Versión externa; cuando el bebé está de nalgas

beb de nalgas

Cuando el embarazo llega al final nuestro bebé debe estar colocado con su cabecita sobre nuestra pelvis, es decir, cabeza abajo. Pero; ¿Qué ocurre cuando el bebé no está bien colocado? ¿Es obligatorio que nos realicen una cesárea?

Hasta hace no mucho tiempo el que nuestro bebé estuviera colocado de nalgas al final del embarazo era sinónimo de cesárea segura. Tanto la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) como otras sociedades científicas desaconsejan los partos de nalgas, particularmente cuando se trata del primer parto. Por suerte tanto la SEGO como la OMS ofrecen la posibilidad de realizar una maniobra llamada “versión externa” para intentar colocar al bebé y poder tener un parto vía vaginal, por ello, actualmente, son muchas las maternidades españolas que ofrecen la posibilidad de realizar esta maniobra.

¿En que consiste?

Antes de realizarla se realiza una monitorización del corazón de bebé y de la actividad del útero, para descartar la presencia de contracciones y valorar el bienestar de nuestro bebé. Además nos administrarán una medicación para relajar el útero.

La versión externa consiste en la realización de unos “masajes” en el abdomen de la mamá, hasta colocar al bebé cabeza abajo.

 ¿Cuándo realizarla?

Existen diferentes estudios al respecto y en las revisiones bibliográficas se evidencia que el momento que mejores resultados da es hacerlo a término del embarazo, pues cuando se realiza antes del final del embarazo el bebé, con frecuencia, vuelve a colocarse de nalgas (Según la OMS)

En muchas maternidades te ofrecen la realización de la maniobra en las últimas semanas de embarazo, con la analgesia epidural puesta y la inducción inmediata del parto, en otros también te la ofrecen al final del embarazo, pero te permiten irte a casa y volver a realizar controles del bienestar fetal a la maternidad, hasta que te pongas de parto espontáneamente.

¿Quién la realiza?

Aunque la versión externa parece una técnica simple e inocua no lo es tanto y tiene complicaciones que merece la pena tener en cuenta. Por ello su realización debe llevarla a cabo un especialista en obstetricia, en una maternidad y con control ecográfico y monitorización constante.

Posibles complicaciones

No son frecuentes, pero si pueden ser graves. Las más frecuentes son: el inicio del parto, la rotura de la bolsa y la hemorragia. Si aparecen estas complicaciones puede ser necesaria la realización de una cesárea urgente, aunque esta posibilidad se da en menos del 1% de los casos.

En cualquier caso, es importante saber que los riesgos de la versión son inferiores a los de un parto vaginal de nalgas o una cesárea.


Categorías

Embarazo, Salud

Nati Garcia

Soy matrona, madre y desde hace un tiempo escribo un blog. Me preocupan mucho todo lo relacionado con la maternidad, la crianza y el crecimiento... Ver perfil ›

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *