Así le afecta a tu bebé que fumes durante el embarazo

El tabaco es una de las principales causas de muerte en países desarrollados. Contiene más de 4000 sustancias nocivas, entre las que destacan la nicotina y el monóxido de carbono. La tasa de mujeres fumadoras ha ido aumentando con el paso de los años. En el momento en el que una mujer fumadora está planeando un embarazo, lo ideal es que lo deje cuanto antes. Todas esas sustancias pasan al torrente sanguíneo y al bebé a través del cordón umbilical.

En el día mundial del tabaco se intenta concienciar a todo el mundo de los peligros de este mal vicio. Hace muchos años se desconocían los efectos nocivos del tabaco en los bebés intrauterinos. Hoy en día se sabe que el consumo del cigarro en el embarazo está asociado a muchos problemas tanto a corto como a largo plazo.

¿Cómo le afecta el tabaco al bebé?

Retraso en el crecimiento

Un bebé que se desarrolla en el útero de una mujer fumadora como norma general nacerá con una talla inferior a la que podría haber tenido. Se estima que un cigarrillo diario le cuesta al bebé 20 gramos de su peso. No parece demasiado, pero si damos por hecho que una mujer fumadora como mínimo fumará 10 cigarros al día, ya estaríamos hablando de un peso de 200 gramos menos para el recién nacido.

Y aunque la idea de tener un bebé pequeño puede ser muy atractiva para algunas mujeres por el miedo al parto y los desgarros, los problemas derivados del tabaco no serán solo estos. Si se diera el caso de un bebé prematuro que apenas nazca con 2 kilos, esos 200 gramos serían muy importantes.

Cuerpo y órganos mal desarrollados

La falta de oxigeno y la toxicidad del tabaco afectaran al normal desarrollo del bebé, sobre todo de sus pulmones. La probabilidad de que necesite un respirador y oxigeno al nacer se incrementa con cada cigarrillo. ¿Aún no estás convencida para alejarte de este hábito? A medida que el bebé crezca es muy probable que sufra asma infantil y otros problemas respiratorios graves. 

La muerte súbita del lactante se da en bebés de madres fumadoras hasta en el triple de ocasiones. No es conveniente jugar con el destino; pide ayuda y aléjate de los malos humos. Siempre pensamos que a nosotros no nos va a pasar nada; yo, asmática en la infancia, te animo a que no hagas pasar a tu hijo por lo mismo.

ser fumadora pasiva

La gente de tu alrededor deberá suprimir su consumo de tabaco frente a ti. Ser fumadora pasiva también tiene peligros.

Alteraciones cerebrales

Otro órgano que ve afectado es el cerebro. Estos bebés pueden tener problemas en el aprendizaje y en el comportamiento.

Síndrome de abstinencia

Creo que no hay nada más triste que un bebé recién nacido con “mono” por culpa de su madre. Y aunque este síndrome es más frecuente en niños de madres cocainómanas o heroinómanas, sigo diciendo lo mismo: el bebé no tiene la culpa de tus malos vicios. Sé que son palabras duras. También sé que muchos médicos dicen que es más preferible uno o dos cigarros al día que el “mono” de la madre, por eso de que le puede transmitir al bebé los nervios.

No creo que sea mejor unos nervios pasajeros en el momento de las ganas de fumar que se pueden pasar con ejercicio moderado por ejemplo, a meter más de 60 sustancias cancerígenas en el cuerpo de un bebé que aún no conoce si quiera el mundo exterior. Los efectos secundarios del cigarro son muchos, y ninguno bueno como hemos podido ver. Nosotros ya somos adultos y hemos podido elegir si fumamos o no lo hacemos.

Pero debemos de recordar que la vida de nuestro bebé no nos pertenece y no tenemos por qué exponerle al tabaco (ni a ninguna otra cosa mala, por supuesto). Recuerda que un cigarro al día también hace daño y que no hay mayor motivación para olvidar esa ansiedad por fumar que la salud de tu propio hijo. Pide ayuda a tus familiares, y si tu pareja fuma también anímale a dejarlo por el bien de todos.

 


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