Un estudio sobre el microbioma intestinal respalda las recomendaciones de promover el parto vaginal

Un estudio sobre el microbioma intestinal respalda las recomendaciones de promover el parto vaginal

Jama Pediatrics, acaba de publicar un trabajo llamado ‘Association of Cesarean Delivery and Formula Supplementation With the Intestinal Microbiome of 6-Week-Old Infants’, cuyos principal conclusión es que el microbioma intestinal infantil a las seis semanas de vida, está relacionado de forma significativa con la forma de nacer y el tipo de alimentación. El microbioma es el conjunto de bacterias que agrupadas en dos géneros principales (firmicutes y bacteroidetes), colonizan nuestro cuerpo, especialmente el tubo intestinal; se alojan preferentemente en el colon, y aunque ya se sabía que es adquirido al nacer, el contacto piel con piel y la leche con la que se alimentan los niños, la investigación de la que os estoy hablando aporta datos bastante interesantes.

Es un tema apasionante este del microbioma, y sin embargo, hoy no podremos dedicarle mucha atención, sí que quiero mencionar la importancia de las bacterias que habitan nuestro cuerpo, porque a pesar de que vivimos en una época en la que parece darnos miedo ‘la suciedad’ y nos esforzamos por mantener a nuestros hijos en ambientes estériles, cada vez está más aceptada le teoría de que en general los microorganismos son beneficiosos. Y ahora volvamos a ese estudio, que como autora principal tiene a Juliette C. Madan, siendo una de las coautoras Anne G. Hoen: a pesar de que no está claro si las diferencias entre la forma de nacer y la alimentación del recién nacido afectan directamente a la salud del bebé, se ha hallado que los niños que habían nacido por vía vaginal ‘tenían una composición intestinal distinta a los nacidos por cesárea’.

También es diferente el microbioma entre bebés alimentados con lactancia materna y leche de fórmula, o con lactancia mixta. Como sabéis, la lactancia materna se relaciona con una reducción de riesgos de contraer diferentes enfermedades respiratorias, o infecciones; estando implicada incluso en la prevención de diabetes u obesidad. Por otra parte, los investigadores parten de la asociación del nacimiento por cesárea con más probabilidades de desarrollar enfermedad celíaca, y también asma (entre otras).

Como he comentado, se ha analizado el microbioma intestinal a las seis semanas desde el nacimiento, en los bebés estudiados

Hoen y Madan, creen que los resultados son compatibles con las recomendaciones actuales de promover el parto vaginal, evitando todas las cesáreas que no sean médicamente necesarias; y apoyar a las madres para que inicien lactancia materna exclusiva lo antes posible (si es posible, durante la primera hora). Las conclusiones mencionadas, tienen sentido si pensamos que en un parto por cesárea, los bebés no tragan bacterias al no estar en contacto con la vagina, además de que el ambiente en un quirófano es estéril; por otra parte, los beneficios de la leche materna son irremplazables.

Así pues: el tipo de nacimiento y de alimentación sí que importan.

Imagen — Sander van der Wel


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Embarazo

Macarena

Ante todo madre: mis hijos se han criado pegados a mí, y han aprendido que la libertad se gana con responsabilidad. Ahora (¡bendita adolescencia!... Ver perfil ›

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