Test de ADN fetal en sangre materna: cómo funciona, qué detecta y cuándo realizarlo

  • El test de ADN fetal en sangre materna es un cribado prenatal no invasivo muy preciso que analiza el ADN del bebé en la sangre de la madre sin riesgo para el embarazo.
  • Detecta principalmente trisomías frecuentes (21, 18 y 13) y aneuploidías de los cromosomas sexuales, pudiendo ampliarse a otros cromosomas y algunas microdeleciones según el panel.
  • Está especialmente indicado cuando el triple screening es dudoso, hay antecedentes de anomalías cromosómicas o hallazgos ecográficos sospechosos, y se realiza de forma fiable desde la semana 10 de gestación.
  • Un resultado de alto riesgo debe confirmarse siempre mediante amniocentesis o biopsia corial, ya que el test es una prueba de cribado y no un diagnóstico definitivo.

test de ADN fetal en sangre materna

Si preguntamos a una pareja qué es lo que más les preocupa del embarazo, la respuesta suele ser que el bebé esté sano. Durante la gestación se realizan distintas pruebas diagnósticas durante el embarazo para comprobar que todo evoluciona de forma adecuada y que el bebé no presenta problemas importantes. Una de las grandes preocupaciones es saber si el bebé puede ser portador de anomalías cromosómicas, y hoy en día existen varias formas de valorar este riesgo con un grado de precisión muy elevado y minimizando al máximo los riesgos para la madre y el feto.

Normalmente, con los resultados de la primera ecografía se realiza una analítica de sangre en la que se determinan los valores de ciertas hormonas maternas. Con esos datos, junto con la edad de la madre, el peso y si es o no fumadora, se realiza el conocido triple screening (cribado combinado del primer trimestre). Gracias a esta prueba nos informan del riesgo estadístico de que el bebé sea portador de una anomalía cromosómica como el síndrome de Down (trisomía 21) o el síndrome de Edwards (trisomía 18). Se trata de una prueba muy utilizada y considerada fiable, con una precisión aproximada del 90-95%, aunque sigue siendo un cribado y no una prueba diagnóstica.

Se considera que el embarazo es de alto riesgo cromosómico cuando el resultado es mayor o igual a 1/250 para cualquiera de las dos alteraciones cromosómicas principales que valora. Hasta hace poco, cuando el riesgo era intermedio o existía cualquier otra circunstancia que generase dudas sobre el resultado (antecedentes en la familia, hallazgos ecográficos dudosos, ansiedad materna importante, etc.), la opción habitual era recomendar directamente una prueba invasiva como la amniocentesis o la biopsia corial.

Desde hace años se sabe que cuando una mujer está embarazada, en su sangre se puede detectar ADN del feto además de su propio ADN. Esta fracción de ADN libre se libera fundamentalmente desde la placenta a la circulación sanguínea materna. A partir de este hallazgo se empezó a investigar la posibilidad de crear una prueba capaz de analizar el cariotipo del bebé sin necesidad de pruebas invasivas. Fruto de esa investigación surgió el test de ADN fetal en sangre materna, también conocido como test prenatal no invasivo o NIPT/TPNI.

prueba de ADN fetal en sangre

En qué consiste el test de ADN fetal en sangre materna

análisis test ADN fetal en sangre materna

El test de ADN fetal en sangre materna consiste en realizar un análisis de sangre a la madre para detectar fragmentos de ADN fetal libre que circulan en su plasma sanguíneo. No se extraen células del bebé ni del líquido amniótico, solo se analiza la parte de ADN fetal que procede principalmente de la placenta y que viaja mezclada con el ADN materno.

Gracias a técnicas de secuenciación masiva de nueva generación (NGS, MPS), el laboratorio es capaz de cuantificar los fragmentos de ADN que corresponden a cada cromosoma y determinar si hay un exceso o un defecto de material genético, lo que indicaría la presencia de una trisomía (un cromosoma extra) o una monosomía (falta de un cromosoma). El ADN es el componente genético que determina no solo la herencia del bebé, sino también si es portador de alguna enfermedad cromosómica y, por ejemplo, cuál es su sexo cromosómico.

