Vacuna del rotavirus: guía completa para madres y padres

  • El rotavirus es la principal causa de gastroenteritis aguda grave en menores de 5 años en España y afecta especialmente a lactantes y prematuros.
  • Existen dos vacunas orales vivas atenuadas (Rotarix y RotaTeq) con pautas de 2 o 3 dosis que deben iniciarse entre las 6 y 12 semanas de vida y completarse antes de los 6-8 meses.
  • La vacunación ha demostrado alta eficacia y seguridad, reduciendo de forma notable las hospitalizaciones por diarrea por rotavirus, también en niños prematuros y de bajo peso.
  • Los efectos adversos suelen ser leves y el riesgo de invaginación intestinal es muy bajo, mientras que las recomendaciones oficiales apoyan la vacunación universal de los lactantes.

Vacuna rotavirus

La infección por rotavirus es una de esas cosas que casi todos los padres acaban conociendo de cerca: diarrea intensa, vómitos, fiebre y muchas veces una visita al hospital para poner suero. Aunque en España apenas se registran fallecimientos por este virus, el número de ingresos y el mal rato que pasan los peques y sus familias es muy alto, sobre todo en los primeros años de vida.

La vacuna frente al rotavirus ha cambiado radicalmente el panorama en muchos países, reduciendo de forma clara las gastroenteritis graves y las hospitalizaciones. En España ya forma parte del calendario común de vacunación a lo largo de la vida acordado en el Consejo Interterritorial, y prácticamente todas las comunidades autónomas la financian para todos los lactantes (con pequeñas diferencias territoriales en el ritmo de implantación). Vamos a ver con calma qué es el rotavirus, qué vacunas existen, cómo se administran, qué efectos secundarios pueden dar y qué se recomienda en grupos especialmente frágiles como los prematuros.

¿Qué es el rotavirus y qué enfermedad provoca?

El rotavirus es un virus muy contagioso que causa gastroenteritis aguda, especialmente en bebés y niños menores de 5 años. Al microscopio recuerda a una ruedecita (de ahí su nombre), y pertenece a la familia Reoviridae. Existen varios grupos (A, B, C, D, E, F y G), pero solo los grupos A, B y C infectan a las personas; el grupo A es el responsable de la gran mayoría de los casos.

En España, el rotavirus es la primera causa de gastroenteritis aguda con deshidratación en menores de 5 años y motivo importante de ingreso hospitalario. Afecta sobre todo a niños entre 6 y 24 meses, aunque prácticamente todos los pequeños han pasado al menos un episodio de infección por rotavirus antes de cumplir los 2 años. Cuanto más pequeño es el bebé, mayor es el riesgo de que la enfermedad sea grave y requiera hospitalización.

La forma de transmisión más habitual es fecal-oral: el virus pasa de las heces de una persona infectada a la boca de otra, bien por contacto directo (manos contaminadas), por objetos y superficies sucias (juguetes, cambiadores, pomos, mesas), por el agua o por contacto estrecho entre niños, por ejemplo en guarderías y escuelas infantiles. El virus es resistente: puede sobrevivir días en superficies secas y también en las manos si no se lavan bien.

El periodo de incubación suele ser corto, entre 24 y 72 horas desde el contagio hasta la aparición de los síntomas. Después comienzan los cuadros de gastroenteritis, que suelen durar de 3 a 7 días, aunque en algunos casos pueden alargarse hasta 2-3 semanas, sobre todo en niños con defensas bajas.

Los síntomas típicos del rotavirus son vómitos intensos, diarrea acuosa abundante (a veces más de 10-20 deposiciones diarias), fiebre y dolor abdominal. Si tu bebé tiene mi bebé tiene gastroenteritis, consulta la guía para saber cómo actuar. La complicación más frecuente y peligrosa es la deshidratación, que puede acompañarse de alteraciones electrolíticas (cambios en sodio, potasio, etc.) e incluso de complicaciones neurológicas en los casos más graves. Una parte importante de los niños necesita ingreso para sueroterapia y control estrecho.

