Tus hijos y la tos: por qué evitar los medicamentos antitusivos y qué hacer en su lugar

  • La tos infantil suele ser un mecanismo de defensa que ayuda a expulsar mocos y no debe suprimirse de forma sistemática con jarabes.
  • Los antitusivos, mucolíticos y combinados para el resfriado tienen poca eficacia demostrada en niños y pueden causar efectos secundarios importantes.
  • En la mayoría de los casos bastan medidas sencillas: hidratación, lavados nasales, humedad adecuada en el ambiente y miel en mayores de 1 año.
  • Debe consultarse al pediatra si hay dificultad respiratoria, fiebre alta persistente, mal estado general, coloración azulada o tos prolongada.

niños con tos y medicamentos antitusivos

La mayoría de los padres se preocupan cuando sus hijos tosen, de forma más o menos persistente, sin embargo, la tos no es sino una forma que tiene el organismo de responder ante algunos estímulos; es por eso que se debe evitar los medicamentos para aliviar la tos, y centrarnos en el trastorno o enfermedad que la provoca. Hay más de una forma de toser, pero generalmente el síntoma no entraña gravedad, más bien supone un alivio de las vías respiratorias al liberarlas de moco. Pero vamos por partes.

Las infecciones del tracto respiratorio superior son en la mayoría de las ocasiones de origen viral, y sus síntomas resultan molestos tanto en niños como en adultos. Solo que la frecuencia con la que los peques se ponen enfermos es mayor debido a la inmadurez de su sistema inmune y al contacto estrecho con otros niños en guarderías y colegios. Fiebre no muy alta, tos, congestión, rinorrea, dolor de garganta… todas sabemos lo que es un resfriado o una gripe; de hecho, parecería que a lo largo del otoño e invierno niñas y niños estuvieran enfermos permanentemente, especialmente en edades tempranas. Pero ni es necesario visitar al médico cada vez que enferman, ni es recomendable administrar por nuestra cuenta medicamentos antitusivos o anticatarrales.

Así, estamos ante una respuesta refleja que algunos niños muestran con más frecuencia: tener muchos mocos o hipertrofia de adenoides (“vegetaciones”), provocando también mucosidad, así como asma no diagnosticada, originará mucha tos, y nos preocupará. Comprender qué intenta hacer el cuerpo con esa tos es clave para decidir cuándo observar, cuándo aliviar con medidas caseras y cuándo consultar.

La tos… esa acompañante molesta

tipos de tos en niños

La tos es un mecanismo de defensa del cuerpo que ayuda a expulsar mocos y cuerpos extraños de la vía respiratoria. Es muy común en los catarros o resfriados, pero también en otras enfermedades como el asma, la laringitis o la bronquiolitis, que tienen un tratamiento diferente. Aquí nos centraremos en la tos típica de los catarros y en cómo abordarla sin abusar de los medicamentos antitusivos.

  • ¿Conoces esa escena en la farmacia cuándo te preguntan “la tos es productiva”? Pues esa es tos con mocos, y la función es sacarlos afuera, aunque puede que tu niña sea de las que se lo traga, ya aprenderá. Es una tos útil para limpiar la vía aérea, y suprimirla con jarabes puede favorecer que la mucosidad se acumule.
  • La misma pregunta pero con “tos improductiva”: se trata de tos seca, y ocurre cuando el receptor de la tos (en el bulbo del cerebro) se inflama o irrita. No mueve moco, pero puede ser muy molesta, sobre todo por la noche.
  • Tos perruna: en el nombre está la explicación, el ruido también parece metálico o ronco. Podría deberse a laringitis o laringotraqueítis y suele empeorar por la noche. A veces se acompaña de afonía y respiración ruidosa.
  • Tos aguda persistente de varios días y / o semanas de duración: hay resfriados que tardan en curar, y la gripe aún más. La tos de un catarro puede durar hasta 2 o 3 semanas aunque el resto de síntomas hayan mejorado.
  • Tos con silbido (podría indicar inflamación en vías respiratorias inferiores), nocturna (empeoramiento respecto del día por la posición) o con vómitos (de tanto toser, el reflejo del vómito empeora). Estas características orientan al pediatra hacia bronquiolitis, asma u otras causas.
  • Tos ferina, causada por una bacteria. No vamos a ocuparnos ahora de ella, pero es importante recordar que se previene con vacunación y que requiere valoración médica urgente.

En la mayoría de los catarros infantiles la tos es aguda, es decir, dura menos de 3-4 semanas. Suele ser más intensa los primeros días y disminuir progresivamente a partir de la primera semana. Aunque sea muy molesta, al ser un mecanismo de defensa no es recomendable intentar “cortarla” siempre, porque pueden aparecer complicaciones como otitis o neumonías al acumularse los mocos.