El test se utiliza sobre todo para detectar la presencia de trisomías frecuentes: 21 (síndrome de Down), 18 (síndrome de Edwards) y 13 (síndrome de Patau), así como alteraciones numéricas de los cromosomas sexuales (X e Y), como el síndrome de Turner (monosomía X) o el síndrome de Klinefelter (XXY). En función del laboratorio y del tipo de panel contratado, también puede incluir el estudio de otras aneuploidías y algunas microdeleciones.

El valor predictivo del test es muy elevado. Para el síndrome de Down la sensibilidad suele ser superior al 99% y la especificidad también se acerca al 99,9%, con tasas muy bajas de falsos positivos. Para el síndrome de Edwards y el síndrome de Patau la sensibilidad es algo menor, pero sigue siendo claramente superior a la del triple screening. Esto significa que la precisión del test es mucho mayor que la de los métodos de cribado tradicionales.

A pesar de esta gran fiabilidad, el test continúa considerándose una prueba de cribado no invasivo y no un diagnóstico definitivo. Solo si los resultados son positivos (o de alto riesgo) se recomienda confirmarlos mediante una biopsia corial o una amniocentesis, técnicas que sí permiten el diagnóstico cromosómico definitivo.


Una ventaja clave respecto a la amniocentesis o la biopsia corial es que el test de ADN fetal en sangre materna no conlleva riesgo para el bebé ni para la madre, ya que se realiza mediante una simple extracción de sangre del brazo, de forma similar a cualquier análisis rutinario.

Qué detecta exactamente el test prenatal no invasivo

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Los laboratorios suelen ofrecer diferentes modalidades de test, que varían según el número de cromosomas y alteraciones estudiadas. A grandes rasgos, se puede hablar de:

  • Test básico: analiza las trisomías más frecuentes (21, 18 y 13) y, en muchos casos, también las aneuploidías de los cromosomas sexuales (X e Y). Permite, además, conocer el sexo fetal si los padres así lo desean.
  • Test ampliado o avanzado: además de las trisomías 21, 18 y 13 y las alteraciones de X e Y, puede estudiar otros cromosomas (hasta los 22 autosomas) y detectar deleciones o duplicaciones de tamaño igual o superior a cierto umbral (por ejemplo, 7 Mb), relacionadas con síndromes genéticos de distinta gravedad.
  • Test plus o completo: incluye el análisis de las aneuploidías de los 24 cromosomas (22 autosomas y X, Y) y puede sumar el cribado de microdeleciones específicas, como el síndrome de DiGeorge (deleción 22q11.2), deleción 1p36, síndrome de Angelman, Prader-Willi, Wolf-Hirschhorn o Maullido de gato, entre otros, dependiendo del panel elegido.

Es importante entender que, aunque estos paneles amplían la información, el test no detecta todas las enfermedades genéticas posibles. No identifica mutaciones puntuales (cambios muy pequeños en el ADN) ni todas las alteraciones estructurales de los cromosomas, y tampoco sustituye al estudio detallado mediante cariotipo o microarray que se realiza en una prueba invasiva cuando existe una sospecha concreta.

