“Yo a eso no juego”: frente al bullying, es necesario restaurar los derechos de las víctimas

Esta mañana se ha presentado un informe elaborado por Save the Children, y llamado “Yo a eso no juego”. Mediante entrevistas realizados a más de 21 mil estudiantes de entre 12 y 16 años, la organización ha confirmado que un 9,3 por ciento de los estudiantes, considera haber sido víctima de acoso escolar en los últimos dos meses; un 6,9 % afirman haber recibido ciberacoso.

El acoso entre iguales y el ciberacoso, son formas de violencia contra los niños y niñas: no estamos ante un fenómeno social nuevo, pero aún es muy limitada la repercusión mediática que hechos tan graves tienen; como la conciencia social no es todo lo activa que debería ser en estos casos. El “son cosas de niños” aún se aferra a nuestra percepción, y se cuela sutilmente en conversaciones cotidianas, que no hacen más que “quitar hierro” al asunto.

Lo bueno, es que – muy poco a poco – se va hablando más sobre el acoso escolar: es la única forma de visibilizarlo y de transformarlo; el miedo no es buen consejero, y en los tiempos que corren debemos enfrentarnos a él, para llamar a las cosas por su nombre. “No son cosas de niños: es acoso”. Antes de que Jokin saltara desde lo alto de la muralla de Hondarribia en el 2014, cientos (miles, más bien) de niños, habían estado sufriendo bullying; su suicidio nos abrió los ojos y nos despertó del letargo: “¡eh!, ¿es que no véis a lo que puede llevar ser víctima de las intimidaciones?”.

Protección a los menores contra la violencia

Cualquier forma de acoso y violencia entre pares / iguales (consideramos AVE como parámetro que engloba diferentes actitudes o comportamientos) debería ser motivo para que se tomaran medidas “restaurativas y de protección” que respetaran el interés superior de los niños (víctima y agresor).

El informe propone una serie de recomendaciones, y también lanza un mensaje a los medios de información / comunicación: “el tratamiento mediático debe basarse en la confidencialidad y la rigurosidad”; esto es porque el acoso escolar se puede considerar alarmante, pero hay casos que no deben ser objeto de alarma social innecesaria.

En cualquier caso, es frecuente que se imponga “el silencio” agravando las situaciones de bullying o ciberbullying, lo cual deja a la víctima aún más indefensa

Características diferenciadoras del acoso escolar

Hay otras conductas violentas que no se pueden tipificar como acoso, por eso es importante saber diferenciar:

  • Intencionalidad por parte del agresor.
  • Repetición en el tiempo.
  • Desequilibrio de poder.

Estos comportamientos “repetitivos de hostigamiento, exclusión social e intimidación” implican diferentes formas de violencia física, psicológica y verbal. Estas conductas suelen desarrollarse cuando no hay adultos presentes, pero no siempre es así; de hecho os propongo un experimento: si tenéis niños de más de 9 años, preguntadles “de qué manera un “bully” (acosador) podría ejercer acoso sin que el profesor (presente) se diera cuenta”… os sorprenderéis.

Las conductas que se ven son la punta del iceberg, pues con demasiada frecuencia hay alumnos que sufren estigmatizaciones, exclusión, coacciones, amenazas, todas ellas casi invisibles, pero cuyo efecto será el mismo que un empujón o un mensaje ofensivo por whatsapp.

Las cifras del bullying en España.

Aunque hay quien le quita importancia, el estudio al que nos referimos con este post, menciona que a seis de cada 10 niños les han insultado en los últimos meses, y que un 30 por ciento ha recibido golpes físicos

Además, la mitad de los estudiantes, reconoce haber insultado o dicho palabras ofensivas de alguien, y uno de cada 3 ha agredido físicamente a otro niño, sorprende el principal motivo de quienes ejercen estas conductas abusivas: “no saben por qué”.

Como he comentado, la encuesta se ha realizado en una muestra de estudiantes (12 a 16 años de edad) de toda España, y los resultados muestran la prevalencia y frecuencia del acoso / ciberacoso en todas la comunidades autónomas. Por ejemplo, entre las que presentan porcentajes superiores al promedio estatal, se encuentran la Comunidad Valenciana y Melilla.

En el conjunto del país, y a pesar de los estudios realizados, estas formas de violencia aún no tienen la suficiente importancia, y no ocupan apenas lugar en políticas públicas; mientras no existan actuaciones globales, sistemáticas y que atiendan todos los detalles de la complejidad del bullying, las situaciones cotidianas (se puede considerar que TODOS los centros educativos ocurren) seguirán permaneciendo invisibles.

El primer estudio epidemiológico europeo sobre la incidencia del acoso escolar, se presentó en 2007, se llamaba Informe Cisneros X, y evaluaba para España casi 25000 estudiantes desde segundo de Primaria; se estimó entonces que un 24 % de niños en nuestro país habían sido víctimas.

Uno de los retos más ambiciosos a los que nos efrentamos como sociedad.

El bullying ocurre ente las paredes de la escuela, aunque también se manifiesta de forma intensa mediante la utilización de dispositivos móviles y el acceso a redes sociales o servicios de mensajería. Los protagonistas son niños agrupados en categorías: agresores, espectadores, víctimas, pero los responsables de que ocurra somos los adultos, porque si no somos capaces de prevenir el acoso escolar, ¿qué sentido tiene nuestra función educativa?

Pese a los programas desarrollados, no contamos con un abordaje integral de lucha contra cualquier forma de violencia en la infancia, así que las pequeñas (o grandes) medidas no pueden tener éxito. Todo comportamiento amparado en la violencia, trasciende de las faltas de convivencia, y atenta contra los derechos de los niños y niñas, que encuentran amparo en normas internacionales, pero no reciben atención concreta.

Es necesario pensar en el bienestar de los más pequeños, y que nos enfoquemos a la restauración de sus derechos, como también en la reeducación y concienciación del agresor.

Y si vemos que falla la prevención, recurriremos a la detección temprana

Recomendaciones recogidas en “Yo a eso no juego”

  • Elaboración de una estrategia integral contra la violencia hacia los niños.
  • Implicación de los equipos directivos: La convivencia pacífica en el centro debe ser una prioridad absoluta de los centros educativos.
  • Medidas de prevención: Sensibilización, inclusión de las diferentes medidas como indicativos de calidad educativa.
  • Planes de convivencia.
  • Medidas en el ámbito sanitario.
  • Medidas de seguimiento y evaluación.

Mencionar por último que Save the Children incluye en su informe, la necesaria participación de todos los miembros de la Comunidad Educativa, incluyendo a los niños, sin ellos no es posible el cambio.

Imágenes — Recreaciones ficticias por Save the Children, twitter (@SaveChildrenES)
Página oficial — Save the Children

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Hace 14 años y medio conocí a mi gran maestro, dos años después llegó al mundo una persona que hace honor a su nombre (Sofia); no se parecen a los hijos de mis sueños porque son mucho mejores... Con 13 años quería ser escritora, pero a los 21 me convertía en trabajadora social... Es esta una época de muchos cambios para mí, así que tras volver a la que es mi profesión, paré de escribir, pero me lo he pensado mejor porque me apasiona comunicar y comunicarme, así que me atrevo con todo. Recientemente me he transformado tanto como las crisálidas y aunque no soy creyente, se podría decir que en lo espiritual 'he renacido' para situarme de otra forma en el mundo. Estoy ansiosa por contaros cosas.... y que me contéis.

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