Durante el parto tenemos varias posibilidades a la hora de afrontar el estrés y el dolor. Actualmente un porcentaje muy elevado de mujeres opta por utilizar la analgesia epidural pero si esta no es tu intención en este articulo vamos a hablar de otras terapias alternativas.

Posibilidades

- El acompañamiento constante de la mamá durante el parto. Existen múltiples estudios que confirman el impacto positivo de que la mamá esté acompañada, la comunicación adecuada entre las mujeres y sus acompañantes durante el proceso de parto, así como los profesionales que les atienden, influye de forma decisiva en la percepción del parto de una forma positiva. La participación de una persona cercana de tu elección te ofrece seguridad, afecto y satisfacción en la experiencia. En todos los Centros Sanitarios que conozco no solo os dejarán estar acompañadas sino que os animarán a ello. Yo creo especialmente recomendable la presencia del padre, parte fundamental de la pareja y fuente de apoyo constante.
- La inmersión en agua caliente durante la fase de dilatación favorece la relajación, reduce la ansiedad y estimula la producción de endorfinas (sustancias segregadas por ciertas glándulas del cerebro con efectos analgésicos). La inmersión en bañera es útil a partir de la fase activa del parto; puedes sumergirte de forma continua o en intervalos durante el trabajo de parto. La temperatura del agua no debe ser superior a los 37 ºC y que hayas roto la bolsa no contraindica su uso. Además, al flotar se reduce la presión lumbosacra y se facilita adoptar posturas cómodas.
- Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS). Hay algunas evidencias de que esta técnica provoca el alivio del dolor durante el trabajo de parto y no parece tener otras repercusiones negativas para las madres o los recién nacidos, aunque su utilidad real está en controversia. Se basa en que los estímulos procedentes del TENS (aparato que provoca impulsos eléctricos para su aplicación mediante unas pegatinas que se aplican sobre la piel en unos puntos determinados) viajan con más rapidez que los estímulos dolorosos, bloqueando la transmisión de percepción de dolor de estos últimos a nivel cerebral. Además, parece influir en la secreción de endorfinas, aumentando sus niveles. Los electrodos se colocan a ambos lados de la columna a nivel lumbar. Es la propia mamá la que, mediante un pulsador, puede controlar el TENS y ajustar el momento y la intensidad de la corriente durante las contracciones. Es un dispositivo portátil que permite movimiento durante su utilización y es fácil de usar. La indicación es utilizarlo durante la fase de dilatación, al inicio, cuando el dolor no es muy intenso.
- Acupuntura: Aunque no se ha podido establecer una conclusión definitiva acerca de su eficacia en el parto, las mujeres que la utilizan presentan una demanda menor de otros tipos de analgesia. Todas las guías insisten en que necesita más estudios para evaluar su efectividad y se requiere formación específica para poder ponerla en práctica con seguridad. En enfoques relacionados, la acupresión aplica presión en puntos concretos (manos, pies, orejas) y puede complementar el masaje.
- Técnicas de relajación: Proporcionan calma y alivian la tensión muscular. Disminuyen la ansiedad al distraer respecto al dolor y, por tanto, reducen su percepción. Es importante tener claro que estas técnicas deben aprenderse y entrenarse con anterioridad al parto. Son muy populares y en ellas, seguramente, te instruirán durante los cursos de preparación al parto. Una de las más utilizadas son las famosas respiraciones, y otra que a mí particularmente me gusta mucho es la Noesiterapia, ambas las desarrollaremos más ampliamente en otras entradas. También se pueden integrar meditación, visualización guiada e incluso hipnosis clínica para modular la percepción del dolor.
- Masaje: al manipular la musculatura, sobre todo en la zona lumbar, ayuda a relajar la tensión acumulada y a calmar a la mamá, además del beneficio añadido del contacto físico y el acompañamiento. También aumenta el flujo sanguíneo, la oxigenación de los tejidos y favorece la relajación. Es importante que tu acompañante tenga en cuenta que debe estar atento a lo que le transmites: puede que no te apetezca masaje o te resulte desagradable; si es el caso, mejor dejarlo. Técnicas como la contrapresión en sacro durante la contracción ofrecen alivio focalizado.
- Óxido Nitroso: Se utiliza una mezcla 50% Oxígeno y 50% Óxido Nitroso. El efecto al inhalarlo es modular las transmisiones nerviosas, entre ellas las del dolor. La persona al tomarlo siente un mareo y relajación agradables. La forma de utilización es muy sencilla: la mamá sostiene la boquilla y aspira cuando intuye que llega la contracción para sincronizar el pico de analgesia con el pico de dolor. El gas se elimina rápidamente, no deja rastro en pocos minutos y no afecta al bebé; actúa a nivel cerebral materno, por lo que se considera que no tiene riesgo para el bebé. Es clave no aspirarlo constantemente para evitar mareos o náuseas.

