Tipos de pezones y cómo influyen en la lactancia materna (con soluciones prácticas)

  • La forma del pezón no determina la producción de leche; casi todos los tipos permiten amamantar si el agarre y la postura son correctos.
  • Pezones grandes, planos o invertidos pueden dificultar el inicio, pero suelen manejarse con estímulo, posturas adecuadas y, en algunos casos, pezoneras o formadores.
  • Los pezones diferentes en cada pecho tampoco impiden la lactancia; incluso es posible amamantar solo con una mama bajo supervisión profesional.
  • El apoyo temprano de matronas y asesoras de lactancia reduce el dolor, las grietas y el riesgo de abandonar la lactancia por problemas de agarre.

tipos de pezones y lactancia materna

La forma de nuestro pezón es fundamental para que el inicio de la lactancia sea más o menos complicado. Aunque no es el único factor que puede interferir en la lactancia, es una realidad que ciertos tipos de pezones pueden resultar más favorables que otros a la hora de conseguir un buen agarre.

Sin embargo, es muy importante recordar que el tipo de pezón no determina la capacidad de producir leche ni condena al fracaso de la lactancia. La mayoría de las madres, incluso con pezones planos o invertidos, pueden amamantar con éxito si cuentan con información, apoyo y una buena ayuda profesional.

Vamos a ver con detalle los tipos de pezones con los que nos podemos encontrar, cómo pueden influir en el agarre del bebé, qué problemas pueden aparecer de cara a la lactancia y cuáles son las posibles soluciones y estrategias de ayuda.

tipos de pezones e influencia en la lactancia

Antes del embarazo nuestras mamas tienen un tamaño y forma que durante la gestación cambia. Aumenta el volumen, la areola se oscurece y aparecen venas más visibles. Normalmente la forma del pezón se mantiene, es decir, si tienes un pezón invertido o plano, lo vas a seguir teniendo así, aunque en algunos casos puede mejorar su protrusión durante el embarazo y, sobre todo, durante la lactancia gracias a la succión del bebé.

Tipos de pezones

pezon normal y lactancia

Pezón normal

Se trata de un pezón que sobresale de la areola, tiene un tamaño medio y se pone más erecto cuando se estimula por el frío, el tacto o la succión. Es un pezón especialmente favorable para la lactancia porque suele facilitar un buen agarre del bebé y una transferencia de leche eficaz.

Durante el embarazo observarás ciertos cambios, como una coloración más oscura y un ligero aumento de tamaño tanto del pezón como de la areola, lo que ayuda al bebé a localizar mejor el pecho (referencia visual y táctil).

Dentro de los pezones de forma normal podemos encontrar dos subtipos según el tamaño.

Pezones pequeños

Son pezones totalmente normales en su forma y que responden perfectamente a los estímulos, pero que tienen un calibre pequeño. No tienen por qué darnos ningún problema en la lactancia, ya que lo importante no es el tamaño del pezón, sino que el bebé sea capaz de introducir el pezón y parte de la areola en su boca.

En muchos casos, los pezones pequeños pueden resultar incluso más cómodos para algunos bebés, que logran abarcar bien la areola desde el principio. Si hay dolor o grietas, suele deberse a un agarre superficial o una mala postura, no al tamaño del pezón.

Pezones muy grandes

También son pezones de forma normal y que responden a los estímulos igual que cualquier otro, pero su calibre es grande, son más gruesos o largos.

Aunque cueste creerlo, estos pezones sí pueden dar problemas de agarre durante la lactancia, sobre todo en los primeros días. Si nuestro bebé es muy grande, probablemente no notará nada especial, ya que su boca también es grande. Pero si se trata de un bebé de peso normal o bajo, le costará abarcar con su boca todo el pezón y parte suficiente de areola.

Cuando el pezón es muy largo, puede estimular el reflejo nauseoso del bebé, lo que explica que algunos niños se atraganten, tengan arcadas o se separen del pecho una y otra vez al intentar engancharse. En otros casos, el pezón es tan ancho que el bebé no consigue introducirlo lo bastante profundo para vaciar bien los conductos de leche.

Es frecuente que los bebés se atraganten y tengan incluso náuseas cuando se enfrentan a pezones muy grandes, especialmente si además el pecho está muy ingurgitado (muy lleno y duro) en la subida de la leche.

buen agarre al pecho

¿Cómo lo puedo solucionar si tengo pezones grandes o largos?