Impacto en prematuros y grupos vulnerables

Los recién nacidos prematuros son especialmente vulnerables al rotavirus. Al nacer antes de tiempo han recibido menos anticuerpos maternos a través de la placenta y, con frecuencia, tienen menores tasas de lactancia materna, lo que también disminuye su protección frente a infecciones digestivas.

El riesgo de enfermedad grave por rotavirus en prematuros es claramente superior al de los niños nacidos a término. En ellos son más habituales la deshidratación severa, las deposiciones con sangre y complicaciones como la enterocolitis necrosante. Estudios han demostrado que cuanto menor es el peso al nacer, más alta es la tasa de hospitalización por diarrea por rotavirus en los primeros meses de vida, y este mayor riesgo persiste incluso más allá del periodo neonatal.

En las unidades de neonatología se han descrito brotes epidémicos de gastroenteritis por rotavirus, en ocasiones afectando a un número importante de bebés ingresados. Se calcula que cerca de una cuarta parte de los brotes víricos en estas unidades están causados por rotavirus, y la prematuridad figura entre los principales factores de riesgo.

Por todo ello, los prematuros de menos de 32 semanas de edad gestacional y los de muy bajo peso (<1.500 g) se consideran un grupo prioritario para la prevención de la infección, incluyendo la vacunación precoz siempre que su estado clínico lo permita.


Vacunación frente al rotavirus: tipos de vacunas disponibles

Actualmente hay dos vacunas frente al rotavirus autorizadas en Europa y en España, ambas de virus vivos atenuados y de administración exclusivamente oral (en forma de líquido o gotas): Rotarix y RotaTeq. No se pinchan, se beben.

Rotarix (GlaxoSmithKline) es una vacuna monovalente basada en una cepa humana de rotavirus. La pauta estándar consta de 2 dosis. En muchos calendarios españoles se aplica a los 2 y 4 meses de edad, con un intervalo mínimo de 4 semanas entre ambas. Rotarix permite iniciar la vacunación a partir de las 6 semanas y admite la administración de la primera dosis hasta la semana 19 de vida, aunque se recomienda no demorarlo.

RotaTeq (MSD) es una vacuna pentavalente, elaborada a partir de reassortantes humano-bovinos, y protege frente a varios serotipos de rotavirus. Su pauta consta de 3 dosis, con un intervalo mínimo de 4 semanas. La primera dosis se puede administrar desde las 6 semanas de vida y no debe iniciarse más allá de las 12 semanas.

Ambas vacunas han demostrado una eficacia similar en la prevención de las diarreas graves por rotavirus en los ensayos clínicos. En la práctica, se recomienda completar todo el esquema con el mismo producto siempre que sea posible, pero si esto no se consigue (por ejemplo, porque se desconoce cuál se usó primero o no está disponible) se permiten pautas mixtas, en cuyo caso se completan siempre 3 dosis respetando las edades máximas indicadas por la ficha técnica.

En España, la vacuna estaba inicialmente financiada solo para prematuros de menos de 32 semanas de edad gestacional, considerados grupo de riesgo. Con la inclusión en el calendario común de vacunación a lo largo de la vida, la mayoría de comunidades autónomas han pasado a financiarla para todos los lactantes, ampliando el beneficio poblacional y reduciendo la circulación del virus en la comunidad.

¿A qué edad se pone la vacuna del rotavirus?

La vacunación frente al rotavirus debe iniciarse pronto, a partir de las 6 semanas de vida. Es muy importante no retrasarse, porque existe un límite máximo de edad tanto para empezar como para finalizar la serie de dosis, fundamentalmente por el ligero aumento del riesgo de invaginación intestinal cuando se administra más tarde.

Para Rotarix, la primera dosis se recomienda entre las 6 y las 12 semanas, pudiendo alargarse hasta la semana 19 si es estrictamente necesario. La serie de 2 dosis debe estar completada antes de las 24 semanas de vida (casi 6 meses). Un momento muy cómodo suele ser coincidirla con las vacunas inyectables de los 2 y 4 meses.

