3 claves para trabajar la empatía en niños

La empatía es una habilidad que en muchas ocasiones se debe aprender. Se tiene que aprender en la infancia y son los adultos los encargados de poder transmitirla a los niños en el día a día. Los niños crecen creyendo que el mundo gira a su alrededor. Así que cuanto antes los ayudes a entender que todo el mundo tiene sentimientos y emociones, menos probable será que se comporten de forma que puedan lastimar a otros. Pero, ¿cómo conseguirlo?

Destaca los actos bondadosos

En general, es mejor encontrar oportunidades naturales para enseñar empatía que forzarlos. Cada vez que tu hijo muestre respeto por alguien, debes reforzar esta inclinación con una narrativa sencilla, por ejemplo, si ves a tu niño en edad preescolar cubriendo con una manta a un bebé que duerme o a un muñeco hazle saber que eso es un acto bondadoso diciendo algo como: ‘Ha sido muy amable por tu parte taparle para que no tenga frío’.

Pregunta, no expliques

No se puede explicar la empatía a un niño pequeño, pero sí puedes comenzar a saber cómo es su pensamiento sobre los sentimientos de otras personas. Los niños pequeños no entenderán grandes explicaciones pero si le preguntas podrá elevar su nivel de conciencia.  Por ejemplo, si tu hijo no permite que su amigo juegue con sus animales de peluche, pregúntale: ‘¿Cómo crees que él se siente cuando no compartes tus juguetes con él?’

Ayúdale a entender el lenguaje corporal

Ser capaz de interpretar gestos y expresiones faciales es una de las formas básicas en que desarrollamos la empatía. Es necesario que enseñes  a tus hijos a entender el lenguaje corporal de otras personas. Es posible que tu hijo no lo entienda al principio, pero cuando lo haga, estará atento a las reacciones de otras personas y  podrá notar cómo su propio comportamiento puede afectar a otros.


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