Castigados sin recreo: una frase que todavía seguimos escuchando

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No sé vosotros, pero yo todavía recuerdo los recreos castigada en clase por hablar un minuto con mi compañero de pupitre o porque no acabara una tarea que a mí me parecía complicada por falta de tiempo. Cuando me tocaba quedarme sin patio pensaba en que ojalá en un futuro estas situaciones no ocurrieran en el ámbito educativo. Obviamente, no podía estar más equivocada.

El otro día me encontré en el portal a un vecino que va a tercero de primaria (centro educativo público) con muy mala cara. Al verle así y conocerle de hace mucho tiempo, le pregunte qué le pasaba y por qué estaba triste. El niño me contestó enseguida: “Mel, es que hoy me han dejado sin recreo por no terminar un ejercicio. Me han dicho que tengo que darme más prisa y ser igual de rápido que mis compañeros”.

En esa frase hay dos cosas que yo no comparto. La primera, es meter prisa a un estudiante para que acabe un ejercicio. De esa manera se pondrá nervioso y no lo conseguirá hacer bien. La segunda es dejar a un alumno sin recreo sea cual sea el motivo y menos enfocándolo como un castigo o como algo malo. ¿Me parece injusto? No sólo me parece injusto sino que me resulta una medida completamente obsoleta y que demuestra que en algunas ocasiones volvemos hacia atrás en lo relacionado a la educación.

El recreo es absolutamente necesario para todos los estudiantes y todavía más para los niños más pequeños. Hay que tener en cuenta que se pasan muchas horas en las aulas, intentando adquirir y asimilar los conocimientos que explican los profesores. Es casi una obligación que los alumnos tengan unos minutos de desconexión, relajación y ocio en la jornada escolar para que el proceso de aprendizaje siga siendo el correcto. A día de hoy, hay algunos profesores (afortunadamente no todos) que no tienen en cuenta lo beneficioso que es el recreo para los estudiantes.

De esta manera, espero que este post sea útil y que el recreo escolar sea un derecho para los alumnos.

Se desarrollan actividades motoras y físicas

Muchos estudiantes utilizan el escaso tiempo del recreo para practicar algún deporte como el fútbol o baloncesto. De esta manera, los alumnos se están ejercitando físicamente. Se están divirtiendo jugando y están teniendo en cuenta su salud. Está claro que dos horas semanales de educación física no es suficiente. Por eso es tan importante que ningún estudiante se quede en el aula castigado.

Se fomenta el trabajo en equipo y la cooperación

A través de los deportes grupales que se juegan en el recreo, los alumnos aprenden lo que significa el espíritu de equipo, la solidaridad y empatía entre compañeros y a gestionar mejor el fracaso si se pierde algún partido. Aprenden a ser respetuosos con los demás y se fomenta la diversidad, el no rechazo y la no discriminación. Es decir, que en media hora de recreo se está favoreciendo la educación en valores. Además, en algunos centros educativos los propios profesores se unen a jugar con los alumnos. De esta manera se da un aprendizaje activo y cooperativo.

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Se fortalece la comunicación y las relaciones sociales

Es el recreo cuando los alumnos pueden hablar de forma libre y sin ningún tipo de restricciones. Además podrán estar con los amigos. Amigos que pueden no encontrarse en el mismo curso o en la misma clase y que tengan ganas de estar con ellos. Si se les castiga sin recreo, no podrán verse ni hablarse hasta después de clase. Y eso, en muchas ocasiones es un tiempo insuficiente.

Se fomenta la creatividad y la imaginación

Son los más pequeños los que se inventan un montón de juegos en el recreo. ¿Qué beneficios tiene esto? Pues que se está favoreciendo la creatividad, la originalidad y la imaginación. No hay que olvidar que los conceptos anteriores son increíblemente importante para un desarrollo personal íntegro. Y el recreo, a veces, es la única situación que tienen los alumnos para dejarse llevar y ser ellos mismos.

Antes de dar por finalizado el post en defensa del recreo escolar, me gustaría dejar claras un par de cosas. ¡Espero poder debatirlas con vosotros en los comentarios!

30 minutos de recreo no es suficiente

Y es la verdad. 30 minutos no es suficiente. En ese rato libre los estudiantes aprovechan para ir al baño y tomarse el almuerzo. Eso si no hablamos de las colas que se forman en las escaleras para poder bajar al patio. Es decir, de 30 minutos, el recreo se queda en unos 15. Y 15 minutos no es suficiente para que los alumnos puedan desconectar, practicar el juego libre, relacionarse y tener un poco de ocio antes de volver a las aulas.

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Reelaborar las clases y las tareas para que haya recreo

Hay maestros que no entienden que no todos los alumnos son iguales y que entre ellos tienen distintos ritmos de aprendizaje. Ellos tienen que adaptar los ejercicios y la duración de las clases para que ningún alumno se quede sin recreo por falta del tiempo. Es decir, cuando yo iba a educación primaria, el profesor de matemáticas ponía en la pizarra tres problemas cuando quedaban ocho minutos de clase. A mí nunca me daba quieto y por eso me quedaba sin recreo. Actualmente, esas situaciones siguen ocurriendo y no debería ser así. Diseñar y organizar el tiempo en la clase es fundamental para los maestros.

¿Cuándo se va a entender que los castigos están obsoletos?

Y no sólo obsoletos si no que hieren y hacen sentir mal a los estudiantes. No solo es la frase “castigados sin recreo” es “castigados con el doble de deberes” “castigados sin ver la película” “castigados a hacer el trabajo solo”. Desde mi punto de vista, amenazar, castigar e imponer no sirve de nada y mucho menos en educación. Más que nada porque el alumno se crea una imagen negativa de sí mismo: empieza a verse como alguien incapaz e inútil. Y eso afecta considerablemente la autoestima.

No sé vosotros, pero a mí me parece increíble que todavía sigamos arrastrando eso de “castigados sin recreo”. ¿Es una injusticia dejar a los estudiantes sin recreo? ¿Qué creéis? ¿Os apetece crear un debate?


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Aprendizaje

Mel Elices

Mi pasión por la educación me llevó a estudiar en primer lugar Educación Infantil y después la carrera de Pedagogía. Y mi curiosidad (hasta... Ver perfil ›

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