Vacaciones con niños con necesidades educativas especiales… ¡se puede!

No importa la época del año que te encuentres, ir de vacaciones con tus hijos significa un cambio de ritmo en las rutinas. Puedes dormir más, comer otras cosas, disfrutar de nuevos lugares, ver a personas que echas de menos durante el año… Desafortunadamente, aunque el cambio es refrescante para la mayoría de las personas, puede ser abrumador para los niños con necesidades especiales. El resultado: el tiempo que debe ser divertido y relajante puede volverse estresante e incluso emocionalmente agotador.

Afortunadamente, es posible planificar buenas vacaciones con tu hijo con necesidades educativas especiales (NEE). Tendrás que hacer más planificación pero a la larga, tanto tú como tu hijo os beneficiaréis.

Qué necesidades especiales necesitan los niños para sobrevivir y prosperar

Para muchos niños con necesidades especiales, la estructura y la consistencia son claves para el éxito diario. Quizás igual de importantes son las adaptaciones, tanto formales como informales, que reducen los desafíos sensoriales, reducen algunas barreras o simplifican ciertas tareas. Con estructura, consistencia y acomodaciones correctas, la vida es manejable en su mayor parte. Sin ellos, no tanto… debes tener en cuenta lo siguiente:

Estructura

Para los niños con necesidades educativas especiales, la vida puede ser desconcertante. Pueden tener dificultades para reconocer patrones, dar sentido al tiempo transcurrido o administrar sus propios horarios. Cuando se impone la estructura, en forma de relojes de alarma, timbres de clase, actividades regulares después de la escuela y rutinas nocturnas, la vida tiene más sentido. Es mucho más fácil funcionar en un mundo que es estructurado, predecible y rutinario.

Consistencia

Además de la estructura, la consistencia puede hacer que los niños con necesidades especiales sientan que tienen el control de su mundo. Esto disminuye el estrés y la ansiedad que, a su vez, disminuye los arrebatos emocionales y las molestias. La consistencia variará para diferentes niños, pero puede significar, por ejemplo, los mismos alimentos cada día, los mismos videos al mismo tiempo, el mismo tipo de jabón en el baño, las mismas tareas, el mismo nivel de ruido o incluso el mismo olor de casa en el lugar de alojamiento.

Adaptaciones

Las escuelas pueden proporcionar adaptaciones formales para tu hijo con necesidades educativas especiales. Por ejemplo, pueden usar luces incandescentes en lugar de luces fluorescentes en su salón de clases para disminuir los desafíos sensoriales. Pueden darle más tiempo para completar las pruebas u ofrecerle programas de gimnasia adaptativos. En casa, puedes ayudar a tu hijo asegurándote de que tenga acceso a la televisión cuando esté fuera de la escuela. Puedes cortar todas las etiquetas de su ropa para que no le molesten en la piel. Puedes comprar alimentos especiales para asegurarte de que tenga opciones nutritivas que le resulten aceptables según su salud…

Cuando los niños con necesidades especiales tienen todos estos elementos en su día a día, aunque sea en vacaciones, es mucho más probable que tengan éxito tanto en el hogar como en la escuela. La vida puede ser desafiante, pero al menos es manejable. Pero cuando los niños con necesidades especiales sienten que la vida es inmanejable, actúan; cuando actúan, ellos mismos se sienten abrumados emocionalmente, lo que a su vez puede abrumar a sus cuidadores.

¿Por qué las vacaciones pueden ser tan difíciles para los niños con necesidades especiales y sus familias?

Las vacaciones, para la mayoría de personas, no significa guardar estructura, consistencia y alojamiento. Significa espontaneidad, probar cosas nuevas, tomar riesgos… Puede significar quedarse con personas nuevas o en entornos difíciles como los campamentos. Es casi seguro que significa que las rutinas, los horarios y las adaptaciones se acaban por un período de tiempo. En lugar de las comodidades del hogar y la escuela, de repente se espera que tu hijo maneje un mundo de caos, con expectativas que pueden estar más allá de las capacidades de un niño con desafíos de funcionamiento ejecutivo , cognitivo , emocional, social y sensorial.

La mayoría de niños pueden soportar este tipo de cambios e incluso a la gran mayoría, les encanta. Pero ahora imagina diciéndole a tu hijo con necesidades educativas especiales que en el último minuto y sin previo aviso:

  • Que comparta la habitación con alguien que escucha música alta
  • Que coma la comida que no le gusta y que no se queje
  • Que pase tiempo extra en lugares fuera de casa aunque quiera estar en ella
  • Que haga frente a las picaduras de insectos
  • Que no se mueva en un restaurante hasta que todos acaben de comer
  • Que sea amable con personas que quizá no le guste
  • Decir que sí a las actividades que quizá no le interesan

Todos estos puntos suenan poco interesantes, ¿verdad? Por ese motivo es necesario ponerse en la piel de nuestros hijos, tanto si tienen necesidades educativas especiales como si no, y anticipar actividades que ellos también puedan disfrutar en épocas de vacaciones.

Debido a que las expectativas que rodean las vacaciones pueden enviar a algunos niños con necesidades especiales al caos emocional, algunos padres se saltan las vacaciones familiares por completo. Otros temen las vacaciones, sabiendo que los hermanos, abuelos o extraños juzgarán y condenarán a sus hijos y, a sus padres. Sin embargo, otros tienen poder durante las vacaciones, obligando a su niño con necesidades especiales a estar quieto y creando recuerdos y ansiedades negativos para toda la vida. Por suerte, ninguna de estas opciones es necesaria. Realmente es posible tener unas vacaciones familiares positivas con cierta previsión, planificación previa y flexibilidad.

Es importante que las vacaciones que escojas sean adaptadas para todos, no solo para las personas que no tienen necesidades educativas especiales. Busca un lugar vacacional donde todos tus hijos lo puedan pasar bien. Si es necesario busca ayuda de una persona con conocimiento y experiencia con la discapacidad para que os eche una mano mientras estáis de vacaciones. Está claro que esto osa puede costar algo más caro finalmente, pero una vez que lo haces, te darás cuenta que merece la pena el gasto invertido. Merece la pena porque todos podréis disfrutar de las vacaciones al 100% sin importar la época del año en que decidáis hacerlo.


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