Los jĂłvenes no suelen abrirse si no es con sus amigos, y los padres muchas veces, no saben cĂłmo lograr que sus hijos se comuniquen con ellos.
La adolescencia es una etapa compleja en la que los jĂłvenes pasan por muchos altibajos emocionales. A continuaciĂłn vamos a hablar del momento de tristeza que suelen vivir, y de la respuesta que se puede dar como padres.
Los adolescentes y sus cambios
Por norma general los adolescentes suelen sentirse incomprendidos, poco respetados y considerados. El volcán emocional que soportan en ocasiones, les sume en una profunda tristeza de donde les es difĂcil salir. Los jĂłvenes no suelen abrirse si no es con sus amigos, y los padres muchas veces, no saben cĂłmo lograr que sus hijos se comuniquen y confĂen en ellos.
Con esta falta de conexiones entre todos el joven se abruma y huye emocionalmente, se aĂsla y no es feliz. La felicidad se logra cuando uno está a gusto consigo mismo, y en la adolescencia, el chico está en un momento de bĂşsqueda de la identidad personal. Es probable que no se encuentre a sĂ mismo y no encaje, o eso sienta. Todo ello le lleva a sentirse triste y poco motivado.
Las obligaciones y la sensaciĂłn de tristeza
La libertad para los adolescentes es su vĂa de salvaciĂłn, y crear ciertos conflictos o discusiones con los padres les hace sumirse en una profunda tristeza y alejarse.
En la pubertad los jĂłvenes quieren rebelarse y son muy conscientes de que existen normas y limitaciones, que quieren saltarse constantemente. La libertad para ellos es su vĂa de salvaciĂłn y crear ciertos conflictos o discusiones con los padres y la familia, les hace posicionarse en un punto alejado de ellos. AquĂ es donde el hijo lucha por hacer lo correcto, mientras su «yo» aĂşn inmaduro, le fuerza a seguir otro camino.
Sentirse cansado, apático, desanimado…, son sĂntomas de esa tristeza del adolescente. Cuando se agravan, llegando a pensar en ideas que atentan contra su integridad fĂsica, no quieren comer o no logran dormir, es necesario hablar con un especialista urgentemente. Estos aspectos pueden representar una depresiĂłn. Si el estado anĂmico perdura por semanas está bien recomendarle, y/o acompañarle, a un terapeuta.
CĂłmo ayudar al adolescente
Como padres hay que estar ahà para ellos. Desde pequeños es importante que en el núcleo familiar exista confianza y comunicación. Si se asienta esta base, el joven tendrá más facilidad para saberse comprendido y querido. Igualmente como la adolescencia es evolución, los padres deben dejarle espacio pero estar pendiente de sus necesidades o de modificaciones en sus hábitos o conductas, su cambio de amistades, si existe algún tipo de consumo…
El hijo adolescente se siente solo y triste, por lo cual no hay que infravalorar sus preocupaciones y necesidades. El deseo de afecto y empatĂa en una persona que pasa un mal momento son imprescindibles. Una persona triste logra salir de su apatĂa pasado un tiempo, asĂ el apoyo de la familia será un estĂmulo para ello. Tener rutinas y normas en casa, colaborar juntos en tareas, que el hijo se distraiga con ejercicio y rutinas saludables fuera de casa, le hará cambiar de humor y no sentirse atrapado.