Un cuarto fresco

Para las temperaturas que prometen estar llegando a mediados del mes venidero, debemos pensar en un cuarto muy cómodo y aireado, para que nuestro bebé pueda descansar cómodamente.

Desde ya que a esta comodidad se le debes sumar la decoración y el buen gusto, por ello, vamos a tomar apunte de unos buenos consejitos para estas eventualidades.

Por comenzar, se recomiendan los colores claros, especialmente el blanco o los afines al mismo, ya que estos tonos se saben aportan frescura. Además, los colores claros, poseen un buen reflejo de la luz natural, lo que limita la necesidad de acudir a luces artificiales que aumenten el calor en el lugar.

En cuanto a las aberturas, deben ser lo más amplias posibles, fáciles de abrir y cerrar, para controlar de manera voluntaria el flujo de aire natural que deseamos corra en el cuarto del niño.

Las cortinas y demás ropa de cama, se sugieren que respeten las tonalidades claras así como que estén confeccionadas en géneros livianos y con perforaciones suficientes como para permitir el paso de aire. Se recomienda evitar aquellas sábanas con alto contenido de nylon, ya que pueden ser demasiado calurosas e incitar a la transpiración por el roce.

Otro detalle muy importante es evitar el uso de juguetes de peluche en la misma cama o cuna donde descansa el niño, o al menos retirarlos al momento de que el mismo se acueste a dormir, ya que pueden generar un foco innecesario de calor.

Con estos detalles prácticos, el verano será mucho más confortable para tu bebé.


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