Berrinches en público, ¿Cómo gestionarlos?

Berrinches en público

Los berrinches en público puede ser algo de lo más habitual en nuestros pequeños. Seguro que no hace falta recordarlos porque todos los padres y las madres sabrán ya lo que se siente cuando una rabieta tiene lugar fuera de casa. Se apodera de nosotros una sensación de nerviosismo que también debemos controlar.

Aunque es inevitable porque no nos gusta una situación como esa, es cierto que debemos seguir una serie de pasos para poder gestionarlos de la mejor manera posible y hacer que los peques se calmen rápidamente. Esa explosión para expresar el enfado es incontrolable para ellos, pero para sí para nosotros dando los pasos certeros.

Qué hacer ante un berrinche en la calle: Nada de gritos

Es cierto que cuando suceden los berrinches en público, nuestra primera reacción es la de cabrearnos. Pero es uno de los mayores errores, porque tendemos a gritar y los niños se pondrán todavía peor de lo que están. Así que, como no servirá de nada, dejaremos de lado los gritos y también los enfados. Tendremos que respirar unos segundos para intentar canalizar las emociones y a partir de ahí hablarles siempre con cariño aunque de una manera firme.

Rabietas de los peques

Intenta buscar el problema de su enfado

Quizás es el punto más complicado, porque las causas de un berrinche en público pueden ser de lo más variadas. Puede que esté cansado o aburrido, que tenga sueño o hambre, aunque también que quiera algún juguete determinado. Quizás haciendo un rápido balance podamos darnos cuenta de lo que sucede cuando ellos no pueden darnos más explicación que expresarse llorando a lágrima viva.

Obsérvalo sin decir nada

Como antes mencionamos, no habrá gritos ni miradas desafiantes ni nada similar. Por lo que si el hablarle despacio y con cariño no ha funcionado, entonces puedes mirarlo a los ojos pero sin decir nada, ni tampoco tocarlo. Es una manera de evitar el contacto, de estar un tanto distante como si realmente no nos importara. Aunque sí nos importa y mucho. Pero puede ser una de esas técnicas que finalmente cansan a los peques y cesan sus lágrimas.

Controlar rabietas

Intenta buscar siempre distracciones

Es cierto que no siempre es una solución de lo más rápida, pero sí que es eficaz. En un primer momento ellos tienen que llevar su enfado hasta que consigan soltar la mayor parte del mismo. Por eso, poco a poco podemos intervenir y qué mejor manera de hacerlo que con alguna que otra distracción. Sea mostrarles sitios nuevos, algún juego que le llame la atención o un juguete que consiga romper esa inquietud y que pueda hacerle pensar en otras cosas. Siempre puedes hacer algún tipo de actividad que a él le guste. Aunque es cierto que si no ha soltado todo lo que tenía dentro, ya puedes ir preparándote porque quizás un nuevo berrinche esté a las puertas.

No ceder ante una decisión

También hemos comentado el mostrarnos firmes cuando hablamos o en decisiones y así tiene que ser por mucho berrinche que tengamos que escuchar. Esto es debido a que si el pequeño llora por un juguete y luego se lo damos, se dará cuenta de que las lágrimas le sirven para poder conseguir lo que quiere. De ahí que debemos hacer lo contrario y no ceder. Porque tienen que aprender que montar ese tipo de espectáculos no hará que consigan lo que quieren y poco a poco irán a menos porque saben que no llegarán a ningún lado.

Después de los berrinches en público, usaremos la lógica

Aunque sean pequeños y todavía no sepan expresarse con palabras, nosotros sí que lo haremos. Porque una vez que pase la tempestad y llegue la esperada calma, lo mejor es hablar con ellos. Debemos usar las mejores palabras y nuestra mejor sonrisa para intentar explicarle por qué no debe suceder ese tipo de situaciones. Así como por qué no le dejamos hacer lo que quería, por lo que le enseñaremos a expresar lo que siente de otras maneras. Es cierto que parece más sencillo de lo que es y de nuevo entra en juego la paciencia, porque poco a poco sí se darán cuenta de que las rabietas no sirven para nada.


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