¿Cómo proteger a los niños frente a las enfermedades invernales?

Estamos en pleno invierno y con él han llegado los resfriados, gripes y otras patologías asociadas a esta época del año.  Toses, mocos, fiebres, faringitis, bronquitis y un sinfín de “itis”, se instalan en nuestros hogares, siendo casi una misión imposible deshacerse de ellos. Las consultas de pediatría se encuentran saturadas y madres y padres nos preguntamos qué podemos hacer para proteger a los niños frente a las enfermedades invernales.

En primer lugar, has de saber que el frío no es el desencadenante directo de que enfermemos, sino la llegada de ciertos virus que encuentran en las bajas temperaturas el medio ideal para sobrevivir y propagarse. Nuestro sistema respiratorio, está recubierto por unos pelitos muy finos, los cilios, que con su movimiento atrapan a los gérmenes y los expulsan. Cuando hace frío, estos cilios se agarrotan y su movilidad disminuye, por lo que no cumplen su función con eficacia y los microorganismos encuentran vía libre para entrar en nuestro organismo. Además, durante el invierno estamos más tiempo en lugares cerrados, sobre todo los niños en edad escolar, lo que constituye un verdadero caldo de cultivo para virus y bacterias.

Pero, si bien coger algún que otro resfriado es prácticamente inevitable, hay una serie de consejos que podemos seguir para mejorar el sistema inmune y ponerselo dificil a esos microorganismos que acechan a nuestros peques.

Lactancia materna el mayor tiempo posible

A través de la leche materna, tu bebé recibe numerosos anticuerpos que le ayudan a protegerse y a combatir infecciones como diarreas, catarros, bronquitis, bronquiolitis, neumonías, otitis, meningitis o urinarias. Los bebés amamantados enferman menos y, cuando lo hacen, suele ser de forma menos intensa y duradera. 

La leche materna es, además de alimento, una fuente de salud. Por lo tanto, para mejorar las defensas de tu bebé, nada mejor que amamantar de manera exclusiva durante los seis primeros meses de vida y en combinación con otros alimentos como mínimo hasta los dos años.

Alimentación sana y equilibrada

Una dieta sana y equilibrada contribuye a mantener el sistema inmune en estado óptimo, por lo que será más dificil que tus hijos enfermen y si lo hacen, su recuperación será más rápida.

Es recomendable comer variado, dando prioridad a frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y grasas saludables como el aceite de oliva o las provenientes del pescado.

Consumir los alimentos crudos, cuando sea posible, para mantener intactas todas sus propiedades. Los alimentos cocinados, preferiblemente al vapor o a la plancha, evitando frituras o platos muy grasos.

Mantener una buena hidratación. Quizás en esta época a tu hijo no le apetezca beber tanta agua, pero puedes proporcionarle el líquido que necesita en forma de sopas, potajes, zumos naturales o infusiones.

Aumentar el consumo de probióticos ( yogures, kéfir, quesos, chucrut, miso,algunas algas y encurtidos) ya que se ha visto que el tener una buena microbiota intestinal constituye un mecanismo de defensa frente a organismos patógenos.

Hacer ejercicio

El ejercicio contribuye a mantener nuestro cuerpo en estado óptimo. Ayuda a mejorar la capacidad respiratoria, disminuye el estrés y aumenta las defensas. 

No es necesario que tus hijos se apunten a nada si no les apetece, basta con que jueguen, corran, monten en bicicleta, patinen o realicen cualquier actividad que requiera movimiento y evite el llevar una vida sedentaria. 

Mantener una buena higiene

El “enemigo” acecha por todas partes. Desde otras personas infectadas,  hasta las diferentes superficies que tu hijo toca llevándose después las manos a la nariz o la la boca. Por ello, es importante enseñarles a lavarse las manos frecuentemente y sobre todo antes de las comidas o después de ir al baño. Así evitarás muchos contagios.

Pero tampoco hay que exagerar con la limpieza. Es necesario que el organismo esté en contacto con algo de suciedad para que el sistema inmune se vaya fortaleciendo y creando anticuerpos frente la diferentes tipos de gérmenes.

Abrigarlos adecuadamente

El frío no debería ser un impedimento para realizar actividades al aire libre. De hecho, en los países nórdicos, donde las temperaturas son extremadamente bajas, se acostumbra a sacar a los niños desde bien pequeños a la calle. De este modo se  favorece el que su organismo se vaya aclimatando a las bajas temperaturas.

Para disfrutar de la calle en invierno debes abrigar a tu hijo adecuadamente, lo cual no es sinónimo de forrarlo y que parezca el muñeco de michelín ya que el sudor y la humedad también contribuyen a los enfriamientos. Como norma general se suele decir que han de llevar una capa más que nosotros, teniendo en cuenta si  va en portabebés, en carrito o caminando, ya que su cuerpo generará más o menos calor según las circunstancias.

Hay que tener en cuenta también dónde vamos a estar, si hace sol, viento, si es un lugar sombrío, si va a estar sometido a cambios bruscos de temperaturas o si hay lluvia o nieve. En cualquier caso, el kit básico invernal sería bufanda, guantes, gorro y chaqueta, para ir jugando con las diferentes prendas en función de las circunstancias y de las necesidades de tu hijo.

Respirar aire limpio

Es importante ventilar la casa a diario y evitar fumar en los lugares que compartimos con los niños, aunque ellos no estén presentes en ese momento.

La contaminación favorece la aparición de enfermedades respiratorias por lo que, si no te es posible vivir en un lugar libre de polución, al menos deberías sacar a tu hijo el máximo tiempo posible a lugares en los que pueda respirar aire puro.

Felicidad, juego y descanso adecuado

Deja que tus hijos tengan tiempo libre, no les sobrecargues de actividades. El juego es fundamental para un correcto desarrollo tanto físico como emocional.  Trata de evitarles las situaciones estresantes y los problemas familiares. No digo que tengan que vivir en un lecho de rosas, pero los niños merecen vivir felices y tranquilos, sin preocupaciones y sintiéndose seguros. Los niños que viven estresados o pendientes de muchas cosas suelen enfermar más.  

Igual de importante es favorecer un adecuado descanso. Dormir lo que su cuerpo necesite, acompañados si lo necesitan o solos si lo prefieren. Da igual si duermen de un tirón o en pequeñas siestas, lo importante es que puedan descansar tranquilos, sin miedos ni preocupaciones. También sería recomendable que, tuvieran ratos de descanso cuando su cuerpo lo pida o que pudieran echar una pequeña siesta después de comer si tienen sueño.

En definitiva, la clave para evitar que tus hijos enfermen o al menos lo hagan de manera más, es llevar una vida sana tanto física como emocionalmente. Espero que estos consejos te ayuden a que los virus pasen de largo y el invierno sea más llevadero.


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Salud

Soy Jasmin, mamá de dos niños junto a los que aprendo y crezco cada dia. Además de madre, que es el "título" del que me siento más orgullosa, soy Licenciada en Biología, Técnico en Nutrición y Dietética y Doula. Me encanta estudiar e investigar sobre todo lo relacionado con la maternidad y crianza. Amante de la naturaleza y los animales, el reciclaje creativo y la música. Actualmente compagino mi trabajo en una farmacia con los cursos y talleres que imparto sobre diversos temas relacionados con la maternidad, medio ambiente y ecociencia creativa.

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