¿Llevo al niño con tos al médico?

No siempre: generalmente la tos no debería preocupar, y menos aún si el niño puede llevar una vida normal, tiene apetito y duerme bien. Esa tos que no interfiere no debe ser tratada a fin de inhibirla para que el niño deje de toser. Lo fundamental es observar el estado general del pequeño.

Sin embargo, conviene consultar con un profesional cuando aparecen signos de alarma. Debes acudir al pediatra o a urgencias si:

  • Tu peque está débil, muy irritable o decaído.
  • Parece deshidratado (orina poco, llora sin lágrimas, boca muy seca) o escupe sangre con la tos.
  • Le cuesta respirar, respira demasiado rápido o se le marcan las costillas al hacerlo.
  • Observas color azulado o morado en labios, cara o lengua.
  • Es menor de 3 meses y presenta tos o fiebre, aunque sea baja.
  • Al inhalar o exhalar genera un sonido como un silbido o estridente (sibilancias o estridor).
  • La tos se acompaña de fiebre alta que dura más de 3 días, dolor de oído intenso, dolor de cabeza muy fuerte o empeoramiento progresivo del cuadro.

No todos los resfriados o tipos de tos requieren una visita inmediata al médico, pero ante la duda y especialmente en bebés pequeños, es mejor consultar por teléfono o de forma presencial para recibir indicaciones personalizadas.

Con tos pero sin medicamentos

tus hijos y la tos medicamentos antitusivos

Como he comentado, por molesta que resulte, no hay que tratar el síntoma (la tos) sino la causa, y en cualquier caso ante un niño con resfriado o gripe, aplicar medidas generales como las que describíamos en el post sobre el dolor de garganta. Distintos organismos internacionales han señalado que la mayoría de los fármacos para la tos y el resfriado no han sido bien estudiados en niños antes de su salida al mercado, especialmente los de venta libre.

En 2008 la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos recomendó no administrar medicamentos para el resfriado y la tos a menores de 2 años por el riesgo de efectos adversos; esta precaución es la base de posteriores advertencias y de la actitud prudente de muchas autoridades sanitarias y fabricantes. Medical Xpress recogió información relacionada con estas recomendaciones.

Las autoridades sanitarias de referencia desaconsejan el uso de medicamentos para la tos y el resfriado de venta libre en menores de 2 años por el riesgo de efectos secundarios graves, y muchos fabricantes indican en el envase que no se usen en menores de 4 años. Estos preparados pueden provocar desde somnolencia intensa y respiración lenta hasta convulsiones o reacciones alérgicas, sobre todo si se combinan varios productos o se administra una dosis mayor de la recomendada.

Algunos jarabes contienen codeína, un opioide que deprime el sistema nervioso central y puede causar consecuencias graves en bebés y niños pequeños. Por ello, la Agencia Española de Medicamentos desaconseja su uso en menores de 12 años. Asimismo, el dextrometorfano y la cloperastina no deben utilizarse en bebés menores de 24 meses. Estas recomendaciones explican por qué muchas guías pediátricas priorizan medidas no farmacológicas antes que jarabes y combinados.

Se acepta que si la mucosidad provoca tos, será conveniente descongestionar la vía respiratoria alta mediante lavados nasales con suero fisiológico y mantener una buena hidratación. Además, en niños mayores de 1 año puede administrarse miel para aliviar la tos (¡NO en menores de 12 meses!), pues algunos estudios la señalan como un supresor eficaz que mejora el sueño de los niños y de sus padres. Suele recomendarse una cucharadita (unos 10 g) media hora antes de acostarse.

Evitar que el ambiente esté seco, y procurar una adecuada hidratación en el niño, también son medidas muy útiles. Cuando la tos empeora de noche, puedes elevar el cabezal de la cama, para que la posición horizontal no dificulte la salida de los mocos. Además, es importante evitar irritantes respiratorios como el humo del tabaco o el uso de estufas que resecan mucho el aire.

Es mejor no comprar ni usar en niños medicamentos como expectorantes, mucolíticos, antihistamínicos o descongestionantes nasales sin discutir las opciones con vuestro médico. Aunque en adultos se utilicen con frecuencia, en la población pediátrica la evidencia de eficacia es limitada y el riesgo de efectos adversos es mayor. En muchos países no se recomiendan estos productos en menores de 6 años.

Los medicamentos para la tos son, además, una de las causas más frecuentes de intoxicación accidental en menores de 4 años, bien por el uso simultáneo de varios jarabes o por el acceso del niño al frasco. Por ello, guardar los medicamentos fuera del alcance de los niños y seguir siempre la dosis pediátrica indicada por el profesional es fundamental.

