Vacunas en los niños

Las vacunas, son un seguro de vida para las posibles enfermedades que puedan padecer en un futuro nuestros bebés. Cuando son muy pequeños, se les coloca en el muslo, pero conforme se van desarrollando sus músculos, se les va aplicando en brazos y nalgas. La aguja que se utiliza para ello, es muy delgada, ya que el bebé tiende a moverse demasiado y tensar los músculos, dando lugar a que la piel se inflame y enrojezca, además de sentir dolor. Algunas tienen efectos secundarios (fiebre, vómitos…).

Los síntomas que pueden mostrar las vacunas vuelven incómodo al bebé hasta que se pasa su efecto, para aliviarlo, te recomendamos los siguientes consejos:

Empape una toalla de agua fría (o compresa) y colóquela donde se le ha aplicado el pinchazo, de esta forma se disminuye la molestia

Hay que ofrecer al niño líquidos: agua, zumo…

Cuando se le administre calmantes, se ha de preguntar al doctor la cantidad necesaria para e niño. Algunos son: paracetamol, acetaminofén o ibuprofeno. Estos combaten la fiebre y alivian el dolor. Las aspirinas no son recomendables, pues producen la enfermedad de Reye

Se le puede dar un baño, siempre  y cuando no se presione la zona donde se inyectó la vacuna

Después de una vacuna, el bebé suele estar afligido, si nota algún síntoma extraño o lo observa demasiado pálido, quieto, llora muy a menudo… acuda al médico inmediatamente para saber si estos síntomas son o no comunes. Recuerde que las vacunas son necesarias para combatir posteriores enfermedades, pero hay que estar atentos a sus reacciones.

Mas información – La OMS aconseja vacunarse contra la gripe A

Fuente – Baby sitio


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