Para RotaTeq, la serie de 3 dosis se inicia también entre las 6 y 12 semanas de edad, y debe completarse antes de las 33 semanas (prácticamente 8 meses). Las dosis se separan un mínimo de 4 semanas, encajando sin problema con el calendario habitual de vacunaciones infantiles.

En el caso de los prematuros hospitalizados, la recomendación de sociedades científicas como la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Sociedad Española de Neonatología es iniciar la vacunación según edad cronológica (no corregida), incluso durante el ingreso, si el niño está clínicamente estable y no hay contraindicaciones.

Si se llega al límite de edad para la primera dosis y el bebé sigue ingresado, se prioriza poner la vacuna en la propia unidad neonatal antes de perder la oportunidad. Retrasar la administración hasta el alta puede hacer que el niño sobrepase la edad máxima y se quede sin vacunar, lo que ocurre con frecuencia si se espera demasiado.

Cómo se administra la vacuna del rotavirus

La vacuna del rotavirus se administra siempre por vía oral, en forma de solución o suspensión que el bebé traga. No se inyecta. Debe aplicarse en un centro acreditado para vacunación y por personal sanitario, nunca en el domicilio, porque conviene vigilar que la toma se realiza correctamente y registrar adecuadamente la dosis.

Durante toda la serie de vacunación es preferible usar el mismo preparado (Rotarix o RotaTeq), ya que no son intercambiables de forma estándar. Si por algún motivo se combinan, se completan 3 dosis en total, cuidando los intervalos mínimos y las edades máximas de administración.

Si el bebé regurgita o vomita justo tras tomar la vacuna, será el profesional sanitario quien valore si es necesario repetir la dosis o no. Las fichas técnicas y la experiencia clínica ayudan a decidir caso a caso.

No es necesario modificar la alimentación antes o después de la vacunación: se puede seguir con lactancia materna o artificial con total normalidad. Los estudios han demostrado que la lactancia materna no reduce la eficacia de Rotarix, por lo que no hay que suspenderla ni retrasarla.

En bebés alimentados por sonda nasogástrica, como ocurre a veces en prematuros ingresados, la vacuna puede administrarse por la propia sonda, seguida de una pequeña cantidad de suero fisiológico o leche para asegurar que pasa al estómago.

Administración conjunta con otras vacunas infantiles

Las vacunas frente al rotavirus son perfectamente compatibles con el resto de las vacunas del calendario infantil. Se pueden administrar en la misma visita y sin necesidad de establecer intervalos especiales con las vacunas inyectables habituales (difteria, tétanos, tos ferina, Haemophilus influenzae tipo b, polio, hepatitis B, neumococo, meningococo C, etc.).

De hecho, suele ser práctico dar primero la vacuna oral del rotavirus y, a continuación, las vacunas inyectables en la misma consulta. Dado que estas vacunas orales contienen bastante sacarosa (azúcar), en algunos casos pueden tener un ligero efecto analgésico al tomarlas justo antes de las inyecciones, lo que ayuda a que el momento sea un poco más llevadero para el bebé.

La vacuna puede administrarse también en paralelo a otros productos como transfusiones o hemoderivados que contengan anticuerpos, sin necesidad de espaciar la administración. No se ha demostrado que estos productos disminuyan la respuesta inmune frente al rotavirus.

Es fundamental dejar constancia de cada dosis aplicada en la cartilla de vacunación o en el registro informático correspondiente, anotando el preparado utilizado, la fecha y la edad del niño. Este registro resulta clave si en el futuro se plantean pautas mixtas o se revisa el historial vacunal.

¿Por qué es importante vacunar frente al rotavirus?

El objetivo principal de la vacuna contra el rotavirus es evitar los cuadros graves de gastroenteritis que obligan a ingresar al lactante y, con ello, disminuir sufrimiento, complicaciones y pérdida de días de trabajo de los padres o cuidadores.

Casi todos los niños vacunados quedan protegidos frente a la diarrea grave causada por el rotavirus. La infección leve todavía puede ocurrir, pero en general con síntomas mucho más manejables en casa, con menor riesgo de deshidratación y menor probabilidad de precisar suero intravenoso.