Ventajas del test de ADN fetal frente a otras pruebas

ventajas test ADN fetal en sangre

El test de ADN fetal en sangre materna ofrece múltiples ventajas en comparación con otras pruebas prenatales como el cribado combinado del primer trimestre o la amniocentesis:

  • Diagnóstico precoz del riesgo: a partir de la semana 10 de embarazo ya puede realizarse con fiabilidad, de manera que los padres reciben información muy temprana sobre el riesgo de anomalías cromosómicas.
  • Sencillez y comodidad: solo requiere una muestra de sangre venosa de la madre, obtenida como en cualquier análisis habitual, sin necesidad de preparación previa ni ayuno.
  • Seguridad absoluta: al no pinchar el útero ni la bolsa gestacional, no aumenta el riesgo de aborto, infección ni rotura de membranas; es una prueba completamente segura para la madre y el feto.
  • Mayor precisión que el triple screening: la tasa de detección de las trisomías 21, 18 y 13 suele ser superior al 99%, con un índice de falsos positivos muy bajo (en torno al 0,1%), frente al 5% aproximado del cribado combinado tradicional.
  • Disminución de amniocentesis innecesarias: al ser un cribado tan preciso, permite reducir de forma muy significativa el número de mujeres que necesitan someterse a una prueba invasiva solo por un resultado dudoso del triple screening.
  • Interpretación clara del riesgo: los informes suelen clasificar los resultados como de baja probabilidad o de alta probabilidad de anomalía cromosómica, lo que ayuda a orientar la toma de decisiones junto con el ginecólogo o el especialista en genética.

Limitaciones y posibles falsos positivos o negativos

Aunque la fiabilidad es muy alta, el test de ADN fetal en sangre materna sigue siendo una prueba de cribado y presenta ciertas limitaciones que conviene conocer:

  • No detecta todas las anomalías genéticas, solo aquellas incluidas en el panel contratado (trisomías más frecuentes, aneuploidías sexuales y, en su caso, determinadas microdeleciones o duplicaciones de cierto tamaño).
  • No identifica malformaciones fetales estructurales, por lo que no sustituye a la ecografía morfológica del segundo trimestre ni a otras exploraciones ecográficas.
  • Se basa en ADN que procede de la placenta, de modo que, en raras ocasiones, puede existir un mosaicismo confinado a la placenta (alteración solo en la placenta, pero no en el feto) que genere un falso positivo.
  • También pueden influir factores como ciertas alteraciones cromosómicas maternas, un índice de masa corporal muy elevado, la presencia de un gemelo evanescente o determinados tratamientos médicos complejos, generando resultados poco concluyentes o excepcionales falsos negativos.
  • En algunos casos el laboratorio puede informar de un resultado no concluyente o indeterminado, generalmente porque la fracción de ADN fetal en la muestra es insuficiente. En estas situaciones puede recomendarse repetir la prueba o, en función del contexto clínico, ir directamente a una técnica invasiva.

Por todo esto, un resultado de alto riesgo siempre debe confirmarse mediante amniocentesis o biopsia corial antes de tomar decisiones definitivas, y un resultado de bajo riesgo no elimina al cien por cien la posibilidad de otras alteraciones cromosómicas o genéticas no estudiadas por el test.

Cuándo conviene realizar el test de ADN fetal

La prueba puede llevarse a cabo a partir de la semana 10 de embarazo para que los resultados sean fiables. En términos generales, cualquier mujer embarazada puede realizarla si desea contar con información más precisa sobre el riesgo cromosómico de su bebé. Sin embargo, está especialmente recomendada en situaciones como:

  • Resultados de triple screening no concluyentes o de riesgo intermedio/alto, en los que se busca afinar el cálculo del riesgo antes de indicar una prueba invasiva.
  • Padres que son portadores de alguna alteración cromosómica conocida en su cariotipo y desean una valoración temprana del embarazo.
  • Antecedentes de embarazos previos con anomalías cromosómicas (por ejemplo, síndrome de Down, Edwards o Patau).
  • Hallazgos ecográficos sospechosos en la ecografía de la semana 12 o posteriores, que puedan sugerir un aumento del riesgo cromosómico.
  • Edad materna avanzada, en la que el riesgo de aneuploidías aumenta y el test se convierte en una herramienta de cribado muy valiosa.
  • Situaciones de ansiedad materna importante en las que, incluso con un cribado inicial normal, la pareja desea una prueba con mayor precisión antes de plantear una amniocentesis.