Lo mejor es intentar que el bebé se adapte progresivamente a la forma de tu pezón. Ofrece el pecho desde el nacimiento, piel con piel, y observa sus reacciones durante las tomas.

Algunas recomendaciones útiles son:

  • Cambiar la postura en que ofreces el pecho (postura de balón de rugby, postura recostada o tumbada), para que el bebé tenga más estabilidad y pueda abrir bien la boca.
  • Comprimir suavemente el pecho en forma de “sandwich” con la mano, para que la parte que entra en la boca sea más estrecha y el bebé pueda hacer un agarre más profundo.
  • Si el bebé se atraganta, tiene náuseas o agarra solo el pezón y te hace daño, puedes intentar darle los primeros días con una pezonera, siempre bajo supervisión de una matrona o asesora de lactancia. No todas las pezoneras valen.
  • En algunos casos puede ser útil extraer un poco de leche antes de la toma con un sacaleches o manualmente, de forma que la areola esté más blanda y moldeable.

Consulta siempre con tu matrona o asesora de lactancia. Según el bebé se adapte a la lactancia y aprenda a mamar, ve retirando la pezonera poco a poco, hasta que sea capaz de agarrar perfectamente tu pezón y parte de la areola sin ayuda.

Pezón plano

pezones planos y lactancia

Son pezones normales, pero más cortos de lo habitual. Generalmente apenas sobresalen de la areola, e incluso a veces se confunden visualmente con ella.

En muchos casos, reaccionan perfectamente a los estímulos, de manera que ante un estímulo adecuado (tacto, frío, succión del bebé) sobresalen lo suficiente como para que el bebé sea capaz de agarrarlos y succionar.

Suelen cambiar algo durante el embarazo y, durante la lactancia, tienden a convertirse en pezones más protruyentes, aunque cuando finalice el periodo de lactancia suelen volver a su forma habitual.

Pueden causar algún pequeño problema de agarre al principio, sobre todo si nuestro bebé es de bajo peso, prematuro o un poco “vaguete” al mamar, pero en la mayoría de los casos con apoyo y práctica se consigue una lactancia eficaz.

¿Cómo lo puedo solucionar si tengo pezones planos?

La clave es el estímulo directo del pezón, pero nunca durante el embarazo. Se recomienda empezar una vez que ha nacido el bebé, antes de cada toma.

Antes de poner al bebé al pecho puedes:

  • Estimular manualmente tu pezón. Tomándolo entre los dedos (pulgar e índice) y haciendo un movimiento hacia atrás y hacia adentro, o una suave rotación, conseguirás que el pezón sobresalga un poco y que se estimule la salida de la leche.
  • Aplicar unos segundos de frío (por ejemplo, con una gasita fría) para favorecer que el pezón protruya.
  • Hacer una ligera presión con la mano en forma de “C” sobre el pecho, de manera que la areola se haga algo más estrecha y se marque mejor el pezón.
  • En algunas ocasiones puede ayudar usar un sacaleches unos minutos antes de la toma, para aprovechar el efecto de succión y que el pezón salga algo más.

Durante la toma, ayuda mucho la postura piel con piel y la lactancia a demanda, ofreciendo el pecho con frecuencia y permitiendo que el bebé “practique” hasta que el pezón se vaya moldeando en su boca. Evitar chupetes y biberones en las primeras semanas ayuda a que el bebé no confunda la técnica de succión.

Pezón invertido

pezon invertido

Es el tipo de pezón que más puede dificultar la lactancia materna, aunque no es una contraindicación para amamantar. En la mayoría de los casos, con ayuda adecuada, la madre puede dar el pecho.

Son pezones que se “hunden” en la mama. A simple vista, en medio de la areola encontramos una especie de surco o hendidura y, si intentamos estimular el pezón, ese surco se hace más profundo, puesto que el pezón crece hacia dentro de la mama.

Existen diferentes grados de pezones invertidos. El más complicado es el pezón umbilicado o verdaderamente invertido, en el que las fibras internas son demasiado cortas o inexistentes y la protrusión es mínima o muy dolorosa. En este caso necesitarás mucho apoyo y comprensión profesional. Consulta con tu matrona, pediatra o asesora de lactancia, que te ayudarán y asesorarán de forma personalizada.

¿Puedo solucionarlo si tengo pezón invertido?

Mi primer consejo sería tener paciencia y confiar en tu capacidad. Recuerda que el bebé no debe agarrar solo el pezón para mamar, sino gran parte de la areola. A menudo, incluso con pezones invertidos, el tejido que rodea el pezón es lo suficientemente protráctil como para que la succión del bebé lo vaya moldeando.

