¿Y si el bebé muerde el pecho?

Una pregunta que casi la totalidad de las madres que amamantan habrán escuchado alguna vez es

¿y no te muerde?

Es una duda que aparece en cuanto al pequeño bebé le sale su primera pieza dental. La realidad es que los bebés pequeños pueden morder, con dientes si ya los tienen, o con las encías.

Evidentemente, recibir un mordisco en el pezón no es agradable, incluso puede resultar doloroso. Pero antes de actuar sobre esta conducta, vale la pena intentar averiguar la causa.

¿Porqué muerden los bebés?

Recordemos que hasta los 3 años, los bebés se encuentran en lo que se conoce como fase oral del desarrollo evolutivo. Esto significa que la boca es el principal órgano de exploración además de ser la sede del placer. También es la zona donde se producen las descargas de tensión. Los bebés pueden acumular exceso de excitabilidad, frustración y rabia y no tienen otra forma de descargar esta tensión más que a través de la boca, mordiendo.

Otra razón por la que un bebé muerde es por la dentición. Si causa tensión o dolor, el hecho de morder lo aliviará.

Además, los bebés necesitan ser amamantados con contacto emocional. Si durante el amamantamiento la madre está ausente, más pendiente de preocupaciones que se su bebé, el bebé puede morder como una llamada de atención.

¿Cómo actuar ante los mordiscos del bebé?

Estando pendiente del bebé mientras lo amamantamos, sin distracciones. Esto también posibilitará que nos podamos avanzar al mordisco. Si vemos que va a morder, bajaremos la mandíbula del bebé con los dedos, con suavidad, para evitarlo.

Si sospechamos que nuestro bebé acumula tensión, podemos masajear sus mandíbulas antes del amamantamiento. Es requisito imprescindible que el bebé esté tranquilo y relajado.

Si está en proceso de dentición, podemos ofrecerle objetos para que los muerda y así, descargue tensión. Si además estos objetos están algo fríos, el alivio será mayor.

Es muy importante la reacción materna. Recordemos que los bebés entienden el tono emocional del discurso adulto, no comprenden el significado de las palabras, así que decirle “no” o “eso no se hace” no servirá de mucho. Más bien, causará desconcierto en el bebé.

Mostrar enfado tampoco servirá de utilidad dado que no pueden vincular ese enfado materno con el hecho de morder. Además que como hemos visto, el mordisco responde a una razón, no hay una intencionalidad de hacer daño a la madre. Un bebé que muerde se sentirá desconcertado ante el enfado de su madre.

No significa que haya que aguantar estoicamente los mordiscos del bebé, sino que antes de actuar, hay que averiguar la causa.


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Desarrollo, El bebé

Soy curiosa, inquieta e inconformista, lo que hace que me cuestione casi continuamente el mundo que nos rodea, en especial, lo relacionado con la maternidad y la crianza, donde habita tanto mito y falsa creencia. Me gusta llegar a la raíz, a la causa y desde ahí, actuar. Estoy formada en lactancia materna y en prevención y promoción de la salud infantil.

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