Vacunación infantil y responsabilidad paterna: La postura de la AEP

Vacunación infantil y responsabilidad paterna

El caso de difteria resgistrado en Barcelona hace unos días ha desatado el debate sobre la vacunación y ha puesto en guardia a las autoridades debido  a la gran inquietud sobre los potenciales riesgos que un posicionamiento irracional y excesivo contra las vacunas puede tener contra la salud pública.

No voy a entrar hoy en el debate de si las vacunas deberían ser voluntarias o no, o si los riesgos no merecen la pena respecto a los beneficios. Lo que quiero comentar es la postura de la AEP, la Asociación Española de Pediatría. Esta es la postura de los expertos, de aquellos a los que confiamos la salud de nuestros hijos.

El posicionamiento sobre una vacunación infantil responsable por parte de los padres o tutores de la AEP, en su actualización del año 2015, es contudente: la AEP considera que la vacunación debería ser voluntaria.

Ante el debate social abierto tras la detección de un caso de infección diftérica grave en un niño catalán no vacunado, la Asociación Española de Pediatría (AEP), a través del documento elaborado por su Comité Asesor de Vacunas y de su Comité de Bioética, manifiesta estar en contra de que las vacunas infantiles sean obligatorias. Asimismo, la AEP entiende que los padres o los tutores legales deben ser quienes decidan, de forma responsable, una vez que estén correctamente informados.

Este documento empieza explicando que la evidencia científica ha demostrado los beneficios de las vacunas, reduciendo las enfermedades infecciosas, el sufrimiento, las secuelas físicas y psíquicas y los fallecimientos provocados por las infecciones, y que las  vacunas han demostrado ser seguras, por lo que la efectividad y la seguridad de las vacunas actualmente disponibles justifican la confianza hacia estas de forma mayoritaria, tanto entre los profesionales sanitarios como en la población general.

El documento también aclara que los llamados movimientos antivacunas siembran dudas acerca de la seguridad y la efectividad de las vacunas infantiles, provocando la negativa de algunos padres a vacunar a sus hijos. Dicha negativa plantea un conflicto de valores entre el derecho de los padres a la crianza de sus hijos según sus creencias, el de justicia e incluso el de no maleficencia, pudiendo poner en riesgo a sus hijos y a otras personas de la comunidad, que por motivos variados no hayan podido ser vacunados.

Además, recuerdan que en España, según la legislación actual, las vacunas no son obligatorias, salvo en situaciones puntuales de epidemias no controladas que amenacen de forma importante a la salud pública.

Ante esto, la AEP manifiesta que las vacunas son muy beneficiosas a nivel individual y colectivo, y que deberían ser un derecho fundamental de todos los niños. Sin embargo, la instauración oficial de una obligación legal de vacunar podría provocar sentimientos negativos hacia las vacunas en la sociedad. Por tanto, la AEP, en el momento actual, dada la incidencia de enfermedades infecciosas y las coberturas de vacunación actuales, no se manifiesta favorable a que las vacunas sean obligatorias por ley.

Desde la AEP también insisten en que los padres, después de recibir una información precisa y veraz sobre los beneficios y riesgos de la vacunación por parte de un profesional de la salud capacitado, deben decidir, de forma responsable, sobre la aceptación de la vacunación de su hijo.

En caso de decidir no vacunar, deberían firmar un documento de no aceptación de la vacunación, reconociendo su responsabilidad por las posibles consecuencias médicas, éticas y legales, individuales y sociales de su decisión.

 

Imagen – German Tenorio


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