En el caso de embarazos gemelares o conseguidos mediante donación de óvulos, la prueba puede realizarse, pero es muy importante informarse bien porque en estos contextos se pierde algo de sensibilidad y pueden existir limitaciones adicionales, sobre todo para el estudio de los cromosomas sexuales. Antes de realizarla conviene hablar con el ginecólogo o un especialista en genética para conocer con detalle las posibilidades que ofrece el test en cada situación concreta.

Cómo se realiza la prueba y cuánto tarda el resultado

El procedimiento es muy sencillo. Se trata de una extracción de sangre a la madre, que se puede realizar a cualquier hora del día y que no requiere ningún tipo de preparación especial. No es necesario acudir en ayunas ni modificar la dieta, aunque muchos centros recomiendan acudir bien hidratada y habiendo ingerido algo de alimento para mayor comodidad.

La muestra se envía al laboratorio de genética, donde se procesa para separar el plasma materno, extraer el ADN libre y aplicar las técnicas de secuenciación masiva. Posteriormente se realiza el análisis bioinformático y la interpretación de los datos.

El plazo de entrega de resultados suele estar entre 8 y 10 días en la mayoría de centros, aunque algunos laboratorios pueden ofrecer tiempos algo más rápidos (alrededor de 5-6 días laborables) o más largos en paneles especialmente complejos. En el informe final se especifica para cada cromosoma analizado si el riesgo es bajo o alto, e incluye siempre una recomendación de manejo clínico.

Qué ocurre si el resultado es positivo o no concluyente

¿Y si el resultado es positivo? En caso de que el resultado indique alto riesgo para una determinada alteración cromosómica, se aconseja siempre la confirmación mediante una prueba de diagnóstico prenatal invasivo (amniocentesis o biopsia corial). El test de ADN fetal no se considera una prueba diagnóstica definitiva, aunque su tasa de falsos positivos sea muy baja. Por ello, la confirmación con una de estas técnicas es fundamental antes de tomar decisiones importantes sobre la continuidad del embarazo.

En algunos casos, el laboratorio puede emitir un resultado no concluyente. Esto suele asociarse a una baja fracción de ADN fetal en la sangre de la madre o a circunstancias especiales del embarazo. Ante este tipo de informe, pueden plantearse dos opciones principales: repetir la extracción de sangre pasado un breve intervalo de tiempo o, dependiendo del riesgo previo y de los hallazgos ecográficos, optar directamente por una prueba invasiva. Esta decisión se toma siempre de forma individualizada y en coordinación con el equipo médico.

Dónde se puede realizarlo y coste aproximado

Existen numerosos laboratorios privados que disponen del test de ADN fetal en sangre materna. Su coste suele situarse alrededor de los 700 € para los paneles más completos, pudiendo ser algo menor en las versiones básicas. No es necesario cumplir requisitos especiales para solicitarlo de manera privada: si la pareja decide que quiere complementar las pruebas habituales del seguimiento del embarazo, puede hacerlo aunque hasta ese momento no haya existido ningún motivo concreto de alarma.

En algunos hospitales y servicios de salud, este test se ha ido incorporando progresivamente a los protocolos de seguimiento del embarazo, al menos para los casos en los que el triple screening o la ecografía muestran un resultado dudoso o de riesgo intermedio. De este modo, se reserva la indicación de amniocentesis para aquellas gestantes en las que el test de ADN fetal también resulta de alto riesgo, reduciendo de forma considerable el número de técnicas invasivas necesarias.

La introducción del test de ADN fetal en sangre materna ha supuesto un gran avance en el cribado prenatal, permitiendo a muchas familias vivir el embarazo con mayor tranquilidad, disponer de información más precisa sobre el estado cromosómico del bebé y, al mismo tiempo, disminuir los riesgos asociados a las pruebas invasivas clásicas.

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