pide relevo: cuidar al cuidador reduce el estrés que el bebé percibe. Y recuerda: nunca sacudas al bebé.
Más información – Cómo evitar los cólicos del lactante
Foto: Pablo Soldevila Lominchar.
La mayoría de bebés mejora progresivamente. Ajustar la alimentación, ofrecer contención y usar técnicas como I-L-U, bicicleta o sujeción boca abajo suele marcar la diferencia en pocos días.