- También existen estudios que demuestran que adoptar una posición vertical, caminar y realizar ejercicios de basculación de pelvis (puede hacerse sobre una pelota de pilates o simplemente moviendo tu cadera) disminuye la duración del parto así como la sensación de dolor y estrés. Seguramente en los cursos de preparación al parto te explicarán las posibilidades y los movimientos adecuados.
Dolor durante el parto y el alumbramiento: claves para entenderlo

El dolor de parto está causado principalmente por las contracciones uterinas y la presión sobre el cuello del útero. A medida que avanza, se suma el estiramiento del canal del parto, la vagina y el suelo pélvico para dar paso al bebé. Puede sentirse como calambres intensos similares a dolores menstruales fuertes, molestia lumbar o presión en la ingle, e incluso irradiarse a costados y muslos.
Más que la intensidad aislada, muchas mujeres encuentran retador el encadenamiento de contracciones, con menos tiempo entre una y otra para recuperarse según progresa la dilatación. La experiencia es altamente variable entre mujeres y embarazos, influyen factores como ansiedad, tensiones, expectativas, experiencias previas y el tipo de acompañamiento recibido.
Comprender esta fisiología ayuda a elegir herramientas de manejo: lo que relaja, distrae, mejora la oxigenación y permite posiciones de apertura pélvica tiende a mejorar la vivencia y a reducir la percepción de dolor.
Preparación y estrategias no farmacológicas que suman

Además de las posibilidades ya descritas, conviene integrar otras herramientas sencillas y con buena aceptación que pueden complementar tu plan de parto:
- Respiración rítmica y profunda: regula la respuesta al estrés, ayuda a mantener un ritmo durante las contracciones y mejora la oxigenación materno-fetal. Practicarla en el embarazo facilita usarla de forma automática.
- Hipnosis clínica y visualización: enfoca la atención, reduce la activación de amenaza y modula cómo interpreta el cerebro las sensaciones. Puede aprenderse como autohipnosis en cursos específicos.
- Yoga y meditación: favorecen movilidad pélvica, fortaleza y flexibilidad, además de aportar técnicas de respiración útiles para el trabajo de parto.
- Caminar y cambiar de postura: moverse facilita el descenso del bebé y el encaje, y muchas mujeres reportan menos dolor cuando alternan estar de pie, a cuatro apoyos o en cuclillas.
- Masaje o contrapresión: aplicar presión firme en sacro o puntos específicos durante la contracción brinda alivio focal y sensación de control.
- Frío o calor local: compresas templadas en zona lumbar o periné pueden calmar y relajar tejidos; el frío reduce la inflamación puntual si es necesario.
- Pelota de parto: sentarte y balancearte mejora el confort, ayuda a la basculación pélvica y puede disminuir la tensión lumbar; también permite apoyarte hacia delante entre contracciones.
- Aromaterapia: algunos aceites esenciales de uso habitual en entornos obstétricos se emplean para promover relajación y mejorar el ánimo. Su aplicación debe ser prudente y, preferiblemente, guiada.
- Acupresión y reflexología: maniobras en pies, manos u orejas que buscan modular el dolor a través de puntos específicos; requieren aprendizaje básico o apoyo de personal formado.
- Ducha o baño: el agua templada relaja y alivia la espalda; en duchas, el chorro dirigido a la zona lumbar puede ser muy efectivo entre contracciones.
- Música y focalización: escuchar listas preparadas y realizar actividades que ocupen la mente contribuye a la distracción positiva.
- Apoyo de una doula o acompañante entrenado: refuerza el bienestar emocional, ayuda a comunicar preferencias y ofrece medidas de confort de forma continua.
Muchas mujeres combinan varias de estas opciones con las que ya hemos descrito (inmersión en agua, TENS, masaje, posiciones verticales), alternándolas según la fase del parto y la sensación de alivio que consigan en cada momento.
Óxido nitroso y otras opciones clínicas no epidurales
Además del óxido nitroso ya comentado, hay centros que ofrecen, según protocolo, analgésicos sistémicos por vía intramuscular o intravenosa (con frecuencia opioides a dosis controladas) para reducir la intensidad del dolor manteniendo movilidad. También puede emplearse anestesia local en procedimientos concretos (por ejemplo, si se requiere episiotomía o reparación de desgarros). La anestesia general se reserva a situaciones de emergencia. Algunas mujeres eligen combinar métodos no farmacológicos con medicación suave; conviene comentar con tu equipo qué opciones hay disponibles y cuándo están indicadas.
Plan de parto, disponibilidad y seguridad
La ventaja de todos estos métodos frente a la analgesia epidural es que no impiden a las mamás empujar, moverse y caminar o estar en cualquier posición tanto durante la dilatación como en el expulsivo: acostada, semirecostada, sentada en el taburete, a cuatro patas, de pie, en cuclillas. El problema es que no en todas las maternidades están disponibles, aunque la mayoría te ofrecen la posibilidad de escribir un plan de parto para valorar tus preferencias y poder adaptar así tus necesidades con lo que realmente te pueden ofrecer.
Hablar con antelación con la persona que atenderá tu parto te ayudará a saber qué se ofrece en tu centro, qué eficacia y limitaciones tiene cada opción y cómo integrarlas con tu plan. Si prefieres métodos no farmacológicos, asegúrate de que tu equipo lo sepa y de que quede por escrito. También es útil pactar un enfoque flexible: hay mujeres que planean no usar medicación y luego deciden añadirla, y está bien. La valía como madre no depende de soportar el dolor; estar informada y preparada te permite decidir lo que mejor encaje contigo en cada momento.
Para muchas mujeres, conocer en detalle qué causa el dolor del parto, practicar técnicas de respiración y relajación, contar con apoyo continuo y sumar recursos como el agua templada, el masaje, la pelota, el TENS o incluso el óxido nitroso permite vivir el proceso con más confianza y protagonismo, reduciendo la necesidad de analgesia más invasiva en un entorno que respete su ritmo y sus decisiones.