En los niños prematuros y de bajo peso, los estudios han mostrado una eficacia y una seguridad comparables a las de los niños nacidos a término. Ensayos clínicos con Rotarix y RotaTeq en prematuros han evidenciado altas tasas de seroconversión (respuesta de anticuerpos) y una marcada reducción de hospitalizaciones y visitas a urgencias por gastroenteritis por rotavirus.

A nivel poblacional, la vacunación generalizada reduce la circulación del virus y frena los brotes, también en entornos como guarderías, jardines de infancia y unidades hospitalarias. Este efecto de “protección de grupo” ayuda incluso a quienes no están vacunados o tienen defensas bajas.

En España, la Asociación Española de Pediatría, a través de su Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones, recomienda la vacunación universal de todos los lactantes frente al rotavirus. Además, junto con la Sociedad Española de Neonatología, enfatiza que los prematuros de menos de 32 semanas de gestación son un grupo prioritario que debe ser vacunado sin retrasos, incluso durante el ingreso, si su situación clínica lo permite.

Eficacia y seguridad en prematuros: qué dicen los estudios

Los ensayos clínicos con Rotarix en prematuros han incluido más de un millar de niños de entre 27 y 36 semanas de edad gestacional. Tras 2 dosis, aproximadamente un 86% desarrolló anticuerpos IgA frente al rotavirus, una cifra muy similar a la de los lactantes nacidos a término. La frecuencia de efectos adversos fue comparable entre vacunados y grupo placebo.

Con RotaTeq se han estudiado más de 2.000 prematuros en análisis específicos post hoc de grandes ensayos de eficacia. En estos niños se observó una reducción próxima al 100% de las hospitalizaciones por gastroenteritis por rotavirus frente a placebo, y superior al 90% en las visitas a urgencias. En el subgrupo analizado en detalle para seguridad, la tasa de eventos adversos fue similar entre vacunados y no vacunados.

Importante: en estos estudios no se describieron casos de invaginación intestinal en prematuros, una de las preocupaciones clásicas con esta vacuna. Tampoco los registros observacionales en este grupo han detectado un aumento significativo de este problema.

Estudios poblacionales en diferentes países (Estados Unidos, Francia, Canadá, etc.) han corroborado que la vacunación en prematuros y en niños con patologías digestivas relevantes (como fallo intestinal o enterocolitis necrosante previa) presenta un buen perfil de tolerabilidad, reduciendo de forma marcada las hospitalizaciones por rotavirus sin incrementar los eventos graves asociados a la vacuna.

En una gran cohorte con más de 1,6 millones de vacunaciones, se observó una disminución de las hospitalizaciones por rotavirus superior al 90% tanto en niños con peso normal como en los de bajo y muy bajo peso. La reducción de ingresos por cualquier gastroenteritis aguda también fue significativa en todos los grupos de peso.

Transmisión del virus vacunal en hospitales y unidades neonatales

Una preocupación frecuente en neonatología es la posible transmisión del virus vacunal desde un prematuro vacunado a otros bebés ingresados, ya que el virus atenuado se elimina temporalmente por las heces. Sin embargo, los estudios disponibles indican que este riesgo es muy bajo.

En varias unidades de cuidados intensivos neonatales de Canadá y Estados Unidos se ha comparado la incidencia de infecciones nosocomiales por rotavirus antes y después de introducir la vacunación de prematuros durante el ingreso. Los datos muestran que las tasas de infección hospitalaria no aumentan e incluso disminuyen tras empezar a vacunar.

En estudios con cultivos y PCR en heces de neonatos vacunados y de compañeros de habitación no vacunados, no se ha detectado genoma vírico vacunal en las muestras de estos últimos, lo que respalda la idea de que la transmisión horizontal es rara. Entre cientos de muestras recogidas, solo un número muy pequeño ha sido positivo para rotavirus, y casi siempre en los propios vacunados.