Antitusivos, expectorantes y mucolíticos: qué son y por qué no son inocuos

jarabes para la tos en niños

Cuando nuestros hijos tosen de manera persistente, es tentador recurrir a los jarabes “para todo”: algunos prometen calmar la tos, disolver el moco y destapar la nariz en un solo producto. Sin embargo, entender qué hace cada tipo de medicamento ayuda a evitar errores peligrosos.

Los antitusígenos o antitusivos son fármacos que se utilizan para aliviar o disminuir la tos, sobre todo cuando es seca e irritativa. Se dividen en:

  • Antitusivos centrales: deprimen el centro del cerebro que controla el reflejo de la tos (por ejemplo, codeína o dextrometorfano).
  • Antitusivos periféricos: actúan sobre las terminaciones nerviosas de la vía respiratoria, con efecto anestésico local (por ejemplo, levodropropizina).

Se han investigado poco en niños, su eficacia es discutida y no han demostrado ser mejores que un placebo en la tos debida a un catarro común. Además tienen riesgos importantes, por lo que se deben evitar sobre todo en menores de 2 años y utilizar solo bajo control médico en niños mayores.

Los expectorantes y mucolíticos (como la acetilcisteína, carbocisteína, bromhexina, ambroxol o guaifenesina) pretenden hacer el moco más líquido y facilitar su expulsión. En la práctica, en pediatría su uso no ha demostrado acortar la duración de la tos ni mejorar de forma clara la evolución del catarro, y también pueden causar náuseas, vómitos, diarrea u otros efectos indeseables. Por eso muchos protocolos actuales recomiendan priorizar líquidos, lavados nasales y observación frente a estos fármacos.

Es importante saber que los antitusivos no deben utilizarse junto con mucolíticos o expectorantes: al impedir el reflejo de la tos, si las secreciones aumentan y no pueden expulsarse, existe riesgo de obstrucción de los bronquios. Tampoco deben emplearse en niños con asma o con enfermedades respiratorias crónicas sin supervisión especializada.

Productos de venta libre y remedios “naturales”: precauciones

En farmacias e Internet podemos encontrar multitud de presentaciones para la tos infantil: jarabes “pediátricos”, sobres, gotas, pomadas para el pecho, parches aromáticos o incluso productos etiquetados como homeopáticos o de hierbas. Aunque puedan parecer inofensivos, conviene tener en cuenta varios puntos:

  • Muchos jarabes combinados para resfriado y tos contienen varios principios activos (analgésicos, antihistamínicos, descongestionantes, antitusivos), lo que aumenta el riesgo de sobredosis accidental.
  • No se deben dar a los niños medicamentos preparados para adultos, porque las concentraciones suelen ser más altas y pueden causar intoxicaciones graves.
  • Algunos productos comercializados como homeopáticos o “naturales” han sido analizados por autoridades sanitarias y se ha detectado que contenían principios activos en cantidades superiores a lo indicado en la etiqueta, capaces de producir efectos adversos serios.
  • No existe evidencia sólida de que preparados a base de hierbas, parches mentolados, vapores de eucalipto o cremas aromáticas mejoren de forma significativa la tos en niños pequeños, y pueden causar irritación de piel, ojos o dificultad respiratoria, especialmente en menores de 2-3 años o en niños con asma.

En cambio, sí se consideran útiles medidas sencillas como:

  • Ofrecer bebidas templadas en abundancia para mantener la hidratación.
  • Realizar lavados nasales frecuentes con suero fisiológico y, en bebés, aspirar suavemente los mocos con jeringa de pera o dispositivos específicos.
  • Mantener el ambiente sin humo ni otros irritantes, ventilando la casa a diario.
  • Usar, si es necesario, paracetamol o ibuprofeno para la fiebre y el malestar, siempre siguiendo las dosis pediátricas indicadas por el profesional sanitario.

La mayoría de los resfriados infantiles se resuelven por sí solos, y la tos que los acompaña se va reduciendo con el paso de los días. Los medicamentos para la tos o el resfriado no cambian el curso natural del catarro ni lo hacen desaparecer más rápido; solo alivian síntomas de manera temporal y, en el caso de los niños, ese alivio rara vez compensa los riesgos.

Conocer que la tos es, en esencia, una herramienta protectora del organismo ayuda a vivirla con menos ansiedad: mientras el niño esté animado, respire bien, beba líquidos y la tos vaya poco a poco a menos, lo habitual es que no necesite medicamentos antitusivos. La observación atenta, las medidas no farmacológicas y la consulta al pediatra ante cualquier signo de alarma siguen siendo la estrategia más segura para cuidar de tus hijos cuando la tos aparece.

Fuentes y créditos: Recomendaciones y datos sobre la precaución en menores proceden, entre otros, de la FDA (2008) y reportes recogidos por Medical Xpress. Imágenes utilizadas originalmente en el artículo: anjanettew y PROryancboren (créditos fotográficos).


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