Ya tengo a mi bebé en casa, ¿y ahora qué?

Cuando ya se ha pasado el mal trago del parto, nos damos cuenta de que lo peor no ha pasado, pues aunque la alegría que nos embarga por haber traído a nuestro hijo al mundo es inmensa, no podemos evitar tener la sensación de sentirnos solas ante el peligro, de saber que la criatura va a dependen exclusivamente de nosotras, de que requiere de un entorno de afecto, atención, tranquilidad, cuidados y de prevención. Y tenemos un miedo atroz de no estar a la altura.

Además de que existen libros que contienen respuestas a las preguntas que las madres primerizas se hacen, voy dar alguna idea que pueda contribuir a eliminar esa sensación de soledad.

La depresión postparto es un hecho demostrado y que se puede superar con ciertas pautas.

Un bajón emocional, en vez de alegría, es lo que sienten muchas mujeres poco después de dar a luz. Esta sensación, suele superarse al poco tiempo, normalmente en una semana, aunque en algunos casos puede alargarse un poco más. Hay varios motivos que justifican el decaimiento.

Uno de ellos es el cansancio tras el estrés del parto, que tiene su recompensa. No hay que confundirlo con depresión.

Otro motivo es el preocuparse porque se ha adquirido una gran responsabilidad y tememos  no hacerlo bien.

Pero el principal motivo que causa este abatimiento es el  cambio hormonal. Después del parto se produce un descenso brusco de las hormonas que han proporcionado energía durante el embarazo, lo que explica ese decaimiento al que muchas veces no se le encuentra explicación.

Aun así, con lo síntomas descritos lo mejor es consultar a un especialista que nos oriente en la nueva etapa de nuestra vida para que la iniciemos fuertes y con alegría.


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