El planteamiento actual de muchas sociedades científicas es que, manteniendo unas correctas medidas de higiene (lavado de manos, uso de guantes y bata al cambiar pañales, cuidado en la manipulación de residuos), la posibilidad de que el virus vacunal cause enfermedad en otros niños de la unidad es mínima. Incluso se ha sugerido que, en el improbable caso de transmisión, lo más probable sería inducir una respuesta inmune leve antes que una enfermedad grave.

Por este motivo, organismos como la ESPID (European Society for Paediatric Infectious Diseases) o las autoridades sanitarias de países como Reino Unido o Australia recomiendan vacunar a los prematuros de acuerdo con su edad cronológica, incluyendo a los hospitalizados, siempre que estén clínicamente estables y se mantengan las medidas estándar de control de infecciones.

Precauciones e higiene tras la vacunación

Después de administrar la vacuna del rotavirus, especialmente en las dos semanas posteriores a cada dosis, conviene extremar las medidas de higiene en el manejo de pañales, tanto en casa como en el hospital.

El lavado de manos cuidadoso con agua y jabón tras cada cambio de pañal es la medida clave para evitar la posible transmisión del virus vacunal a otras personas, sobre todo a individuos con inmunidad muy comprometida (pacientes oncológicos, trasplantados, etc.). El uso de geles hidroalcohólicos puede ser un complemento, pero no sustituye al lavado si hay suciedad visible.

En prematuros hospitalizados se recomienda aplicar aislamiento de contacto durante unos 14 días tras la administración de la vacuna: bata y guantes al manipular al bebé, especial cuidado al desechar pañales y un lavado de manos riguroso antes y después de tocar al niño o su entorno.

Si un lactante vacunado es reingresado en una unidad neonatal dentro de las dos semanas siguientes a la vacunación, hay que mantener estas medidas de contacto hasta que se cumplan los 14 días desde la dosis. Este protocolo es una medida de prudencia, aunque la evidencia disponible no ha documentado brotes por cepas vacunales.

En el domicilio, basta con mantener una buena higiene habitual: cambio de pañales en una superficie fácilmente lavable, limpieza de manos, evitar que hermanos muy pequeños o personas inmunodeprimidas manipulen pañales sin protección, y limpieza regular de juguetes y objetos que puedan ensuciarse con heces.

¿Cuáles son los efectos secundarios de la vacuna contra el rotavirus?

Como cualquier otra vacuna, la del rotavirus puede producir efectos adversos, aunque la enorme mayoría son leves y transitorios. Las reacciones más frecuentes incluyen irritabilidad, diarrea leve, aumento de deposiciones, algo de vómitos y fiebre moderada durante uno o dos días.

De forma mucho más rara se han descrito episodios de broncoespasmo, urticaria u otras reacciones de tipo alérgico. Existe una probabilidad muy pequeña de que la vacuna se asocie a un tipo concreto de obstrucción intestinal llamada invaginación intestinal (intususcepción), sobre todo durante la primera semana después de la primera o segunda dosis.

El riesgo adicional estimado de invaginación se sitúa, según grandes estudios en Estados Unidos, entre 1 caso por cada 20.000 y 1 por cada 10.000 niños vacunados. Es una complicación grave que suele requerir ingreso hospitalario e incluso cirugía, pero su frecuencia es muy baja en comparación con el número de gastroenteritis graves evitadas gracias a la vacunación.

Los padres deben vigilar ciertos signos de alarma tras la vacunación: dolor abdominal intenso que aparece de forma intermitente (el bebé se encoge, llora con mucha fuerza y luego se calma), vómitos repetidos, sangre o mucosidad en las heces, hinchazón abdominal llamativa, fiebre alta o un aspecto de debilidad extrema, somnolencia o irritabilidad anormal.

Si se sospecha una invaginación intestinal o cualquier problema grave, hay que ponerse en contacto de inmediato con el pediatra, acudir a urgencias o llamar al número de emergencias disponible en la zona. También se debe avisar si aparecen signos de reacción alérgica grave (dificultad para respirar, hinchazón de cara o garganta, ronchas extensas, mareo intenso).

