6 cosas de las que te preocupas durante el embarazo y no dices a nadie

emociones durante el embarazo

Un embarazo puede ser planeado o no planificado, pero siempre estará cargado de emociones diversas. Seguramente, habrá alegría, miedo y un abrumador sentimiento de ‘Dios mío’. Las madres y los padres que esperan durante el embarazo están obligados a tomar esta noticia de diferentes maneras… Normalmente con serenidad, porque es lo que la sociedad espera.


Sin embargo, los hombres y las mujeres tienen preocupaciones reales que necesitan ser abordadas incluso si no están mostrando estos pensamientos de forma pública, es decir, que lo sufren en secreto. Aquí hay algunas cosas de las que puedes preocuparte durante el embarazo y que no dices a nadie quizá por vergüenza o porque posiblemente te juzgarán.

Es necesario que si sientes preocupaciones no te las guardes dentro de ti, porque es más probable que otras mujeres embarazadas también las tengan. Sentir inquietud o incerteza durante el embarazo es normal. Estás esperando la llegada de un nuevo ser a tu vida que será totalmente dependiente de ti. Debemos entender que la maternidad no es siempre un factor protector para la salud psíquica; es una época de vulnerabilidad psicológica donde aumenta el riesgo de padecer miedos, ansiedad, depresión o estrés postraumático.

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La evolución de las emociones según el trimestre

Los sentimientos fluctúan de forma natural debido a los cambios hormonales, físicos y psicológicos. No es lo mismo el inicio que la recta final:

  • Primer Trimestre: Predominan la sorpresa y la incertidumbre. Es habitual sentir una montaña rusa emocional debido a la fatiga y las náuseas. Las preocupaciones se centran en los miedos en el primer embarazo y que no existan malformaciones en el bebé, lo cual es sensato y normal.
  • Segundo Trimestre: Se alcanza una mayor estabilidad y serenidad. Se refuerza el vínculo emocional al sentir las primeras patadas. Sin embargo, surgen miedos relacionados con la salud fetal en la ecografía de la semana 20 y la adaptación a los cambios corporales.
  • Tercer Trimestre: Aparece la introspección y la preparación. Es común el síndrome del nido (conducta de orden y limpieza extrema). El miedo se orienta hacia el momento del parto, el dolor y la capacidad de gestionar la llegada del recién nacido.

¿Qué pasa si no sé qué hacer?

Este es el mayor temor de la mayoría de los hombres y de las mujeres que están esperando un bebé: no saber qué hacer o cómo reaccionar en algunos momentos determinados. Pero, ¿qué pasa si se vuelven emocionalmente vulnerables debido a este desconocimiento? A los hombres y a las mujeres les gusta sentirse como si tuvieran una función y, además, saber cómo reaccionar en cualquier momento como si tuviesen un manual de instrucciones en su cabeza, pero cuando se trata de ser padres, es posible no tener una comprensión firme de la situación… Ser padre o madre no viene con manual de instrucciones.

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La incertidumbre puede llegar desde el momento en que una mujer se pone de parto, lo que viene después y la crianza posterior del recién nacido. Es necesario tener información veraz sobre el parto y la crianza para poder saber cómo reaccionar en diferentes situaciones. La buena suerte de la actualidad es que tenemos mucha información en nuestras manos, solo debemos seleccionar la que es más acertada en cada caso y evitar la sobreinformación en foros no especializados que solo generan más ansiedad.


mujer embarazada preparándose

¿Se acabará todo lo bueno?

Solo aprenderás a vivir lo bueno de una forma diferente. Tus prioridades cambiarán y tu estilo de vida también. Esto no es malo, habrán cosas que se quedarán atrás pero otras muchas estarán en tu vida. La realidad es que, por ejemplo, al principio habrá menos intimidad de pareja porque habrá un bebé en vuestras vidas. La vida sexual será diferente pero esto no significa que deba ser peor.

Sin embargo, esto no significa que toda la diversión va a desaparecer. Con planificación y una buena organización se pueden tener vacaciones, diversión, citas románticas, quedadas con amigos y familiares… Solo que tomará más tiempo organizarlo todo y acabaréis más cansados… Pero merecerá la pena.

¿Y si ser padres arruina la relación de pareja?

Aunque me gustaría decir que los bebés nunca arruinan los matrimonios, a veces lo hacen. Traer nueva vida a este mundo caótico es definitivamente una cosa que da miedo. A veces, el estrés puede con las personas cuando no saben cómo reconducirlo en la vida. Muchos expertos dicen que los bebés pueden conseguir unir a los matrimonios, pero también puede desunirlos. Para que exista una conexión fuerte se debe tener un gran vínculo emocional.

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El primer par de años es muy importante para un niño, así como extremadamente angustioso para los padres… Y ambos, deberán estar totalmente unidos para que todo funcione: la familia y la pareja. Si temes que hayan problemas, trata con ellos ahora antes de que nazca el bebé. Acude a terapia de pareja si es necesario… El divorcio puede parecer problemático para realizar durante el embarazo, pero si realmente crees que tu relación no tiene futuro, es mejor separarse antes de que nazca el bebé para que el pequeño crezca con dos padres felices, aunque separados.

pareja abrazando barriga de embarazada

¿Voy a ser un mal padre o madre?

Esto depende en gran medida de cada persona. El hecho de que tuvieras un padre malo no significa que tú serás un mal padre o una mala madre. Es muy normal sentirse asustado… pero es normal que te sientas así. Todo el mundo está asustado la primera vez que tienen un recién nacido entre sus brazos.

