Alimentos que los niños no deben tomar antes de los dos años

alimentación en niños menores de dos años

Si eres mamá primeriza de un bebé de menos de dos años es probable que ya te hayas preguntado qué debe comer tu pequeño y qué no debe comer cuando empiece la alimentación con sólidos. La alimentación de los niños es una alimentación más delicada porque desde que el bebé nace y hasta el segundo año de vida, el bebé no estará listo para comer algunos alimentos y el menú que coma puede influir enormemente en su desarrollo.

Una alimentación saludable en la etapa infantil refleja la salud y la calidad de vida que tendrá el pequeño en la edad adulta, y esto es debido a los hábitos alimentarios que se establecen por los padres en el hogar y que los niños aprenderán, puesto que a estas edades están desarrollando el gusto.

Es en los primeros años de vida cuando se estimulan los receptores del gusto y por eso es tan necesario establecer buenos hábitos alimenticios. Es necesario que en cuando los niños empiecen a comer se le introduzca en la alimentación fruta, verduras, cereales, carne, pescado y leche. Para asegurarte que tu hijo come de forma saludable hay algunos alimentos que no deberían entrar en la lista de alimentación durante los dos primeros años de vida. Por ejemplo los productos con aditivos, conservantes, grasas y azúcares son un buen ejemplo de esto ya que podrían causar alergias o problemas con la digestión. ¿Quieres conocer más alimentos que los niños menores de dos años no deberían consumir? ¡No pierdas detalle!

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Azúcar

Los dulces y azucarados deben evitarse en la dieta del niño menor de dos años, sobre todo por lo que puede ocasionar en el futuro y por los problemas en la digestión. Si el niño no consume azúcar en este período no desarrollará un gusto excesivo por el azúcar y se podrán prevenir muchas enfermedades como la diabetes, las migrañas, el insomnio, el asma, la diarrea, trastornos en los ojos, problemas en la piel, caries, etc.

Los refrescos

Lo único que calma la sed es el agua, y para los niños también. Los adultos debemos evitar el consumo de refrescos, pero los niños aún más ya que son nocivos para la salud y causan enfermedades como la obesidad o la diabetes.

Cartones de zumo

Tanto los cartones de zumo como los que vienen en botes de plástico parece que son muy nutrientes y saludables para los niños, pero la realidad es que los zumos industrializados no son una buena selección para la alimentación de un niño de menos de dos años. Aunque el fabricante te esté prometiendo un producto sano, la realidad es que contienen demasiada azúcar, aditivos y conservantes. Es mejor optar por zumos naturales recién exprimidos que son más sabrosos y más saludables.

La sal

La sal o sal refinada hace que los alimentos pierdan minerales como el calcio o el magnesio. La sal es un producto común en la vida diaria, pero lo mejor que se puede hacer es reemplazarlo. La sal cuanto menos se consuma mucho mejor.

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Embutidos

Las salchichas, el jamón, la mortadela o el salami son algunos ejemplos de alimentos que no deben tomar los niños menores de dos años. Son ricos en conservantes, sodio, grasa y nitrato, además son alimentos que no aportan nada bueno para la salud puesto que son anti-nutrientes.

Palomitas de maíz

Los alimentos como las palomitas de maíz (o los frutos secos) además de ser peligrosas porque pueden causar un atragantamiento no es recomendable para los niños de menos de dos años.

La miel

A pesar de que es un producto natural y que parece que es un producto aliado para tu salud, la realidad es que la miel tiene una bacteria que causa el botulismo intestinal por la miel, por lo que es peligroso. Hay que evitar cualquier comida (o cereales) que contenga miel hasta que el niño sea mayor de dos años.

El huevo

Es cierto que el huevo es un alimento sano y completo, sin embargo, puede causar intolerancias y alergias alimentarias. Por esta razón es necesario tener en cuenta las posibles reacciones alérgicas y no ofrecer el huevo a los niños que tengan alergia. Pero en todo el huevo sí puede tomarse a partir de los seis meses siempre que esté bien cocinado y se haya comprobado que el niño no tiene alergia a este alimento. Hay que empezar a ofrecer este alimento poco a poco, empezando por ofrecerles primero sólo la clara bien cocinada y cuando pasen unas semanas la yema hervida (si tienes dudas, consulta a tu médico para que te oriente).

El café

El café es niveles muy altos puede causar inquietud, nerviosismo, dolor de cabeza, insomnio, dificultad para la concentración, aumento del ritmo cardíaco, de la presión arterial… y esto sólo en adultos. En los niños pequeños los efectos son mucho más intensos y además, puede interrumpir la absorción de todos los nutrientes esenciales como las vitaminas, los minerales y el calcio. Además el café es una bebida diurética y puede contribuir a la deshidratación en los niños si se consume en grandes cantidades.

Es cierto que no es habitual (¡ni se debe hacer!) el dar café a los niños, pero si alimentas a tu hijo a través de la lactancia materna es aconsejable que te olvides del café para que tu hijo no pase por los efectos negativos de la cafeína.

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El pescado

El pescado es un alimento con el que se debe tener mucho cuidado, porque además de saber si tiene o no tiene espinas, también puede ser un alimento que cause alergias. Si hay casos de alergias de pescado en la familia es mejor evitar el consumo.

El gluten

Hasta el 2008 las recomendaciones eran que se evitara el gluten por completo en la dieta de los niños hasta pasados los dos años, pero ahora se ha evidenciado que es mejor introducir el gluten entre los 4 y los 7 meses. Introducir pequeñas cantidades de gluten en la dieta del bebé ayuda a tener menos riesgo de padecer la enfermedad celíaca, algo que también ayudará a reducir las alergias al trigo o la diabetes.

Grasas trans

Las grasas trans no es sano para adultos, ¡así que es mucho menos sano para niños! Las grasas trans pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y ayuda al aumento de peso. Los puedes encontrar (y por ello lo debes evitar) en la margarina, en las galletas, las patatas fritas, los helados y los aperitivos en paquetes.

Y por supuesto debes recordar que si quieres que tu hijo tenga una buena alimentación y te sientes desorientada en cómo conseguirlo, no dudes en acudir a tu médico para que te guíe y te diga la cantidad de alimentos que debes proporcionar a tu hijo para que pueda crecer sano y con unos hábitos alimenticios saludables. ¡Recuerda que los alimentos cocinados en casa siempre serán los más saludables!


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