Valores como madre que deseo trasmitir a mis hijos

mujer abrazando a su bebe

Si hay algo que como madres deseamos para nuestros hijos es que sean felices. No nos importa que sean ricos, famosos o que lleguen al metro noventa y tengan un éxito social increíble en el instituto o universidad. Deseamos ante todo educarlos en esos valores esenciales que les permita valerse por sí mismos, y ser buenas personas el día de mañana.

Ahora bien, si hay algo que debemos tener claro es que la mejor educación se ofrece siendo siempre el mejor ejemplo, de ahí que debamos replantearnos muy bien nuestro propio sistema de valores. Hay padres y madres, por ejemplo, que enfatizan en sus hijos la importancia de respetar a los demás, y sin embargo, ellos mismos en el día a día no lo llevan a cabo. Debemos esta atentas a estos pequeños aspectos. En “Madres hoy” te lo explicamos.

Valores que deseo trasmitir a mis hijos: la importancia de ser diferente

madre besando a su hijoEste es un aspecto en el que deberíamos reflexionar. En ocasiones, nos esforzamos en que nuestros hijos sean igual que los demás, en que tengan las mismas cosas, en que adquieran las mismas competencias que el resto y que, de alguna manera, entren dentro de lo que se considera “normal”.

Esta idea a nivel educativo supone muchas veces dar al mundo niños iguales que piensan de igual modo. O más aún, en caso de que nuestro hijo tenga algún problema o pequeña deficiencia, hará que no se sienta integrado al no considerarse “igual al resto”.

  • Debemos potenciar en nuestros hijos la importancia de que se sientan bien sean como sean. Les ayudaremos a sacar lo máximo de ellos mismos, pero enseñándoles también la importancia de ser “únicos”, “especiales”.
  • Uno de los valores más importantes que debemos propiciar en nuestros hijos es el pensamiento crítico. Permitir que tenga sus propias ideas y no las del resto. Que sea autónomo a la hora de buscar información, de tener su propia opinión sobre las cosas y no las que les marcan los demás.
  • Los niños no deben asumir y aceptar lo que les dice el resto de la sociedad así porque sí. Enséñales a comprender que tienen voz, y que tienen derecho a ser únicos, a ofrecer cosas nuevas al mundo y a sí mismos.

El valor del esfuerzo

Como madres deseamos todo lo mejor para nuestros hijos, y sin lugar a dudas, nos esforzaremos por hacerles la vida más fácil, feliz y lo más armónica que nos sea posible.

Ahora bien, el hacerles la vida fácil no está reñido con enseñarles que para conseguir algo, deben invertir también su propio esfuerzo.

Los niños deben aprender lo antes posible el valor del esfuerzo para ser independientes, para sentirse útiles con ellos mismos y capaces de conseguir aquello que desean.

El valor de la independencia, de ser dueños de sus propias vidas

valores madres-hijos

La vida no está en manos de un destino que rige nuestro día a día a base de suertes o casualidades. No somos almas que otros guían aquí y allá a voluntad. No vale la pena tampoco ser una persona sometida o dominada por otras.

Como madre, seguro que deseas que tu hijo alcance los sueños que él o ella misma se propone. Esos que ellos se han marcado y que son acordes a sus personalidades y capacidades. Nadie tiene derecho pues a frustrar sus pasos o a poner zancadillas a sus intentos.

Nuestros niños, deben aprender cada día a tener voz propia, a expresar aquello que quieren respetando a su vez a los demás. Poco a poco se ganarán su propia independencia viendo de lo que son capaces.

Si les damos alas, si les convencemos de que tienen derecho a luchar por sus sueños mediante el esfuerzo y la ilusión, estaremos educando personas que aprenderán a ser dueños de sus propias vidas.

El valor de disfrutar de la naturaleza

valores infantiles naturaleza

Nuestros hijos son los herederos de la Tierra y de este planeta que necesita del esfuerzo de todos para seguir adelante. Educar a los niños en el valor del respeto y del amor a la naturaleza, es invertir en futuro.

  • Enseña a tus hijos a amar a los animales, a comprenderlos, a respetarlos, a que desarrollen una adecuada empatía hacia todo ser vivo.
  • Propicia excursiones semanales al campo, al bosque, a la playa… Permite que disfrute corriendo, encaramándose a los árboles o jugando con las piedras que el mar trae con las mareas. Deja que entre en contacto con la naturaleza y que la ame.
  • Un niño que respeta y que ama los animales y la naturaleza será el día de mañana una persona más sensible, a la vez que concienciada con la importancia de cuidar de nuestro planeta.

El valor de reírse de uno mismo, y con los demás

El sentido del humor enriquece la vida y es un reflejo de la inteligencia. Algo tan sencillo como bromear, o reírse de uno mismo, relativiza los problemas y nos ayuda a liberar muchas tensiones.

Es importante que los niños aprendan que la risa es el mejor modo de comunicación entre las personas. Nos ayuda a comunicar emociones positivas y a fortalecer vínculos.

Ahora bien, jamás utilizaremos la risa como forma de ataque, o desprecio hacia los demás. Es importante que pensemos en este aspecto, porque en ocasiones, nosotros mismos podemos caer en contradicciones al burlarnos de alguien casi sin darnos cuenta.

De hacerlo, ya no seremos un buen ejemplo.

El valor de hacer las cosas con pasión, con ilusión

madre e hija ante un paisaje

Es recomendable que potenciemos en nuestros hijos su pasión por alguna área. Puede que sea la música, el dibujo, los coches, los animales, la informática… Deben ser ellos quienes elijan aquello que les identifica, que les ilusiona y que les apasiona.

  • Tener una pasión o una afición en la infancia, determina nuestros proyectos de adulto.
  • Un niño que recibe estímulos, incentivos y al que se le abre la curiosidad día a día, encontrará aquello que le gusta y que despierta su afición.
  • Tener una afición ya desde la niñez, marca proyectos y objetivos en el día a día del nuestros hijos. Les permite ser más responsables, más maduros y tener iniciativa propia.

El hecho tan sencillo de tener ilusiones en las que identificarse y disponer de una o varias pasiones, es uno de los mejores valores que podemos trasmitir a nuestros hijos.

Les ayudará a entender por ejemplo que la vida es algo más que las obligaciones, que tener que estudiar, que tener que hacer deberes y obedecer a mamá o papá. Una afición es libertad personal y un camino de creación, ahí donde pueden ser ellos mismos y sentirse útiles, diferentes y especiales.

Como puedes ver esta serie de propósitos son muy básicos y esenciales, son aspectos que todas nosotras desearíamos inculcar en nuestros hijos. Ahora bien ¿cómo conseguir inculcar estos valores en ellos? No te preocupes, no se trata de ser la madre perfecta ni de leer decenas de manuales de psicopedagogía.

Se trata de estar ahí en cada momento, de infundir apoyo y confianza. Se trata de ser el mejor ejemplo y de actuar como la mejor motivadora del mundo: una madre que conoce a su hijo y que le da fuerzas cada día para que aprenda a ser feliz.


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