Los hombres y las mujeres pueden aprender de los errores que cometieron sus padres para no caer en los mismos problemas, para no repetir patrones conductuales que podrían perjudicar a sus hijos en el futuro. Si tienes preocupaciones puedes acudir a un especialista o hablar con otros padres para saber otras perspectivas sobre algún asunto en concreto. El miedo a la incompetencia suele estar ligado a la presión social de ser la «madre o padre perfecto».

¿Qué pasará conmigo y mi identidad?

Los padres a veces recurren a pensar en su hijo como su rival… Pero esto no es así. Quizá eras el primero en recibir el amor de tu pareja y ahora ya no será más así. Pero este sentimiento es fugaz, porque cuando sientas el amor que se tiene por un hijo, comprenderás rápidamente que es diferente a cualquier otro amor. No es lo mismo el amor hacia un hijo que hacia una pareja. Ambos amores son intensos, pero son totalmente diferentes.

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Es normal que los nuevos padres sientan una sensación de abandono cuando el niño llega por primera vez a casa. Recuerda que tú no eres quien necesita toda la atención. Tu bebé, el pequeño humano en desarrollo que tienes en tus brazos es quien necesita estar atendido todo el tiempo.

mujer embarazada feliz

¿Tendré problemas financieros?

Criar a un hijo no es gratis, y desgraciadamente no en todos los países dan ayudas suficientes para que las familias no tengan problemas económicos. A veces, para algunas familias, tener hijos puede ser toda una gran aventura financiera, en donde a final de mes hay que hacer malabares para llegar a todo. Los hijos son caros… Por eso es aconsejable tenerlos cuando hay trabajos estables, un hogar e incentivos para tener un embarazo feliz.

Aunque no siempre es así de fácil, sobre todo para las personas que son autónomas y que no reciben unos derechos dignos por parte del Estado para poder criar sin problemas a sus hijos. Por eso, lo ideal es tener ahorros para poder hacer frente a los gastos inesperados que puede traer un niño.

Salud mental y trastornos perinatales

Es crucial diferenciar entre la preocupación normal y un trastorno de ansiedad. Cuando la sensación de angustia y malestar emocional es casi constante y se acompaña de síntomas somáticos como palpitaciones o respiración agitada, es necesario buscar ayuda profesional. La ansiedad perinatal afecta aproximadamente a 1 de cada 10 madres, siendo más frecuente en primerizas.

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Existen afecciones específicas que pueden surgir:

  • Depresión prenatal: Un sentimiento de tristeza o irritabilidad que dura semanas o meses, afectando la energía y el sueño.
  • Ansiedad prenatal: Preocupación excesiva y persistente sobre el bienestar del bebé o la capacidad de afrontar los gastos económicos.
  • Estrés postraumático: Puede activarse si la mujer ha vivido eventos traumáticos previos.

El estrés prolongado puede elevar el cortisol materno, lo que potencialmente impacta en la presión arterial, el sueño y puede aumentar el riesgo de parto prematuro o bajo peso al nacer. Por ello, tratar la salud mental es tan vital como el control prenatal físico.

Estrategias prácticas para gestionar el estrés y la ansiedad

Para transitar este proceso con mayor confianza y bienestar, se recomiendan las siguientes acciones:

  1. Focalizarse en lo controlable: Hay muchos aspectos que escapan a nuestro control. Centra tu energía en lo que sí depende de ti: tu alimentación, tu descanso y tu actitud positiva. Libérate de la culpa.
  2. Establecer un «tiempo de preocupación»: En lugar de rumiar pensamientos negativos todo el día, dedica unos minutos específicos al día para pensar en lo que te preocupa y buscar soluciones concretas.
  3. Actividad física moderada: La gimnasia para embarazadas, el yoga prenatal o caminatas diarias liberan endorfinas, mejoran la postura corporal y reducen los dolores de espalda.
  4. Técnicas de relajación y Mindfulness: La atención plena ayuda a reducir la sintomatología ansiosa, mejora el sistema inmune y permite soltar el control sobre lo incierto.
  5. Apoyarse en la «tribu»: Buscar grupos de madres permite validar los sentimientos y entender que no estás sola. El apoyo social es clave para una regulación emocional efectiva.
  6. Higiene del sueño: Crear rutinas saludables como combatir el insomnio en el embarazo, evitar pantallas y cenas ligeras es fundamental para combatir la irritabilidad.

Cómo buscar y recibir ayuda profesional

Si sientes que el estrés se vuelve abrumador, no dudes en contactar con un psicólogo especializado en perinatalidad. El tratamiento puede incluir:

  • Psicoterapia: Hablar con un terapeuta permite enfrentar miedos y manejar la depresión de forma segura.
  • Tratamiento farmacológico: Solo bajo estricta supervisión médica, ya que algunos medicamentos son más seguros que otros para el bebé en desarrollo. Nunca dejes un tratamiento previo sin consultar al médico.
  • Grupos de apoyo: Compartir la experiencia con personas que atraviesan lo mismo reduce el sentimiento de aislamiento.

Es fundamental que el médico conozca toda la historia clínica, incluyendo problemas de salud mental pasados, para diseñar un plan de seguimiento adecuado durante el embarazo y el postparto.

Aceptar que las emociones cambian y que cada experiencia es única permite vivir este proceso con mayor comprensión y serenidad. Cuidar la salud mental no es un lujo, sino una necesidad para garantizar el vínculo afectivo saludable con el bebé y la estabilidad de la familia. Al desvincularnos de las idealizaciones de la «maternidad perfecta», damos espacio a nuestras propias necesidades y bienestar, entendiendo que pedir ayuda es el acto más responsable que un padre o madre puede realizar.

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