Algunas estrategias que pueden ayudar son:

  • Colocar al bebé en la parte inferior del pecho (por ejemplo, con la postura biológica o ligeramente reclinada), de manera que agarre más cantidad de areola y se vea obligado a abrir más la boca.
  • Utilizar la técnica del “sandwich” de pecho, comprimiendo la areola para que pueda introducir más tejido dentro de la boca.
  • Probar, siempre bajo indicación profesional, técnicas de extracción del pezón como el uso puntual de sacaleches justo antes de la toma o dispositivos tipo émbolo para ayudar a que el pezón protruya momentáneamente.
  • Existen formadores de pezón que pueden ser de cierta ayuda durante la lactancia, entre toma y toma. No son milagrosos y pueden resultar algo molestos, pero en algunos casos facilitan que el pezón se mantenga algo más tiempo hacia fuera.

Las pezoneras no suelen ser la primera opción de solución, porque pueden interferir en el aprendizaje del agarre y disminuir la transferencia de leche. No obstante, antes de tirar la toalla pueden ser un recurso temporal mientras se trabaja el agarre directo con ayuda profesional. Si se usan, es importante elegir el tamaño adecuado y revisar regularmente el peso del bebé y la producción de leche.

En los raros casos de pezones invertidos verdaderos muy dolorosos, en los que la protrusión se consigue a costa de romper tejido interno y producir heridas importantes, la lactancia puede llegar a ser imposible en ese pecho. En estas situaciones es fundamental un acompañamiento respetuoso y valorar alternativas como la lactancia exclusiva con el otro pecho o la extracción y oferta de leche.

Pezones unilaterales o diferentes

pezones diferentes y lactancia

En muchas mujeres, cada pecho es distinto: un pezón puede ser normal y el otro plano, invertido, más grande o más largo. Esto es completamente habitual y no impide la lactancia.

Es frecuente que el bebé muestre desde el principio preferencia por el pezón más fácil de agarrar, normalmente el que es más protruyente o de tamaño medio.

Solución cuando un pezón es más difícil

Para favorecer que el bebé acepte el pecho con el pezón más complejo, puedes:

  • Cambiar de postura al bebé para que el agarre del pezón no normal sea más fácil. Por ejemplo, usar en ese pecho una postura distinta (balón de rugby, caballito, reclinada) que permita un mejor control de la cabeza.
  • Ofrecer primero el pecho más difícil cuando el bebé está más despierto y con más ganas de mamar, y pasar luego al pecho más sencillo.
  • Si es un pezón plano, con mucha paciencia y estímulo previo, normalmente se consigue que el bebé coma igual de uno y otro.
  • Si es un pezón invertido, el proceso puede ser más costoso y requerir apoyo profesional continuado.

¿Puedo dar lactancia solo de una mama?

ES posible amamantar exclusivamente con un solo pecho, aunque es importante que el pediatra y la matrona conozcan la situación. El pediatra vigilará el crecimiento de tu bebé y la matrona comprobará que no tengas problemas en la mama que no lacta, como ingurgitación o mastitis.

La mama que se usa para lactar suele adaptarse aumentando su capacidad de producción, de modo que puede alimentar perfectamente al bebé. Es fundamental vigilar el agarre, ofrecer el pecho a demanda y, si es necesario, realizar extracciones de la mama que no se usa para aliviar molestias o mantener cierta producción.

Muchos de los problemas que con frecuencia conducen a dejar de dar el pecho se deben a una mala posición o a un agarre defectuoso que ejercen presión o roce sobre el pezón y evitan una transferencia adecuada de leche. Factores como los pezones planos, la anquiloglosia (frenillo corto) o un inicio tardío de la lactancia pueden aumentar la dificultad, pero con información, acompañamiento y técnicas adecuadas la gran mayoría de madres pueden amamantar con el tipo de pezón que tengan.

Como idea clave, tus pechos son válidos para alimentar a tu hijo: el tamaño o la forma del pezón pueden plantear retos puntuales, pero no definen tu capacidad para producir leche ni tu valor como madre. Apoyarte en profesionales, grupos de lactancia y personas de confianza te permitirá encontrar la combinación de posturas, estímulos y, si hace falta, accesorios, que mejor se adapten a ti y a tu bebé, haciendo de la lactancia una experiencia mucho más cómoda y satisfactoria.