
Se podría decir que las picaduras de insectos son normales en esta época del año: a estos seres diminutos les va muy bien el calor para reproducirse y vivir. Lo malo es que a algunos de ellos les encanta alimentarse con nuestra sangre, si no fuera por eso quizás ni me molestaría la existencia de los mosquitos. Bien es verdad que no todos pican por ser unos interesados, algunos lo hacen como defensa (esa avispa a la que pisas descalzo sólo está manifestando la que podría ser su última protesta). En cualquier caso las picaduras ocasionan molestias y problemas de poca importancia, eso sí, también hay excepciones (como el caso de la alergia, o la transmisión de enfermedades importantes).
Es lógico que hablemos de prevención, siempre es mejor que tener una molesta picadura en el brazo, y por supuesto, que ver a tu hijo sufriendo. Te contaremos cómo evitar picaduras, y también como tratarlas
Las más frecuentes son las de los mosquitos, visitantes no sólo nocturnos, puesto que los ‘tigre’ campan a sus anchas también de día; estos últimos – además – vuelan muy bajito y a veces no nos percatamos de su presencia, a pesar de su mayor tamaño. Como he comentado también es posible que nos piquen abejas, avispas, arañas (estos no son insectos), ¡incluso pulgas!
Cómo reconocer cada picadura
Aprender a identificar la picadura ayuda a actuar rápido y adecuadamente. Los insectos chupadores (mosquitos, pulgas, garrapatas y tábanos) se alimentan de sangre; los venenosos (abejas, avispas y algunas arañas) inoculan veneno como defensa.
Mosquitos: habón rosado con inflamación y picor, rodeado de un halo más rojo. Los tábanos suelen provocar lesiones mayores y más dolorosas por su mordida.
Pulgas: pequeñas lesiones en hilera o agrupadas, con múltiples picaduras consecutivas.
Arañas: en ocasiones se observan dos puntitos centrales por su doble mordida, con dolor local y enrojecimiento.
Abejas: similar a mosquito, pero a menudo queda el aguijón clavado. Las avispas pueden realizar picaduras múltiples y suelen doler más.
Garrapatas: se adhieren e introducen su cabeza bajo la piel; el cuerpo queda fuera. Pueden transmitir enfermedades aunque la picadura no duela.

¡Que no te piquen!
Pero con sentido común, porque sí, habrás oído hablar de las mosquiteras para las ventanas de casa (¡gran invento!), incluso de la tela mosquitera portátil, pero no pretendas armar una cabaña cuando vas de picnic, y que los niños se mantengan dentro todo el rato, no va con ellos la inmovilidad. Existen una serie de medidas que puedes adoptar para establecer barrera entre tu cuerpo y los insectos:
- En casa, además de mosquiteras puedes utilizar remedios naturales como ramilletes de espliego o macetas con albahaca en las ventanas.
- Siempre que las temperaturas sean favorables, se aconseja llevar calcetines y manga / pantalones largos. No te equipes así a 35 grados, ni cuando vayas a la playa, pero quizás sea útil en excursiones por una zona de umbría (no aprieta tanto el calor).
- La ropa mejor de colores poco llamativos.
- Cuando os duchéis antes de salir, no utilicéis jabón / colonia / crema e olor intenso, para no ‘llamar la atención’ de los bichos.
- Sacar antes de arrancar el coche los insectos que se hayan instalado.
Voy ahora con los repelentes, en la web de EnFamilia, encontramos una información interesare sobre ellos, de la cual destaca la recomendación de no utilizar DEET en menores de 2 meses; a partir de esa edad se pueden usar concentraciones adecuadas a la exposición (10-30%) evitando mucosas y manos. El Icaridín (picaridina) no se ha evaluado en menores de seis meses, así que se desaconseja en esa franja; a partir de los 6 meses puede valorarse su uso siguiendo las indicaciones del fabricante. Hablan también de las presentaciones del DEET (lociones, cremas o rociadores); y de la posibilidad de rociar la ropa con insecticidas que contengan permetrina, en casos de grandes concentraciones de insectos (nunca sobre la piel).
Dispositivos electrónicos emitiendo sonidos y pulseras, no han demostrado eficacia
Hay por otra parte en dietéticas repelentes con componentes naturales como geranio o aceite del árbol de té, cuya efectividad desconozco, pero que son utilizados por muchas personas con reticencia a ponerse encima productos químicos. Si optas por ellos, verifica su registro como biocidas y consulta su duración real de protección.
Cuando llegues a casa, dales una ducha a los niños para quitarles restos de repelente.

