La fuerza crea retroceso. Todos los humanos resisten el control, y los niños no son diferentes. Cuanto mÔs se sienten «empujados», mÔs rebeldes se muestran y los niños mÔs complacientes pierden la iniciativa y la capacidad de defenderse.
Es que escojas tus batallas. Tienes que asegurarte de que tu hijo sabe que tú estÔs de su lado y que tienes opciones para darle. Enseña a tu hijo en lugar de tratar de controlarlo. Escuchar a tu hijo eleva a una persona que puede pensar por sà misma, defender lo que es correcto y no es probable que se aproveche de ella.
Las discusiones sobre si los niƱos son malcriados siempre acusan a los padres de criar niƱos que no son obedientes, como si la obediencia fuera el santo grial al que los padres deberĆan aspirar.Ā ĀæPero no quieres criar a un niƱo que es autodisciplinado y QUIERE cooperar?Ā Eso es muy diferente de la obediencia, donde la disciplina proviene del exterior del niƱo.Ā Como dijo HL Mencken: Ā«La moral es hacer lo correcto sin importar lo que se te diga. La obediencia es hacer lo que se te dice sin importar lo que sea correctoā.
Los niƱos ignoran a los padres porqueĀ Ā«los padres quieren la aprobación de sus hijos» yĀ Ā«se preocupan de que vamos a daƱar ⦠a los niƱos al frustrarlosĀ».Ā Esta acusación aparece en cada discusión alegando que los niƱos de hoy estĆ”n malcriados.Ā Pero simplemente no es asĆ.
ĀæEstablecer lĆmites empĆ”ticos suena a mucho trabajo?Ā Lo es, al principio.Ā Sin duda, serĆa mĆ”s fĆ”cil si los niƱos cumplieran de inmediato con todas nuestras directivas.Ā Pero la buena noticia es que seguir estas prĆ”cticas de manera consistente no solo crĆa a un niƱo autodisciplinado, sino que crĆa a un niƱo que sabe que lo cumplirĆ”s, por lo que no necesita que se le pida cinco veces que haga algo.Ā Lo que hace que sea mucho mĆ”s fĆ”cil que colabore en las tareas, siempre con empatĆa y paciencia.