¿Tu hijo pequeño odia ir a la escuela infantil?

Normalmente suelen ser los niños más mayores los que ‘detestan’ u ‘odian’ ir a la escuela. Son demasiados los deberes o las responsabilidades que les hacen llevar a cabo, dejando en ocasiones su infancia a un lado. Pero cuando los niños son más pequeños, es más complicado que los niños no quieran ir a la escuela, ya que en la escuela infantil, suelen jugar y pasarlo bien. Lo académico está más en un segundo plano y el desarrollo del niño es más importante que interiorizar conceptos académicos.

Para un padre o una madre, que un niño pequeño no quiera ir a la escuela infantil o preescolar, puede ser frustrante, molesto y un gran motivo de preocupación. ¿Realmente el niño está actuando con esa rabieta y esos lloros para no ir a la escuela y quedarse contigo? ¿Es posible que haya un problema en la escuela infantil que debas investigar?

Si realmente hay un problema en la escuela de tu hijo, quizá prefieras sacarle de esa escuela o cambiarle… Pero antes de sacar conclusiones precipitadas y dar ese paso, tienes que analizar la situación con mucho cuidado y averiguar el por qué de ese comportamiento en tu hijo.

Cosas que debes preguntarte

Antes de nada, tendrás que hacer una reflexión sobre lo que está sucediendo y si hay algo que debas tener presente antes de comenzar a actuar. Los niños pequeños son muy emocionales y cualquier cambio dentro o fuera de la escuela puede afectarles enormemente. Para evitar precipitarte, deberás hacerte estas preguntas y reflexionar:

  • ¿Este comportamiento es algo nuevo y reciente? En ocasiones la ansiedad por separación es común el primer año de escuela y quizá tu hijo solo necesita tiempo para adaptarse a la nueva situación.
  • ¿Ha tenido tiempo suficiente tu hijo para adaptarse a la nueva escuela?
  • ¿Hay algún cambio en la escuela infantil que pueda estar causando esta emoción negativa? ¿Un maestro diferente, un cambio de aula, cambio de reglas o compañeros nuevos?

  • ¿Hay algún cambio en la vida de tu hijo que pueda estar causando esta emoción? ¿Has cambiado su rutina? Si es así, ¿por qué?
  • ¿La filosofía y el estilo de aprendizaje del centro coinciden con lo que le gusta a tu hijo? El hecho de que un centro tenga una buena reputación no significa que sea la opción correcta para tu hijo y su familia.
  • ¿Ha habido algún tipo de incidente ocurrido en la escuela infantil que podría haber afectado a su hijo de alguna manera?

Habla con tu hijo pequeño

Si tu hijo tiene la capacidad suficiente para comunicarse contigo, tendrás que hacerle preguntas concretas sobre lo que ocurre en la escuela en diferentes partes del día. Recuerda que si es el comienzo del curso escolar o después de unas vacaciones, es normal que los niños tengan ansiedad por separación o no quieran volver a la escuela.

Es importante tener por las mañanas buenas rutinas y permitir que los niños se adapten. Tendrás que darle a tu hijo la oportunidad de que se exprese con su propio lenguaje las emociones que siente o que habléis sobre lo que le gusta o lo que no le gusta de ir a la escuela. Es necesario que seas empático/a con esto y que si tiene cualquier sentimiento complicado lo detectes y le ayudes a canalizarlo de la mejor forma posible.

Conoce la escuela

Si ves que algo pasa, es necesario que conozcas la escuela más a fondo. Programa una reunión con la escuela para analizar cómo interactúa tu hijo allí, cuál es su comportamiento, qué le gusta más y qué le gusta menos… Así también los profesionales educativos podrán comentarte sus inquietudes acerca de tu hijo en caso de que las haya, o simplemente darte su visión profesional del asunto.

Quizá puedas descubrir que lo está pasando mal porque no está capacitado para ir al baño solito y no quiere ir a la escuela para no tener que pasar por eso. O quizá no le gustan los niños que tiene sentados en su mesa o tiene problemas para socializar en la hora del recreo. A veces incluso, ciertas canciones o cuentos hacen que los niños se sientan tristes o incómodos. Otras veces, la música o el gimnasio pueden ser demasiado ruidosos o abrumadores para algunos niños. Los niños pueden estresarse o enfadarse por cosas que a los adultos les parecen tonterías, pero que para ellos, no lo son.

Es importante conocer a tu hijo y también utilizar a los profesores como recursos ya que están educados en el desarrollo infantil y tienen conocimiento sobre cuestiones sensoriales u otros temas de desarrollo de los niños con los que un padre puede no estar familiarizado. Cuando te reúnas con ellos en la escuela, no dudes en hacerles todas las preguntas o inquietudes que tengas, ellos intentarán resolverlas lo mejor posible teniendo la máxima sensibilidad y empatía.

Pasa a la acción

Una vez llegados a este punto, si ves que todo marcha igual y que tu hijo sigue pasándolo mal, entonces es importante que desarrolles un plan de actuación, ¡deberás pasar a la acción!

Una vez que disciernes que la emoción no se debe a que el niño simplemente quiere quedarse en casa para estar cerca de la familia (una razón común) y has descartado cualquier situación de seguridad o abuso, puedes desarrollar un mejor plan de acción.

Trabaja con los maestros de tu hijo de forma coordinada para tratar de lograr que el pequeño disfrute de la educación preescolar y de este entorno lejos de la comodidad y seguridad del hogar.

Se puede pensar una rutina de despedida o que los maestros te escriban en la agenda para semana o cada día para controlar el comportamiento de tu hijo en la escuela y que tú también te puedas comunicar con los profesionales siempre que sea necesario.

Puedes preguntar directamente en la escuela qué tipo de métodos utilizan para motivar a los niños a divertirse y usarlos en casa. Pregunta qué canciones cantan los niños en el aula e intenta tener otras en casa o esas mismas si la maestra está de acuerdo. Con el tiempo y con mucho amor y cariño, los niños generalmente comienzan a encantarles la escuela. Si a tu hijo no le gusta el ambiente, es posible que debas considerar la posibilidad de que un cambio en la atención pueda ser la respuesta… O un cambio de escuela.

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Aprendizaje, Desarrollo

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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