Prevención en casa, en la naturaleza y durante viajes
La mayoría de mosquitos que nos pican en casa se crían muy cerca del domicilio. Evita cualquier agua estancada: cubos, platos de macetas, latas, fosas sépticas mal tapadas, fuentes y piscinas fuera de temporada. Si no puedes vaciar recipientes, clora el agua o usa peces que coman larvas en estanques.
En el campo, al amanecer y atardecer aumenta la actividad. Mantente alejado de zonas húmedas con vegetación densa y usa ropa de manga y pantalón largos. En residencias de vacaciones, las habitaciones menos aisladas favorecen su entrada: usa mosquiteras y ventila con luz apagada.
Otros consejos útiles: no camines descalzo por praderas o riberas; evita comer al aire libre sin proteger alimentos y basura; no espantes abejas o avispas con movimientos bruscos; revisa y desparasita a las mascotas con regularidad; y mantén el coche con ventanillas cerradas.
Si viajas a zonas tropicales, infórmate con antelación en una unidad de medicina del viajero sobre vacunas, quimioprofilaxis y repelentes adecuados. Prepara un botiquín con repelente, antihistamínico oral, crema calmante y apósitos. Duerme con mosquitera si no hay aire acondicionado.

¿Te ha picado un insecto?
La primera recomendación es no rascarte / que no se rasquen los niños, puesto que ello podría contribuir a infecciones secundarias como el impétigo, en casos de especial sensibilidad. Esto no es una nimiedad, yo he visto una picadura de medusa convertida en la infección mencionada, que derivó después a una urticaria; y eso que la mayoría de personas solucionan estas picaduras lavándose con agua del mar, y a lo sumo, acudiendo al puesto de atención médica de la playa a que le pongan una pomada. Y sigo, porque estamos hablando de insectos.
Además de no rascar, lava bien la zona con agua y jabón, y si hay aguijones intenta extraerlos con pinzas (a incluir en el botiquín). El hielo desinflama, y los productos con calamina / calamine alivian, así como el aceite de caléndula. Pero en función de la gravedad de la lesión, o del número de picaduras, tendrás que acudir a un centro médico, y es el profesional de la salud el que recomendará tratamiento farmacológico. Hay situaciones complejas que no abordaremos (al menos hoy), como la picadura de una garrapata, la procesionaria, las alergias, …
Tras una picadura leve, refresca la zona unos minutos y considera lociones calmantes. Si la reacción es mayor, pueden emplearse corticoides tópicos de baja potencia por pocos días. Los antihistamínicos orales ayudan al picor nocturno. Evita automedicarte con antihistamínicos tópicos por riesgo de dermatitis de contacto; consulta en farmacia. Retira anillos o pulseras si la picadura es en manos por posible hinchazón.
En abejas, retira el aguijón con una tarjeta rígida o raspando suavemente sin apretar para no inocular más veneno. En avispas, aplica frío local y vigila si aparecen síntomas sistémicos. Para pulgas, lava con jabón y evita rascar porque sus heces pueden infectar la herida. En garrapatas, usa pinzas de punta fina, sujeta cerca de la piel y tira recto, sin girar ni aplicar calor; desinfecta y observa en días posteriores la aparición de fiebre o eritema.
Protege la zona tras la picadura con fotoprotección alta para evitar hiperpigmentaciones mientras cicatriza.

Riesgos y enfermedades transmitidas por mosquitos
Las hembras de mosquito son hematófagas y pueden transmitir patógenos como dengue, zika, chikungunya, malaria o fiebre del Nilo occidental. El calentamiento global y la expansión de especies invasoras favorecen su presencia en nuevas regiones. En zonas con humedales y aves migratorias puede existir circulación de virus en determinadas épocas.
Reduce el riesgo controlando criaderos domésticos, usando barreras físicas y aplicando repelentes registrados. Los difusores e insecticidas para interior deben emplearse con ventilación adecuada. Evita productos no registrados para uso doméstico.
Picaduras en playas y ríos: medusas y otros marinos
Las medusas liberan células urticantes que, al contacto, provocan dolor, escozor, inflamación y enrojecimiento. No sólo pican las vivas; restos y tentáculos pueden seguir activos. Sal del agua, enjuaga con suero o agua salada (nunca dulce), retira restos con pinzas, aplica frío intermitente y acude a un puesto de socorro si el dolor es intenso.
En erizos o pez araña (faneca), primero lava la zona. El veneno del pez araña es termolábil, por lo que conviene sumergir la zona en agua lo más caliente posible sin quemar durante 30 minutos. Retira espinas con pinzas; si no salen, no insistas. Mantén la extremidad en reposo y elevada y desinfecta.

La oruga procesionaria del pino
Presente en pinares, la procesionaria no pica, pero sus pelos urticantes se desprenden y causan reacciones inmediatas: granitos, ronchas, picor o escozor. Evita el contacto directo y las zonas con nidos visibles. Ante reacción leve, aplica frío y un antihistamínico; si hay afectación de cara o cuello, o empeora el estado general, busca atención médica.
Señales de alarma y alergias
Y hablando de alergias (o de personas con mucha sensibilidad), pide sin demora servicios médicos si: al niño le cuesta respirar, está débil, se pone morado, se le hincha alguna parte de la cara, no puede tragar. Añade a estas señales urticaria generalizada, mareo, vómitos, ronquera o sensación de desmayo. En alérgicos conocidos a himenópteros, consulta sobre adrenalina autoinyectable.
Con medidas sensatas, repelentes adecuados por edad, control del entorno y una actuación correcta tras la picadura, es posible disfrutar del aire libre minimizando molestias y riesgos, y sabiendo cuándo consultar para evitar complicaciones.