Contraindicaciones y situaciones en las que hay que tener especial cuidado

La vacuna frente al rotavirus no debe administrarse a niños que hayan presentado una reacción alérgica grave (anafilaxia) tras una dosis previa de esta vacuna o que se sepa que son alérgicos de forma importante a alguno de sus componentes. Los signos típicos de anafilaxia incluyen erupción pruriginosa generalizada, inflamación de cara o lengua y dificultad respiratoria.

También está contraindicada si el niño ha tenido previamente una invaginación intestinal o ha nacido con una malformación intestinal que favorezca este tipo de obstrucción. En estos casos, el riesgo teórico de repetir el cuadro se considera demasiado elevado.

Al ser una vacuna viva atenuada, no debe administrarse en niños con inmunodeficiencia combinada grave (IDCG/SCID) u otras inmunodeficiencias muy severas en las que el sistema inmune no pueda controlar bien infecciones incluso por virus atenuados. En otras situaciones de inmunosupresión (tratamientos con quimioterapia, inmunosupresores, corticoides a dosis altas) se valora individualmente el balance riesgo-beneficio.

La vacunación suele posponerse si el niño presenta diarrea o vómitos activos en el momento de la cita, o si sufre una infección aguda con fiebre alta. Un resfriado leve u otros procesos poco importantes no suelen ser motivo para retrasarla, pero siempre conviene comentarlo con el pediatra o el profesional que administra las vacunas.

En hijos de madres que recibieron ciertos fármacos inmunosupresores (como anticuerpos monoclonales) durante el segundo o tercer trimestre del embarazo, se recomienda que el pediatra valore de forma individual la conveniencia de la vacunación frente al riesgo de enfermedad grave por rotavirus.

Recomendaciones oficiales y programas de vacunación

La Asociación Española de Pediatría, a través de su Comité Asesor de Vacunas, recomienda la vacunación universal de todos los lactantes frente al rotavirus, sin limitarla a grupos de riesgo. Para los prematuros de menos de 32 semanas, se recomienda de forma expresa la vacunación financiada como grupo de riesgo, incluyendo su administración durante el ingreso si es necesario.

En la Comunidad de Madrid, desde el 1 de octubre de 2024, se amplió la indicación de vacunación a todos los lactantes nacidos a partir del 1 de agosto de 2024, con pauta de dos dosis de Rotarix a los 2 y 4 meses, financiada dentro del calendario para toda la vida. El objetivo es prevenir la infección en lactantes y niños menores de 5 años y reducir las hospitalizaciones.

Otros países y organismos internacionales (como ACIP en Estados Unidos, NACI en Canadá, ESPID en Europa o las autoridades australianas) coinciden en la utilidad de vacunar a los prematuros y en que, en general, el riesgo de transmisión del virus vacunal es muy bajo manteniendo las medidas de higiene habituales.

En algunas regiones aún existen matices sobre si vacunar a los prematuros durante el ingreso o esperar al alta, pero la tendencia generalizada, especialmente en Europa, es aprovechar la estancia hospitalaria para no perder la ventana de edad y asegurar que los niños más vulnerables quedan protegidos.

En todos los casos, las vacunas contra el rotavirus deben conservarse en su embalaje original, protegidas de la luz y en nevera entre 2 ºC y 8 ºC, sin congelar. Una vez abiertas, deben administrar­se de inmediato y desecharse si no se utilizan en el momento.

Ante cualquier duda sobre la pauta (tipo de vacuna, edad máxima, compatibilidad con otros medicamentos, uso de pautas mixtas, etc.), lo más prudente es consultar con el pediatra, la enfermera de pediatría o el farmacéutico, que pueden revisar la ficha técnica actualizada y las recomendaciones oficiales vigentes en cada comunidad autónoma.

La vacunación frente al rotavirus se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces para evitar gastroenteritis graves y hospitalizaciones en lactantes, con un perfil de seguridad muy favorable incluso en prematuros, un impacto claro en la reducción de brotes y un papel clave complementando las medidas de higiene básicas del día a día.

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